Una sección de
F. O. Roffön en exclusiva
para The Adversiter Chronicle
Se escapan dos puntos
del Molinón frente a un Real Valladolid C. F. efectivo que aprovechó
los errores defensivos
Uno
de los fetiches de la afición en cualquier equipo es echar mano de
la estadística y siempre hay una jornada al menos durante la
temporada un rival con guarismos curiosos. Fue lo ocurrido durante la
semana con el partido frente al Real Valladolid C. F. que nos lleva
años fastidiando en El Molinón sin salir derrotado, la pasada
temporada en Primera y además en horas bajas con cambio de
entrenador y disputando el encuentro en puesto de descenso de
categoría. Un conjunto de circunstancias que creaban cierta
prudencia al no saber si los pucelanos serían el típico equipo al
que no le sale nada por su situación clasificatoria o si sería un
ave Fénix que se curaría heridas logrando la victoria y tres puntos
balsámicos. También el regreso del colombiano Otero tras cumplir
los dos partidos de sanción y que el uruguayo Ferrari parece un tipo
solvente como `9´, así que prudencia y también optimismo de que se
podría hacer morder el polvo a un rival que parece tenernos tomada
la medida cada vez que viene al Molinón y encima estrenando míster
que parece que siempre se gana con nuevo entrenador, al menos ese era
el ambiente en la sala del BAR...
Buena
entrada pese a lo intempestivo de la hora con 21.122 espectadores de
los cuales medio millar de afición visitante. Con motivo de los
actos por el 120º aniversario del club se rindió homenaje en los
prolegómenos del encuentro a los veteranos Alberto Fernández y
Enrique Morán así como un minuto de solemne silencio en memoria de
Maximino Martínez. Regreso a la titularidad de Justin Smith y de
Otero como principales novedades en la alineación del Real Sporting.
Ambos equipos comenzaron el encuentro concentrados en defensa y
moviendo rápido el esférico, los rojiblancos intentando dar
profundidad a sus jugadas y un Valladolid bien plantado en defensa y
presión alta sin balón. Pero en el minuto seis el colombiano Otero remata
de espectacular chilena un balón centrado al área que perfora la
portería defendida por Gillherme desatando la euforia en las gradas
y enmudecida la esquina con afición visitante ante el inesperado gol
en contra. Parecía que el partido se ponía de cara para los jóvenes
y no tan jóvenes atletas del once sportinguista y el Real Valladolid
una pieza asequible y propicia para aumentar el marcador. Nada más
lejos de la realidad porque los pucelanos, lejos de achicopalarse con
el tanto en contra, parecieron despertar y poco a poco hacerse con el
control del juego, se llegaba al cuarto de hora de la primera parte
de esta guisa y con un Real Sporting que parecía cómodo
replegándose y cediendo el control del balón al equipo rival. A la
media hora de juego, éste había perdido dinamismo en ambos equipos
con juego brusco e interrupciones del juego con un Real Valladolid
que no acaba de tener profundidad en su juego con el rival bien
posicionado que le cedía el control del balón, parecía que el Real
Valladolid tenía miedo de recibir un segundo tanto en contra y salvo
momentos puntuales su aparente superioridad no tenía efectos
prácticos. Parecía que se llegaría al descanso sin nada destacable
pero en los minutos finales y de añadido el Real Sporting tuvo de
nuevo lo que ya parece camino de ser un clásico que no fue otra cosa
que una pájara descomunal que propiciaba acciones de peligro del
Real Valladolid a balón parado, así en el minuto cuarenta y cuatro
en un saque de esquina Juric marcaba gol elevando el empate al
marcador. Y cuando ya se pedía el pitido final de la primera parte y
aún en plena pájara rojiblanca, tiene lugar la única jugada de
ataque digna de llamarse tal por parte del Real Valladolid en la
primera parte que Tenés culmina de forma brillante perforando la
meta defendida por el bravo Yáñez para delirio total de la hinchada
visitante en El Molinón y desolación con perplejidad en la
parroquia sportinguista ante la descomunal pájara defensiva del Real
Sporting. Y comenzó la segunda parte y Borja Jiménez movió el
banquillo saliendo Gaspar Campos en sustitución de Justin Smith
mientras el Real Valladolid dejaba claro que pretendía seguir con el
ímpetu con el que finalizó el primer tiempo y el Real Sporting se
recomponía tratando de achuchar el área visitante careciendo de
profundidad en su juego, en el minuto cincuenta y cuatro tuvieron los
rojiblancos una clara ocasión de empatar y se llegaba al cuarto de
hora de la segunda parte con el Real Sporting tratando de llevar
peligro en su juego por las bandas frente a un Real Valladolid cómodo
defendiendo su ventaja en el marcador y llevando peligro en
esporádicas jugadas a la contra, gozando de una clara oportunidad en
el minuto sesenta y tres y un minuto después Oliván vería tarjeta
amarilla, siendo sustituido poco después por Pablo García y Dani
Queipo entraría en sustitución de Manu Rodríguez llegando a la
media hora de juego con claro dominio rojiblanco y cada vez más
incisivo en su juego que tendría recompensa en el minuto setenta y
nueve cuando Pablo Vázquez remata de cabeza el balón al fondo de la
red un centro del colombiano Otero que igualaba el marcador y dejaba
las espadas en alto para lo que quedaba de tiempo reglamentario. Tras
el gol, el protagonista indiscutible del partido, Otero, es sustituido
entre aplausos del respetable por el uruguayo Ferrari. Dani Queipo
vería tarjeta amarilla en el minuto ochenta y dos siendo el resto
del tiempo minutos de frenesí con imprecisiones en ambos conjuntos
que buscaban con ahínco el tercer tanto aunque ya no se movería el
marcador finalizando en un empate que dejaba satisfechos y algo
contrariados ambos conjuntos que se vieron con posibilidades de
llevarse los tres puntos en un partido intenso de emociones para
ambas aficiones.
Próxima
jornada también a disputar en El Molinón frente a un peligroso
Leganés que necesita sumar puntos para alejarse del entorno de
puestos de descenso y el Real Sporting dormirá en un confortable 8º
puesto con 41 puntitos y sólo a nueve de los míticos 50 puntos. Hay
trabajo por delante para Borja Jiménez y sus pupilos que deben
corregir de forma urgente las pájaras casi crónicas en todos los
partidos, de momento se está en buena posición y a estas alturas la
competitividad debe mejorar en defensa y el Leganés será una buena
piedra de toque para confirmas las buenas sensaciones y desterrar
pájaras y bajones de concentración que, aunque sean en momentos
puntuales, los rivales saben aprovechar...
F.
O. R.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido Salt Lake
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Suplemento
viajero cutre de The Adversiter Chronicle
Viaje al cafelito un
soleado domingo de febrero
El
viajero sale del portal con ese aire mezcla de optimismo y pausa que
flota en el ambiente los domingos. Hace una mañana soleada y el
viajero tiene la sana costumbre de los domingos cambiar de ruta para
ir a un abrevadero donde sirven con el cafelito un generoso trozo de
bizcocho imperial...
No
hay mucho tráfico, casi nada en comparación con un día de semana y
de vez en cuando pasa un autobús municipal. Pasa por una tienda de
electrónica para echar un vistazo al escaparate pero tiene una reja
metálica que impide pasar al soportal con escaparates. Unos metros
después el viajero se para ante lo que era el escaparate de una
librería y que ahora es un local vacío puesto en el mercado
inmobiliario para su alquiler. Siente el viajero un instante de
pesar, nunca había entrado y siempre paraba en su ruta al cafelito
dominical a ver lo expuesto, recuerda que había literatura infantil
sobre todo y supone tristeza que una librería de las de siempre
tenga que echar el cierre sin continuidad...
El
viajero enfila la calle, recta y larga, en dirección al abrevadero
de los domingos, hay comercios de ropa, ambas aceras salpicadas de
cafeterías donde las terrazas invitan a sentarse pese a que, si bien
brilla el sol, no es un día caluroso donde no sobra la chaqueta.
Pasa el viajero delante de una pastelería y en la acera de enfrente
hay una panadería donde la cola sale del local y sigue en la acera,
debe tener buen obrador de pan porque todos los domingos que el
viajero pasa en dirección al cafelito dominical siempre hay cola. Al
cruzar la acera, hay otra confitería con cliente sentados en su
interior. Está la calle con bastantes transeúntes y una cuponera
vende sus números de la suerte a una abundante clientela que se
arremolina en busca de la suerte. También un estanco, es de reciente
apertura y abre los domingos por la mañana, siempre tiene alguien en
su interior y un escaparate poblado de utensilios y algún que otro
artefacto para fumadores. La avenida que corta la calle tiene un ir y
venir de gente paseando que el viajero observa y escucha, se oyen
acentos hispanos y algún otro idioma ininteligible para el viajero
que supone del este de Europa y del norte de África sin que falten
acentos de otras regiones...
El
viajero entra en el abrevadero, hay una mesa libre y se sienta. La
camarera ya le conoce con ese conocimiento de los profesionales de la
hostelería para recordar clientes fijos aunque sólo entren una vez a
la semana y no todas las semanas. Tienen un café muy rico, de taza
de tamaño mediano y además de la porción de bizcocho imperial
siempre viene el plato con una galletita que está muy rica para el
viajero, que la saca con liturgia dominical de su envoltorio, la
coloca en la cucharita y la sumerge unos segundos en el café con
leche hasta que tiene una textura semiblanda que se deshace en la
boca. El auténtico placer para el viajero es la porción de bizcocho
imperial, con una capa blanca de azúcar glaseado en su lomo y que salpica los
laterales como gotas congeladas en la superficie del bizcocho,
cogiendo la pieza entera sumergiendo una esquina en la taza y que al
paladar explota en una fanfarria de placer cuando se funden los
sabores del bizcocho con el sabor del cafelito. Es una porción de
bizcocho imperial que el viajero paladea como si fuera la primera o
la última vez que tuviera oportunidad de hacerlo, luego la bebida
reposada del cafelito con la temperatura ideal para tragarlo...
El
viajero se levanta de la mesa y paga dejando unos céntimos de
propina y sale del abrevadero satisfecho y reconfortado, también
tonificado y entonado disfrutando del ambiente dominical. Sigue calle
adelante porque le gusta en el regreso del cafelito dominical pasar y
echar un vistazo a...
Pero
ése, ya es otro viaje.
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Se agradece una noche
despejada tras semanas de nubes borrascosas, la luna brilla en parte
anunciando su crecimiento iluminando su entorno celeste cercano,
heraldo de tiempos primaverales...
Es agradable tumbarse en
el suelo del acantilado y mirar el cielo nocturno. Dicen que volvemos
a la luna pero ya deberíamos haber vuelto y ni siquiera hemos
comenzado el regreso. Parece que con retraso pero vuelve el anhelo de
pisar el satélite. Al menos yo tengo el anhelo, como que me hace
ilusión porque me permite escapar del juego de ilusionismo en que se
ha convertido la realidad cotidiana en casi todos los niveles de la
existencia. Al menos parece imponerse la tendencia de avisar de los
ataque antes de atacar. Visto fríamente, debe de acojonar no ya que
haya disposición a que te ataquen sino que encima te avisan de los
objetivos y las fechas tomadas a consideración para llevar a efecto
el anunciado ataque...
Supongo que es mejor que
te avisen a que no te avisen de que atacarán, pillándote de
improviso viendo patidifuso como el entorno se convierte en objetivo
reducido a escombros. Ahora se pueden empaquetar las cosas, salir con
tiempo y hasta suscribir una póliza de seguro de hogar que cubra
ataques, suponiendo que el de la aseguradora no esté enterado del
ataque, pero si no lo está nos hará confiado la póliza de seguro
de hogar contra un ataque porque ni siquiera se imagina que ya está
anunciado, el golpe perfecto engañando a alguien tan difícil de
engañar como una compañía de seguros de hogar...
Al menos atacamos y
podemos ser objetivo potencial de ser atacados de forma civilizada y
casi hasta cristiana, no como esos bárbaros del Este que tienen la
desfachatez de seguir atacando sin previo aviso, de forma
indiscriminada y segando vidas. Qué diferencia hacer la guerra para
destruir y luego reconstruir que hacer la guerra destruyendo y
matando sin nadie superviviente para reconstruir...
La luna cambia lentamente
su posición y asoman estrellas de tenue brillo que parecen querer
esconderse a la vista que busca sin querer un punto brillante
desconocido...
Pero era una luciérnaga
que casi me deja tuerto.
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Suplemento
televisivo cutre de The Adversiter
Chronicle
GH DÚO 2026: La
edición se desinfla con el final a la vista, medidas disciplinarias
por descomunal trifulca con Antonio Canales y Cristina Piaget
expulsados por la audiencia con Carlos Lozano hablando solo
comiéndose el coco
El
clima de enfrentamiento desde el minuto uno que ha caracterizado la
edición llegó a su paroxismo el pasado domingo cuando el programa
tuvo que adoptar `medidas extraordinarias inéditas´(sic) que al
final quedó en anular las votaciones vigentes desde el jueves y
todos lanzados a la palestra, que teniendo en cuenta que estaban
todos menos uno nominados como que la sanción inédita y demás
quedó en adelantar las votaciones más que nada. El detonante fue la
enésima trifulca por la comida, un refresco de naranja en este caso
y que continuó en el ensayo de la prueba con insultos, palabras
soeces, vulgaridades a grito pelado y amagos de llegar a las manos.
Veníamos advirtiendo de que Cristina Pieget estaba lo que llaman médicamente `descompensada´ con momentos de desconexión con la realidad, un
comportamiento errático en ocasiones y que ha terminado por poner de
los nervios al resto debidamente azuzados por Raquel Salazar y el
Antonio Canales. Por otra parte, las tres últimas expulsiones y sólo
quedar media docena de concursantes, de los que cinco han sido comparsas de los
antes mencionados, ha dado lugar a un ambiente tranquilo con Carlos
Lozano pululando entre las cámaras y dialogando consigo mismo
mismamente y el resto pululando más suaves que un ramo de lilas,
quedando el concurso en esa languidez de estar todo el pescado
vendido, las tramas agotadas, salvo que con cualquier peregrina
excusa vuelvan a meter a Cristina, la Salazar o las dos a la vez, y
unos concursantes sin carisma ninguno, esa es la triste realidad con
dos semanas por delante de propina cuando si la edición finalizara
el próximo jueves tampoco pasaría nada...
Y la
expulsión exprés dominical por sanción inédita recayó en un
Antonio Canales que ha sido un buen concursante siempre y cuando se
aceptara su código de conducta, compinchado con la Raquel Salazar,
ejerciendo de bufón en las galas y de sabiondo en la convivencia.
Antonio Canales sabe de televisión y es perro viejo para algunas
cosas como llorar sin lágrimas. Lo curioso y gracioso de su concurso
es que pedía calma y serenidad en los directos para estallar a
continuación completamente fuera de sí al instante cuando alguien
le interrumpía. La cagó cuando se fue cuchillo en mano frente a
Cristina previo tocar los bemoles golpeando la tabla de cortar con el
cuchillo y qué decir de la ladina zancadilla que le puso a Cristina
que si llega a caer se estampa de narices contra la baldosa del
suelo. Zorramplas, lengua viperina, bufón de la corte y finalmente
dañino han manchado su concurso y ha estado subordinado a la Salazar
y sus tejemanejes donde lo más destacado de su concurso es su
capacidad para dormir a cualquier hora y casi en cualquier parte y la
verdad es que llegó demasiado lejos en el concurso para sus méritos
como concursante de GH.
En
cuanto al concurso poco que contar, el domingo pasaron la prueba del
baile que se la curraron debidamente y subió a la casa la actual
pareja sentimental, o lo qué sean, de ese bulto sospechoso que
pulula por la casa llamado Juanpi donde el rollo era que la moza tuvo
fornicio con otro antes de la entrada en el concurso quedando al
final la cosa en nada y nada interesante. Ayer jueves hubo la
pantomima del tribunal juzgando el concurso con defensores y
acusación. Ha quedado clausurada la suite y todo el frenesí,
tensión de convivencia, malos rollos y estruendosas broncas a grito
pelado pues todo ha desaparecido y reina calma chicha por lo que es
previsible que alguna y algún expulsado suban a quedarse unos días
porque el contenido generado sino quedará en casi nada pues la
expulsión de los dinamizadores de la mala leche se nota y hasta se
les añora si nos ponemos un poco ñoños, pero sólo un poco...
Tras
la expulsión dominical del Canales, hubo posteriores nominaciones
quedando en la palestra Cristina, Carlos, Anita, Sandra y Gloria. El
duelo al sol final tuvo de protagonistas dos pesos pesados de la
edición como Anita y Cristina Pieget, siendo ésta última la
expulsada. No se puede discutir el protagonismo de Cristina Piaget que
se ganó el favor de la audiencia porque ha sido la genuina
representante como concursante de GH rodeada de culos pelados
televisivamente hablando. Daba contenido y sus extravagancias daban
juego desquiciando al resto. Lo malo es que tras las extravagancias y
explosiones temperamentales hay una cabeza trastornada y lo que
llaman descompensada. Se cacarea mucho de salud mental desde el
confinamiento y las palabras de Jorge Javier alabando su concurso y
forma de ser sólo demuestra la ignorancia de la sociedad acerca de
las personas con problemas de salud mental. Es obsesivo su revisar
cajones, nevera, armarios y despensa; es enfermizo su arrebato con
violencia verbal y gestual siendo doloroso su rostro cuando entra en
uno de sus arrebatos.
Y
patética la Sandra llamándola loca y que trabaja de farmacéutica y
sabe de lo que habla y tiene derecho a llamarla loca de psiquiátrico.
La culpa es del programa que deberían haber atajado de raíz la
problemática en lugar de alimentarla y jalearla. Está permitido no
permitir ofensas de cojos, mancos, tuertos, bajos de talla y demás
colectivos distintos de la normalidad, pero las personas con
problemas de salud mental siguen siendo fieras que merecen ser
tratadas como tales. Muchos dirán que Cristina Piaget hizo un gran
concurso como opina Jorge Javier, pero el equipo de cata televisiva
somos de la opinión de que debería haber recibido apoyo médico y no
exponerla como fue expuesta porque una enfermedad no debe ser
espectáculo y parte de un concurso televisivo y que den gracias que
no pasó nada grave de verdad.
Llegaron
tarde las nominaciones unipersonales y se nominó en base a unos
libros con los condicionantes a la hora de nominar. En principio
quedaron nominados Carlos, Manuel y su hermana Gloria, Juanpi y
Anita, pero le tocó a Sandra un libro con el poder de salvar a un
nominado y se decantó por salvar a la hermana de Manuel quedando
éste y Carlos con Juanpi y Anita como nominados finales. Las
apuestas están bastante igualadas en antros, lupanares y garitos de
apuestas porque puede salir cualquiera de los cuatro.Juanpi merece
salir por bulto sospechoso y Anita está ya vista como personaje
televisivo. Carlos Lozano se ha quedado en solitario y ha sido
salvado hasta el momento siempre nominado semana sí y semana
también. En cuanto a Manuel su concurso ha sido una mierda hablando
alto y claro, completamente desdibujado el Manuel concursante
jaranero, cachondo y guasón dando paso a un concursante ramplón,
insulso e incluso en ocasiones faltoso. Sería justo que Carlos
Lozano llegara a la final y ha tenido más peso en la edición que el
desdibujado Manuel. Ver veremos, dijo un ciego con pedete lúcido,
ver veremos.
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Denostados
por casi todos pero casi todos los consumimos aunque no se quiera
reconocer. Tildado de alimento que no es tal, compañeros de dietas
para quitar lorzas, compañeros de cama en sesión nocturna de ver
televisión y alegres condimentos en cuencos para todo tipo de saraos
caseros y con sucedáneos a la venta, son los Gusanitos los reyes del
mambo y un clásico de la comida popular entre la plebe donde
sustituye en ocasiones otros platos que por coyuntura económica ya
no se pueden consumir con la misma alegría que antaño...
-Mucha gente consume
Gusanitos y, cuando menos, lo mantienen oculto...
-Tenemos
la percepción de que hay ciertos alimentos industriales que
pertenecen a etapas de la vida, por ejemplo tenemos las gominolas que
a todos nos gustan pero nunca adquirimos y gorroneamos a la infancia
de la casa como que no es la cosa cuando la realidad es que las
comemos compulsivamente y en muchos casos como ansiolítico incluso.
Con los Gusanitos pasa algo parecido aunque no se perciben tan
infantiles como las gominolas y su consumo es más aceptable para la
psique pese a que, como bien apunta, la estadística demuestra que
se consume en la intimidad sin alardear como se hace con otros
productos como las anchoas de lata o el paté enlatado. Yo siempre he
recomendado su consumo y fue un básico de las recetas de `Menús
críticos para una crisis´ que elaboré para The Adversiter
Chronicle en su momento. Es un alimento casi terapeútico porque
tiene propiedades ansiolíticas, no engorda y sirve como la almohada
para tomarse una consulta reposada y relajante mascando Gusanitos y
tomar una decisión. Con los Gusanitos pasa como con el pan, que no
engordan por si mismos y sí por los aliementos que los acompañan.
El pan engorda si haces un bocadillo u lo utilizas para rebañar el
plato de grasienta salsa pues los Gusanitos no engordan per se salvo
que vayan acompañados de un alimento que engorde.
-Veamos
entonces sus propiedades alimenticias...
-Analizamos
el envase de 85 gramos de peso neto que debidamente racionado nos da
para una semana servido como complemento e incluso de ingrediente de
plato combinado una vez a la semana, a gusto del consumidor y sus
necesidades. Veamos pues sus características en una ración de 30
gramos: un pírrico valor energético, y una de sus bonanzas como
alimento que no engorda, de 147 kilocalorías; casi insignificante, y
por tanto en saludable cantidad, presencia de 0,7 gramos de grasas
saturadas de 6 gramos de grasas; beneficiosos hidratos de carbono con
21,3 gramos y sólo 0,3 gramos son azúcares; nutritivos 2 gramos de
proteínas y finalmente 0,6 gramos de la siempre inevitable presencia
de sal. Salvo contraindicación médica, estamos ante un alimento
ideal como complemento de dietas dietéticas y alimento base de bajo
costo para dietas por imposición de ingresos económicos bajos.
-¿Cuál
sería la cantidad adecuada en la despensa?
-Depende
del perfil, una casa con infancia o personas ancianas consume más
que una pareja sin hijos ni ancianos a su cargo y el consumo se
iguala en personas que viven solas o matrimonio de toda la vida que
tienen los Gusanitos como parte de su compra semanal y un consumo
casi diario. Es relativamente económico dada la relación
cantidad-precio y hay varias marcas blancas de gusanitos si bien es
Gusanitos Original los que tienen esa textura de maíz en el paladar
del que carecen otras marcas de Gusanitos. Su tamaño es ideal para
engañar a la mente y el decoro comiendo compulsivamente y son miles
las personas que comienzan la ingesta de cierta cantidad y acaban
realizando tres o cuatro viajes a la despensa a por más. Si hay que
decir que es también uno de esos aliementos industriales que pueden
provocar fases de consumo casi patológico alternando con periodos de
abstinencia total sin perder el aprecio porque tarde o temprano se
vuelve a su consumo sin olvidar las posiblers motivaciones freudianas
de consumirlo de adulto tras haberlo consumido en la infancia. Su
versatilidad como complemento es probada, una solitaria rodaja de
piña en lata se torna en tropical sorpresa gastronómica si
rellenamos el agujero con Gusanitos, por poner un ejemplo gráfico.
-Lo
del agujero, como que mejor un poco de nata montada...
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Hoy
quiero abordar una compostura del postureo relativamente reciente
como es la proliferación de mascotas y más concretamente de los
chuchos, compostura del postureo básica si se vive en edificio de
varias alturas donde inevitablemente al menos un vecino u vecina
tiene un chucho por mascota. Generalmente que un vecino u vecina
tenga un chucho de mascota no debe inquietarnos en exceso salvo tener
la desgracia de vivir en el piso de abajo y sufrir los ruidos de la
mascota. La compostura del postureo surge cuando estamos esperando el
ascensor y nos topamos con el vecino u vecina y su mascota. Si el
vecino, las vecinas siempre lo son, es educado y cortés como mandan
los cánones entre vecinos del mismo edificio, nos preguntará si
nos molesta el perro en caso de que vayamos en el ascensor y
coincida que lo llamó el vecino con chucho de mascota. Antes se hace
necesario un par de consideraciones nada baladís, la primera son las
dimensiones del ascensor donde no es lo mismo un ascensor diminuto
que tanto se instalan ahora, el normalito para cuatro personas y el
intermedio donde caben tres si no se está rebosante de lorzas; luego
está las dimensiones del chucho porque no es lo mismo uno grande de
carácter afable y bonachón que uno pequeño, callejero u, peor aún,
que sea un pequinés o un chihuahua. Mientras un perro grande suele
ser noble y apacible que se sienta sobre dos patas mirando a su dueño
sin molestar en absoluto, el perro pequeño es un toca pelotas,
inquieto y olisqueando nuestros zapatos y perneras, que incluso saca
a refrescar los belfos si detecta un movimiento por nuestra parte
mínimamente sospechoso. El tercer factor a considerar es el vecino
dueño de la mascota por aquello de que el perro se parece al amo, lo
cierto es que conviene hacerse el amable con su felpudo con patas
porque puede ser un valioso aliado en las reuniones de vecinos cuando
hay asuntos a tratar y someter a la aprobación de la comunidad de
vecinos de la misma forma que si nos tiene inquina por haber alterado
a su mascota tendremos un enemigo en reuniones de la comunidad de
vecinos, coincidencias en el portal y demás sitios habituales de
tropezarnos con un vecino del mismo edificio. La mejor compostura del
postureo es mostrar una cara amable, hacer algún comentario sobre su
chucho como qué tiempo tiene, si se rasca por pulgas o por sarna y,
sobre todo, no hacer movimientos bruscos que el saco de pulgas nos
coja tirria ya que cada vez que lo tropecemos en el ascensor, el
portal o la calle nos ladrará como poseido por mil demonios
perrunos. Distraer la atención del vecino dueño del chucho puede
permitir dar una sutil patadita casi imperceptible salvo para el
hocico del chucho, recordando siempre que los de pequeño tamaño son
escandalosos yse ponen cardiacos a mordiquear el zapato de forma
compulsiva mientras el dueño entra en pánico. Una buena compostura
del postureo si no hay premura de tiempo es que al abrirse el
ascensor hagamos ademán de entrar y recordamos de pronto que se nos
olvidó algo y no llegar a entrar en el ascensor retrocediendo con un
mínimo de dignidad. No recomiendo para nada la compostura del
psotureo de llevar siempre a mano unas galletitas para perros en el
bolsillo porque se empieza siendo amable y se acaba de canguro de la
mascota cuando el dueño de la misma tiene que salir y necesita
alguien que le cuide su mascota durante su ausencia. Siempre queda el
recurso de una compostura del postureo de poner cara de perro aunque
igual se acaba a mordiscos con el chucho y con su dueño. No quiero
terminar sin citar el caso particular de que sea una vecina de buen
ver la dueña del chucho porque en estos tiempos de géneros
variopintos un piropo se puede malinterpretar y azuzará la fiera que
llama su mascota a que nos muerda las partes pudendas con lo mucho
que duele y la dolorosa convalecencia posterior.
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