The Adversiter Chronicle

sábado, 25 de enero de 2020

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre

Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: El espía del Mossad
 -La apasionante historia del magnate Robert Maxwell-
Autor: Gordon Thomas y Martin Dillon
Editorial: Ediciones B, S. A.
Traducción: Jordi Vidal
Edición: Junio 2004

La propuesta de hoy es uno de esos libros que empiezas a leer y no puedes dejarlo hasta que lo terminas, nada menos que la faceta clandestina u oculta de quien fue uno de los magnates del siglo XX pero además un espía al servicio de Israel. Un tipo que sabía hacer dinero de cara al público pero cuya ambición por poseer más riqueza le llevó a asociarse con las mafias, nuevas y viejas, que asomaban a la vez que se desmoronaba el imperio soviético. Además, una trama de espionaje industrial en el mundo de la informática que permitió a Israel monitorizar por parte de sus servicios de inteligencia al resto de países. La culminación es una teoría sobre su posible asesinato que corre paralela a la trayectoria de su vida y que, creyendo que podría dominar las riendas una vez más y salvar sus negocios, culminaría con su ahogamiento tras caerse de la borda de su yate según la autopsia...

Pero los autores saben trazar con pulso maestro y ritmo dinámico, que no decae en ningún momento, los entresijos de las cloacas de la información, los grandes negocios y sus entresijos con cifras de cientos de millones que te hacen sentir ser de la masa consumista que no atisba a imaginar el mundo de los multimillonarios. También las miserias familiares y que los ricos también lloran, con su esposa y viuda que de forma leal de enamorada pese a todo de su marido nunca dejó de apoyarle y dar lo que se esperaba de ella como anfitriona y como esposa de cara al público. El tema del espionaje informático es apasionante y, casi dos décadas después, se te ponen los pelos como escarpias porque habrá sido mejorado. Ya el listado de entrevistados para escribir el libro es fascinante y las descripciones de los métodos del Mossad, y del propio Estado de Israel, os atraparán en su lectura con el morbo que siempre da asomarse a un mundo desconocido pero que existe y es real.

Gordon Thomas es autor de cuarenta libros publicados en todo el mundo, algunos de los cuales versan sobre distintos aspectos del mundo del espionaje. Como corresponsal en el extranjero ha cubierto desde la crisis de Suez de 1956 hasta los acontecimientos de la plaza de Tiananmen en 1989. Ha escrito también novelas y guiones, y ha ganado los premios de la Crítica y del jurado en el Festival de Cine de Montecarlo, el premio Edgar Allan Poe y tres menciones de la Mark Twain Society por su labor periodística. De sus libros se han vendido más de cuarenta y cinco millones de ejemplares en todo el mundo. De su libro Mossad, la historia secreta, un director general del Mossad y un asesor sobre contraterrorismo del gobierno de Israel declararon que era uno de los análisis más importantes publicados sobre el mundo del espionaje.
Martin Dillon es uno de los más famosos expertos en terrorismo internacional del mundo. Asimismo, ha merecido el reconocimiento internacional por sus obras de investigación...
Datos sacados de la contraportada y actualizados al año de la edición pero en Internet podéis encontrar más datos sobre los autores. Y sin más rollos, unos breves pasajes que os inciten a la lectura de la apasionante vida y muerte del magnate Robert Maxwell:

Los kidon…
A los ojos de Israel, la necesidad de los kidon se había intensificado después de la caída del marxismo europeo y la proliferación del fundamentalismo islámico en todas sus manifestaciones: Hamas, Yihad Islámica, Frente de Solidaridad Islámica, Frente para la Liberación de Palestina, los grupos de países narcotraficantes como Irán, Pakistán y Afganistán o los terroristas de Filipinas. Los kidon habían matado en todos esos lugares, habían llevado a cabo asesinatos rápidos e inesperados en calles, zocos y callejones sin nombre. Los procedimientos habían sido muy diversos, desde un disparo en la nuca con una pistola con silenciador hasta el degüello con un cortaqueso o un cuchillo hundido en la yugular. Los kidon podían recurrir también a agentes nerviosos y a todo un arsenal de sustancias venenosas preparadas especialmente para ellos. Existen muchas maneras de matar y los kidon las conocían todas. Pero sus conocimientos eran mucho más amplios. Habían visto trabajar a algunos de los patólogos forenses más ilustres de Israel con el fin de aprender de ellos como lograr que un asesinato pareciera un accidente.”

Orígenes de Robert Maxwell...
Los supervivientes de los progromos de la Galitzia polaca se vieron empujados hacia el oeste para caer en las garras del Imperio austro-húngaro. A algunos los asesinaron en sus camas, a otras las violaron cuando estaban a punto de dar a luz; sin embargo, todavía firmes en su fe y unidos por una lengua común, el yiddish, aquellos judíos que habían logrado sobrevivir se habían reunido en grupos, que se convirtieron en guetos en los que cocían su pan jalá para el shabbat y decían que ya vendrían tiempos mejores. Y, en Slatinske Doly, pareció que esos tiempos llegaron cuando Hannah dio a luz aquel día de verano de 1923. Sus vecinos eran una mezcolanza de jasidim, ortodoxos y judíos mármaros que habían fundado el pueblo dos siglos antes. Era un sitio donde se permitía a los judíos vender sus artículos a sus vecinos cristianos, algunos incluso tenían autorización para vender alcohol. Se les permitía educar a sus hijos en el judaísmo, vestir con trajes tradicionales y hablar su propia lengua.”
 
Amantes...
"Una tercera amante, una periodista que trabajaba por entonces en un periódico rival de los que controlaba Maxwell, dijo que la había ofrecido un empleo como redactora en uno de sus diarios sensacionalistas. `Fue bastante franco. Quería disponer de mí en el edificio cada vez que estaba excitado. Entonces supe que la relación estaba condenada al fracaso. No me equivoqué. En seis meses un par de pulseras Asprey para siempre, y nos fuimos cada uno por su lado. Sentí lástima por Betty. Estaba atrapada en el país, confiando desesperadamente en que él regresara con ella, aunque no le llevara regalos. Pero había dejado de ser una esposa. Se había convertido en un apéndice de él´.

Espía...
La misión de Maxwell incluía también seguir los acontecimientos que iban a producirse tras la muerte de Yuri Andrópov. Durante los dos años en que el antiguo jefe del KGB había gobernado la Unión Soviética, no había logrado establecer el clima de distensión con Estados Unidos. Su sucesor, Konstantin Chernienko, ya era un vejestorio que se pasaba las reuniones del Buró Político tosiendo y esputando constantemente en una de esas botellas que se suministraban a los tuberculosos soviéticos. No obstante, detrás de las paredes del Kremlin se atisbaban señales de la preparación de un nuevo rumbo no sólo para la Unión Soviética, sino también para todos sus estados satélites. Se ordenó a Maxwell que obtuviera la clase de información que permitiría al Mossad seguir esbozando lo que estaba ocurriendo. Su trabajo iba a proporcionar a Admoni y a los expertos políticos de Israel una vía de acceso al pensamiento dominante en el Kremlin. Les dijo que la Unión Soviética todavía temía que Estados Unidos tratara de bloquear la entrada del gasoducto siberiano en los mercados de Europa Occidental a menos que regresara a las conversaciones sobre armamento en Ginebra.”

Espiando por la puerta trasera del programa informático Promis…
Siguieron otras ventas de Promis. Una de ellas se destinó al servicio de contraespionaje belga, la Sureté de l´Etat. El programa se erigió en un arma fundamental para identificar la red de espionaje más poderosa del país, que la KGB llevaba dirigiendo desde 1967. Promis reveló que se había ampliado para incluir a un destacado periodista, un alto funcionario del Estado y algunos miembros del ejército belga. Al cabo de un tiempo, en 1992, con la ayuda del software los agentes de contraespionaje detendrían a los espías y expulsarían a dos diplomáticos de la embajada rusa. Otra venta se hizo a la inteligencia turca. La `trampilla´ de Promis permitió al Mossad seguir los movimientos de los extremistas musulmanes presentes en el país. Un tercer comprador fue Tailandia, país que, en esencia, se sirvió de Promis para identificar narcotraficantes.”

Tratando con la gran banca...
"Había decidido (verano de 1991) a qué presidentes de bancos recibiría primero y qué director financiero vendría después. Algunos habían estado esperando en el vestíbulo, mientras que a otros se les había permitido acceder directamente al ático. Uno de ellos fue acompañado a su despacho por una secretaria a la que Maxwell ordenó: `Recuerda, nada de llamadas a menos que sea Mijail Gorbachov´, o algún otro jefe de Estado. Era un viejo truco suyo, pero nunca dejaba de impresionar. A veces modificaba la orden y mandaba a una secretaria que lo interrumpiera al cabo de unos minutos con estas palabras: `Tiene al primer ministro al teléfono. Dice que es importante.´ Entonces Maxwell abandonaba la estancia, volviéndose para murmurar algo así: `Siempre es bueno poder dar consejo en un asunto de importancia nacional.´ Jamás explicaba de qué se trataba. Su visitante estaba demasiado impresionado para preguntárselo. Tales representaciones ayudaban a Maxwell a salirse con la suya.”

Muerte en el mar...
Betty se encontraba en su camarote preparándose para ir a ver a la jueza Olivia cuando recibió una llamada desde Londres. Era el corredor de seguros de Lloyd, quien explicó que su llamada tenía que ver con la póliza de veinte millones de libras esterlinas que la viuda cobraría por la muerte por accidente de su marido. El agente le anunció que dos patólogos forenses que representaban a Lloyds llegarían a Tenerife a fin de efectuar otra autopsia en nombre de la compañía. Explicó que la aseguradora estaba preocupada por las noticias que habían aparecido en los medios de comunicación que afirmaban que Maxwell había fallecido de un ataque al corazón o que lo habían asesinado.”

Libro para amantes del tema del espionaje, amantes del mundo de los multimillonarios y sus miserias y para todo aquel o aquella que guste de ver la historia dentro de la Historia que conforma, sin que lo sepamos ni nos lo digan, el presente que vivimos. Lectura que atrapa desde la primera página donde iremos de la mano de Robert Maxwell en sus múltiples facetas y sus mal calculados pasos para seguir siendo magnate exigiendo reciprocidad de sus jefes de espionaje. Sea cómo sea, Robert Maxwell, incluso ya ausente, nos atrapará con su personalidad y no dejará indiferente una vez más. Patriota judío, espía camuflado de agente comercial y magnate que trató de salvar su imperio y terminó flotando en aguas canarias...
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
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Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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