Con la
colaboración del profesor T. A. Rambaina
en exclusiva para The Adversiter
Chronicle
FABADA ASTURIANA DE
LATA
Hoy
traemos a MBC un plató típico de la gastronomía como es la mítica
fabada asturiana que tiene su intríngulis a la hora de su
elaboración casera fuera del Principado de Asturias como sucede con
todos los platos típicos regionales. El laterío de fabada asturiana
se convierte en una opción con variedad de marcas y que facilitan
disfrutar de una buena fabada sin demasiado gasto y sobre todo de
cocción rápida que se ha popularizado desde su aparición en
formato de lata. Nadie mejor que nuestro asesor en asuntos
gastronómicos para ilustrarnos sobre la fabada asturiana en lata y
su valor como alimento que forma parte de la dieta de infinidad de
consumidores...
-Antes
que nada he de reiterar que un buen plato regional debe degustarse en
la región y si queremos auténtica fabada asturiana lo mejor es
comerla en Asturias. El formato envasado en lata cumple las normas no
escritas de toda fabada como es unas alubias de buen calibre y de la
región, claro que en esto del calibre de las alubias depende de lo
que nos queramos gastar en una lata de fabada asturiana ya que las de
más, se supone, categoría de calibre también son más caras.
Después un compango consistente en una pieza de tocino, un trozo de
chorizo y otro de morcilla, si se es muy escrupuloso con el tema de
los mondongos de acompañamiento en platos típicos de lata casi
mejor que no vea el plato antes de servirse ya que el contenido en
frío y recién sacado de la lata como que apetitoso no es salvo para
amantes del plato típico asturiano. Y luego está el caldo, una masa
anaranjada en frío que se adhiere a las cosas como grasa lubricante
y que una vez calentado debe darnos un apetitoso caldo de fabada
asturiana. Todas la latas de fabada asturiana dignas de llamarse tal
deben cumplir los tres aspectos señalados anteriormente. Hay que
decir que el aroma de la fabada asturiana de lata cuando va
alcanzando su punto óptimo de cocción es embriagador y despierta
nuestras papilas gustativas, reiterando que estómagos sensibles no
deben de ver el alimento en frio y recién sacado de la lata, es
fundamental para no tener ideas negativas preconcebidas.
-No tiene mucho misterio a diferencia de cocinarla que requiere de buenos ingredientes y cocción a fuego lento y a ser posible en cocina de carbón. Pero el formato en lata es muy sencillo, sólo vaciar el contenido en una cazuela, ponerlo a fuego lento en el número tres y de vez en cuando menear un poco que se revuelvan las alubias, fijarse en la cosa pegajosa anaranjada que se va licuando con el calor hasta derretirse en apetitoso caldo a la vista y grato al olfato. Es muy importante calentar bien y servir para comer sin dejar que se enfríe. La morcilla mejor deshacerla y cuidado que en algunas marcas de baja estofa la tripa se convierte en una cosa parecida a un plástico que si bien es comestible, en estómagos delicados su visión puede provocar arcadas y cierta dificultad evacuatoria llegada la hora habitual de evacuar intestinos. En 100 gramos de fabada asturiana de lata encontramos unas cualidades de alimento calórico, ideal para temporadas invernales, destcar los 8,9 gramos de proteínas, casi otro tanto de hidratos de carbono y nada fuera de lo habitual en alimentos procesados industrialmente a lo que no estemos ya habituados, acostumbrados y puede que hasta inmunizados cuando no directamente contaminados desde la infancia. Es de digestión no ligera que puede llegar a pesada en estómagos más habituados a dieta blanda o sucedáneos de cosas.
-Hay
que sacar el tema porque es inevitable hablar de fabada asturiana y
la posterior cadena de ventosidades y retortijón intestinal, vamos
que se tiran pedos y entran ganas de cagar, hablando fino y
progresista...
-La
alubia es la alubia y su ingesta es cierto que favorece el flujo
intestinal y en algunos casos hasta desatascador de estreñimientos
ocasionales. Tengamos en cuenta que a la innata cualidad de provocar
ventosidades la ingesta de fabada asturiana de lata hay que sumar la
morcilla y el chorizo, en especial la primera porque puede ser una
alborotadora de la paz intestinal y debido al mondongo podemos hablar
casi en el cien por cien de seguridad que las ventosidades amén de
una sonoridad que puede ser improcedente en alguna ocasión pues van
acompañadas de fuerte fragancia olfativa. En intestinos normales, la
evacuación será alegre tras la apretura inicial, cantarina en su
expulsión y satisfactoria en grado sumo, de consistencia sólida lo
evacuado. Otra cosa es que nos pille en un mal día y lo que entra
entonces es unas ganas incontenibles de evacuar intestinos sumado lo
escandaloso de la evacuación intestinal en estos casos que se pueden
escuchar claramente en otras estancias de la casa y muy engorroso en
baños de locales de hostelería no muy espaciosos y el bochorno
correspondiente. Otra modalidad puede ser unas ventosidades casi
inaudibles pero que abofetean las pituitarias que pille en un
determinado radio de acción acorde a la intensidad de la ventosidad.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
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