Una sección de F. O. Roffön en exclusiva para The Adversiter Chronicle
Se asegura la
permanencia ganando al Cádiz C. F. y toca seguir ganando teniendo
paciencia
Quien
más y quien menos de la familia sportinguista barruntaba por lo
bajinis que de ganar al Cádiz C. F. aún podría soñarse
matemáticamente con jugar la promoción, pese a que tribuletes y
peñas dan por perdida la temporada y que faltaban siete jornadas
anodinas, pero por lo bajinis se barruntaba lo contrario. Se jugaban
tres puntos frente a un rival histórico que también necesitaba
puntuar desesperadamente ya que pasaba por una racha negativa y en
puestos bajos de la tabla clasificatoria mientras que los pupilos de
Borja Jiménez necesitaban lograr el objetivo de la presente
temporada que no era otro que no pasar apuros por la permanencia.
Además, la planta noble de Mareo manifestó en los días previos al
encuentro que se buscaba la continuidad para la próxima temporada
del joven Cuenca y del uruguayo Ferrari que, pese a lesionarse,
demostró con su juego y sus goles que es el `9´ ansiado en El
Molinón desde la marcha de Quini, cierto que hubo delanteros desde
entonces, pero con la esencia del Brujo Quini
no se veía nada parecido desde entonces. Buena noticia porque
significa que el Grupo Orlegi sigue construyendo el armazón de una
plantilla competitiva que la próxima temporada, sí, deberá tener
el objetivo de luchar descaradamente por el ascenso. Un cuarteto
formado por Gelabert, el colombiano Otero y Dubasin en las bandas con
Ferrari de delantero centro puede ser un cuarteto letal, pero hay que
formar una defensa y un banquillo competentes a la altura del
cuarteto posible de lograr si es que Ferrari, sin lesiones, juega de
rojiblanco la próxima temporada. Quizás sea el momento de enterrar
hachas de guerra y la obsesión de que el Grupo Orlegi vino a
especular porque es injusto y sobre todo innecesario, salvo para
quienes asegurar la permanencia se daba por hecho, no era el objetivo
y había que ascender sí o sí, lo cual esta temporada era una
utopía, así de sencillo.
Buen
ambiente en El Molinón con 19.106 espectadores y en la grada
visitante colorida presencia de un puñado de seguidores gaditanos
dispuestos para apoyar a su equipo, se rindió homenaje al mítico
Doria que recibió una merecida ovación del Molinón. Novedades en la alienación
con la titularidad de un recuperado Andrés Cuenca y cambio táctico
pasando el colombiano Otero a la banda y Dubasin como delantero.
Comenzó el partido con un Real Sporting con la clara intención de
tener el balón buscando profundidad en su juego y un Cádiz que
buscaba jugar cuando tenía el balón mediante rápidas combinaciones
y se mostraba contundente en defensa provocando faltas. Se llegaba al
cuarto de hora de juego con dos ocasiones claras marradas por el Real
Sporting y en el minuto dieciocho para el juego el árbitro para
atender por molestias al portero visitante, Aznar, y dos minutos
después sería el bravo Yáñez quien hubo de ser atendido también
por molestias provocando cierto cachondeo en las gradas y en ambas
aficiones. Se rondaba la media hora cuando los jóvenes y no tan
jóvenes atletas del once rojiblanco tuvieron unos minutos de pájara
defensiva, auténtico lastre de esta temporada, que el Cádiz trató
de explotar infructuosamente y pasados dos minutos de la media hora
Gelabert pasa la pelota a Otero que galguea controlando el balón,
pasa el esférico a Dubasín que fusila sin piedad con algo de
fortuna la portería gaditana para delirio de la grada y
consternación en la grada visitante porque cuando parecía que el
Cádiz ponía cerco de repente se ponían por detrás en el marcador.
Lejos de hundirse, trataron los gaditanos de recomponerse frente a un
rival cómodo con ventaja en el marcador, en el minuto cuarenta y uno
Corredera vería tarjeta amarilla, lo cual le obliga a cumplir un
partido de sanción la próxima jornada. Ya en tiempo de añadido, se
pide mano en el área rojiblanca que se revisó en la sala VAR sin
más trascendencia salvo en la sala del BAR donde hubo cagamentos,
mentar madres y acordarse de sus muertos porque no se apreció mano
ninguna, quedando las espadas en alto para el segundo tiempo. Saltó
al césped el Cádiz resuelto a tener el control del balón que
propiciaba contras peligrosas del Real Sporting y en el minuto
cuarenta y nueve caza un balón el colombiano Otero que le manda
Gaspar Campos, chuta con fuerza pegando el balón en un defensa
contrario que desvía la trayectoria mandando el balón al fondo de
la red para delirio total de la parroquia sportinguista y caras de
haba en la grada visitante. Trató el Cádiz de buscar un gol que les
metiera de nuevo en el partido aunque jugando con poca profundidad
frente a un Real Sporting bien plantado en defensa. En el minuto
sesenta y tres Borja Jiménez hace salir a Manu Rodríguez
sustituyendo al indómito Gelabert, pasando el Real Sporting a
replegarse atrás cediendo la iniciativa al equipo rival que trataba
infructuosamente de ser incisivo en su juego, el joven Andrés Cuenca
sería sustituido por Diego Sánchez. Pasada la media hora de juego
del segundo tiempo los rojiblancos marran dos claras ocasiones de gol
en un pequeño barullo que se montó en el área del Cádiz, pasado
éste y en la siguiente jugada sportinguista el incombustible Dubasin
lograría jugando a la contra tras una asistencia del Colombiano
Otero el tercer tanto de la tarde que sentenciaba el partido para
consternación de afición y equipo rival. Borja Jiménez permitiría
a la afición rendir homenaje a Otero y Dubasin cuando fueron
sustituidos entre sentidos aplausos de la afición por Amadou,
Curbelo y Dani Queipo ya que Guille Rosas también sería sustituido
junto a los dos grandes protagonistas del encuentro con sus goles. El
Cádiz estaba hundido y parecía que Sergio Orduño mostraba
impotencia cuando hace una dura entrada en el minuto ochenta y uno a
Diego Sánchez mostrando al jugador gaditano tarjeta roja directa, la
jugada se revisó en la sala VAR que decretó tras consulta del
árbitro que el jugador visitante bajaba la pierna sin intención de
hacer daño, tras lo cual el árbitro cambió la roja directa por
simple tarjeta amarilla para indignación de la sala del BAR donde la
cosa se desmadró y el chigrero dijo que estaba hasta los cojones y
bajó el automático del enchufe de la televisión hasta que se
calmaran los ánimos, con lo cual se puso fin a ver el partido que
finalizó sin más novedad. Tristeza en jugadores y afición
visitante porque parece que el Cádiz está en esa fase que se da,
sabemos algo del tema la parroquia sportinguista, con racha de malos
resultados donde parece que no sale nada de lo propuesto mientras que
el rival acierta en sus ocasiones, es verdad que se esperaba algo más
del Cádiz y esta vez la puntería de Dubasin y Otero resultó letal.
Victoria que calla bocas, plumillas y púlpitos
radiofónicos sobre que la temporada se había acabado, pero tras
lograr el objetivo de los míticos 50 puntitos de marras, se puede
soñar y esperar que la conjura del vestuario, según fuentes
bastante bien indocumentadas del BAR, para salir a ganar los
encuentros que faltan y esperar que fallen los de arriba y se vaya
menguando la diferencia. Ya digo que es un sueño, pero la conjura
existe y si trabajan el dejar de tener pájaras en defensa, siguen
certeros de cara al gol y tenemos algo de fortuna, pues igual damos
la campanada y si se pierde contra el Córdoba la próxima jornada
frente a un rival que nos sigue en la tabla clasificatoria en el 11º
puesto con un punto menos, pues toca preparar ya la siguiente
temporada y descansar porque se logró el objetivo de esta temporada,
no pasar apuros de permanencia, objetivo logrado de sobra, sin
sobresaltos ni sudores fríos hasta el pitido final de la última
jornada, otra cosa será la próxima temporada donde el objetivo, sí
o sí, será luchar por entrar en la promoción y soñar con el
ascenso directo, pero será la próxima temporada y toca ganar al
Córdoba y esperar que pinchen los otros...
F.
O. R.







































