Una sección de
El Bis en exclusiva para
The Adversiter Chronicle
PLEASE DON´T GO
(1979)
Cuando
el 9 de julio de 1979 el grupo Kc and The Sunshine sacaba este corta
duración de su sexto LP grabado en estudio, además de romper con
trabajos anteriores de sonidos funk y disco, acababan de crear una
balada eterna grabada a fuego en la memoria musical de varias
generaciones, tantas como desde su lanzamiento ya que ha sido
versionada, pero es la original quien ocupa un lugar destacado en la
historia de la música porque esta canción es oficialmente la que
alcanzó el primer éxito número uno en las listas de la década de
los 80´s. Lejos de caer en el olvido, la canción es eterna como la
historia de chico-pierde-chica y se lamenta suplicando que no se vaya
de su lado. A todos nos ocurre al menos una vez en la vida y aunque
pase el tiempo, escuchas esta canción y no puedes evitar volver
atrás...
Kc
and The Sunshine ya conocían las mieles del éxito y este tema
supuso el último gran éxito comercial y de las listas de éxitos de
la formación original ya que, cuentan las crónicas, hubo
desavenencias internas y hubo una disolución temporal de la banda
fundada en 1973 en Miami. Fue un éxito rotundo a este lado del Telón
de Acero alcanzando el número uno en las listas de éxitos de EEUU,
Australia y Canadá y un tercer puesto en el Reino Unido. En el orbe
hispano la canción cuajó pronto en los tímpanos merced a que era
un inglés entendible para la EGB, al menos el estribillo que da
nombre a la canción y sonó durante toda la década, porque se
trata de una balada y un canto del cisne a un sonido que quedaba
relegado por los nuevos ritmos tecnopoperos, pero la balada aúna las
mejores esencias de la música disco de manera lenta y contenida,
formando una simbiosis perfecta con la voz contando una historia
universal, letra sencilla destilando sentimiento en la interpretación
que ninguna versión posterior ha logrado igualar.
El
videoclip es representativo de las puestas en escena televisivas de
los 70´s donde prima la interpretación y un aire de estar entre
colegas creando un ambiente que atrapa pese a la simplicidad de ver a
una banda tocando un tema. Conserva la frescura, al igual que la
canción, y bajo su aparente simplicidad hay toda una realización
que no volvería a verse en mucho tiempo, dando la sensación de que
estamos viviendo la actuación pese a que se iba imponiendo el
videoclip contando en imágenes la letra. Todo lo anterior crea una
aureola casi mítica de la canción que es sin duda una de las
mejores baladas de su época y de todos los tiempos dentro de su
género. No te pueden acusar de ñoña o de ñoño al escucharla y
quedarte ensimismado recordando al compás de la música un amor del
pasado y que vale para el presente si te están dando calabazas...












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