The Adversiter Chronicle

martes, 30 de junio de 2020

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre

Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje al hospital en la nueva normalidad

Se despierta el viajero, le despierta su fiel despertador a codazos sonoros, tan expectante como cuando se acostó y se prepara un café mientras otea un amanecer nublado y fresco...
La expectación del viajero es por partida doble: acompañar a un familiar a una prueba y, la segunda, el viaje al hospital, establecimiento sanitario que nunca fascina al viajero como destino de uno de sus viajes, pero siente cierto inconfesable morbo por viajar al hospital en la nueva normalidad. Sabedor el viajero del morbo, oculto y pecaminoso que le produce el viaje, termina por animarle y apurar el café con optimismo...
Llega el viajero a la entrada del hospital, el familiar ya le espera en la sala de ídem que presenta un aspecto algo sobrecogedor. Es un día festivo de semana pero, supone el viajero, tratan de aligerar las listas de espera que se han hecho esperar más con el confinamiento domiciliario, la pandemia y el parón en las actividades que no fueran imprescindibles. Por eso no hay nadie salvo su familiar y las sillas de la sala de espera están ocupadas cada tres asientos en dos de los mismos por bandas rojas y blancas que escupen al viajero que el destino de su viaje también se ve alterado por la situación sanitaria...
Al entrar un sanitario toma la temperatura al viajero con un termómetro de pistola, como los que el viajero veía en febrero por la tele en China que estaba tan lejos como lejano queda el mes de febrero. Escupimos tanto para arriba, medita el viajero mientras le deja pasar el sanitario y se frota con desinfectante las manos, que ahora nos cae un chaparrón. El viajero acompaña al familiar por el pasillo donde el puesto vacío del cuponero, la barrera que impide el paso a la cafetería y un kiosko mortecino sin clientes, todo ello le crea al viajero una atmósfera irreal, casi onírica pero que es pesadilla, esas escenas tantas veces vistas por el viajero de películas o series que trataban de reflejar lo que sería el caos. No hay zombis, no hay soldados ni hay destrozos, es peor, sólo hay silencio y salas vacías, ascensores que suben y bajan, algún miembro del personal, pero sobre todo el silencio del vacío...
La prueba dura poco, el suficiente para que el viajero trate de llegar a la cafetería para tomar un café y que un amable celador le indicara que si quería el viajero un café, lo mejor era acercarse al tanatorio y tomarlo allí, una cruel ironía casi macabra en plena pandemia, piensa el viajero...
El viajero ayuda a su familiar a subir al coche y echa un furtivo vistazo a la entrada del hospital, quiere captar la imagen porque sabe el viajero que cuando todo esto termine, serán recuerdos que contará, con la calma que da vislumbrar el fin del camino, cuando fue al hospital en la nueva normalidad...
Arranca el coche y se va el viajero...
Pero ése, ya es otro viaje.

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lunes, 29 de junio de 2020

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

La capacidad del Ser Humano, y de su cerebro mental, para adaptarse a las adversidades siempre ha sido encomiada y encomiable como sucede ahora con las mascarillas para prevenir el coronavirus...
Habitual del sofá en horas de documentales sobre la fauna salvaje, y salvando las distancias, me propuse observar al prójimo y sus mascarillas. Superado el trauma de vivir en la jodida nueva normalidad, apartar las excusas primeras de que no se soporta con calor, que te ahogas si la llevas y caminas a trote cochinero, inútil para galguear por los parques y circuitos con ínfulas de aficionado a correr, finalmente pasamos por el aro una vez más...
Persona de reconocido prestigio pufista, con algo de leyenda negra en las entidades financieras, no puedo permitirme más que la mascarilla quirúrgica a precio establecido y de un solo uso. Pero veo a mis semejantes que poco a poco han integrado la mascarilla como prenda de vestir, a la fuerza siempre ahorcan, con diversos y variados estampados; como si el estampado la mimetizara con el resto de la vestimenta y ropajes, como si la quirúrgica fuera una amplificación del recuerdo constante del coronavirus...
Sí he podido observar que, sea la de precio de plebe de gallinero o estampadas con diseños de Gotxu & Galbana para ingresos pudientes, ambos tipos de usuarios y usuarias siguen cometiendo las mismas torpezas que propician la propagación de virus, ya sea llevándolas de bufanda, llevarlas en el bolsillo y quitárselas a la mínima ocasión que sirva de justificación para saltarse la distancia social, la obligatoriedad de poner la mascarilla...
Aunque la mona se ponga mascarilla estampada, mona nos quedamos, engañándonos mutuamente con nuestras mascarillas de diseño integradas en el vestuario como si así se evitara la pandemia que en realidad nos sumergió en ella hace meses y queremos crear una nueva normalidad lo más parecida a la que perdimos en marzo y comenzamos a perder mucho antes...
Confundimos salir a lo necesario con irnos de farra y vacaciones, el Sistema nos alerta de los rebrotes pero motiva el dinamismo económico del turismo...
En realidad siempre hemos llevado mascarilla porque siempre nos la han puesto. Yo me fío de la ciencia y si en un quirófano, si los políticos y nuestros héroes y heroínas sanitarias las usan, prefiero llevar la mascarilla azul que me recuerda constantemente que esta mierda no se ha terminado, que me recuerda que esto ni es normalidad ni es nada y sí simplemente una nueva normalidad condicionada por la pandemia, no quiero olvidar ni quiero engañarme colectivamente...
Preferimos oir que se puede ir a la playa y no que lo recomendable es no arriesgarse, pero mis semejantes prefieren sacudirse el polvo del confinamiento, ponerse la mascarilla de la ilusión de ir a la playa, fiestas, saraos, reuniones gastronómicas y demás; obligando a quienes preferimos ver la realidad a tener que redoblar las precauciones y a llevar mascarilla, el sacrificio de no ver una sonrisa, oculta y potencialmente contagiosa del coronavirus...
Menos mal que en el acantilado no hace falta llevar mascarilla aunque sí un paraguas para que las cagadas de gaviota no terminen con mi cuero cabelludo, menos mal.

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sábado, 27 de junio de 2020

¿NOS ESTÁN IMPLANTANDO MICROCHIPS?


Con la colaboración de Donald Al Harish Al Shama Smith, ex-agente de la CIA expulsado por tenencia, extorsión y líos de faldas,
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Como siempre ocurre con las catástrofes naturales, surgen teorías de todo tipo. Desde el principio se comentaba la posibilidad de un Chernobil chino biológico que se les había ido de las manos. Muchas ramas del cristianismo predican la llegada del apocalipsis pregonando lo nocivo de las vacunas, el catolicismo ve la plasmación de la tercera profecía de Fátima sin ir más lejos. Obviando que nos controlan y más que se quiere aplicar siguiendo el modelo chino puede que sea lícito preguntarnos si cuando se encuentre la vacuna y se inocule masivamente a la ciudadanía no aprovechará el Sistema para meternos un microchip que nos tenga controlados en formas, maneras y costumbres al servicio de quién sabe quién...

-¿Por qué tantas religiones ven y afirman que estamos en pleno apocalipsis?

-Es una mera cuestión de control social como ocurre con todas las religiones. El catolicismo ve como poco a poco en amplias zonas geográficas que eran católicas, apostólicas y romanas se va imponiendo el protestantismo y diversas congregaciones cristianas más o menos evangelistas que ya están en disposición de dar el salto a la política. La pandemia y el confinamiento impiden el control social habitual y meter el miedo en el cuerpo es una forma de que la masa creyente no piense por su cuenta. Si la cosa empeora los dirigentes políticos dirán a esas congregaciones, a sus líderes, que la vacuna se pondrá sí o sí. Ya ocurrió con el tema de la donación de sangre de los Testigos de Jehová en la II Guerra Miundial donde el gobierno estadounidense mandó que donaran puesto que hacía falta para el esfuerzo bélico que tras su finalización no impidió que consideren malsano donar sangre y en la guerra del coronavirus pasará lo mismo si es necesario.

-¿Nos pueden implantar el jodido microchip con la vacuna?

-Lo primero que aún no existe el microchip con las capacidades necesarias en el tamaño para ser inoculado en una jeringuilla de vacuna, sencillamente el diámetro de la aguja es demasiado pequeño, otra cosas es que nos fuéramos a vacunar y vemos una jeringuilla veterinaria con una aguja de un centímetro u más de grosor; saldríamos corriendo sin más. Dejando aparte lo escandaloso de la teoría en cuanto a ruido de debates y material en Internet, el microchip ya lo llevamos y además pagamos por ello en un ejercicio de sublime equilibrio de control e ingresos por el mismo a costa de nuestro propio bolsillo. Me refiero a los móviles que son en realidad terminales de computadora. Cuando los sensores formen parte de nuestra vida en el plazo de una década, el control será total y la ciudadanía debería preguntarse cómo fiscalizar ese control porque es inevitable si seguimos el ritmo de avances en ser una sociedad tecnológica.

-¿Es inevitable que permitamos un control de aspectos de nuestra vida con transmisión y tratamiento de nuestros datos en tiempo real?

-Es inevitable por cuanto al avanzar en la explotación de los recursos fuera de la Tierra la tecnología dará un salto importante. Los medios que se usen para controlar las actividades de avatares robóticos y la tecnología que se desarrolle para hacer permanente la estancia del ser humano en la Luna se aplicará en nuestras vidas, desde sistemas médicos de diagnóstico a prevención de actos erróneos. Los primeros pasos están dados con la ciudadanía conectada y dotada de terminales, con la llegada de los sensores a la vida cotidiana y el programa Artemisa de la NASA. No es un microchip cutáneo, inoculado y ni siquiera implantado, es nuestro teléfono móvil y, reitero, encima pagamos por ello. Los y las predicadores del control de población y motivaciones más o menos satánicas de implantación del microchip no son conscientes de que utilizan Internet para evangelizar y que Internet es parte del microchip, que ni es micro ni es uno, son varios interconectados: televisores, auxiliares de voz, dispositivos de ocio digital que precisen conexión a Internet. La única duda es cómo un sistema de control es compatible con los derechos democráticos y ahí tenemos que ceder parte de los mismos o renunciar a la sociedad tecnológica.

-Habrá que recurrir entonces a dos yogures vacíos unidos por un cordel tensado para comunicarnos...
 
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viernes, 26 de junio de 2020

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

DUEÑOS DE LA CALLE (2008)

Hay todo un subgénero dentro del cine policíaco como es el de la corrupción dentro de los cuerpos de policía estadounidenses donde hay dos departamentos, donde decir asuntos internos, es echarse a temblar el más aguerrido de los miembros, con perdón, de la policía. Hay dos cuerpos míticos, el NYPD y el LAPD de Nueva York y Los Ángeles respectivamente, luego están los de Detroit, San Francisco, Chicago u Seattle, pero los míticos son los dos primeros. Un tema candente por las recientes muertes de ciudadanos de raza negra, un actor que nos gusta y que se había encasillado en personajes místicos junto con un guión firmado en equipo por el James Ellroy y autor del libro en que se basa el guión. Excelentes motivos para pasar del curro y disponer la mesa con birras, pistachos y tele gansa de la sala de reuniones...

El universo de James Ellroy está presente pero alejado del periodo de posguerra y crímenes atribuidos a pachucos, pero tenemos al policía que asciende por sus métodos y capacidades de seguir órdenes de superiores que deciden al margen del sistema judicial dónde y a quién hay que hacer justicia, que forma parte de una hermandad pero no es considerado un igual porque algo dentro de su alma late con honestidad, sabedor de que es un buen policía y fatalmente confiado en su superior que sólo ve un buen matón al que hacer cumplir ejecuciones. Keanu Rives no es un poli apuesto, está fondón, le gusta lo que hace pero vive atormentado por la muerte de su mujer que se la pegaba con un tipo que la dejó tirada sin asistencia a la puerta de urgencias tras darle un jamacuco en pleno fornicio. Encima, su muy mejor compañero muere tiroteado y le acusan de tener algo que ver lo cual le llevará a buscar la verdad y encontrar la misma por el camino...

En su estreno fue bastante fusilada por la crítica y cierta parte del público que le gusta el cine de acción pero no sabe apreciar las esencias de una buena historia de polis corruptos y ambientes barrio bajeros. No hay protagonismo femenino porque es un ambiente de machos alfas, de brutos con placa sin lugar ni al erotismo ni a las relaciones salvo cepillarse a alguna por morbo y luego matarla. Es verdad que casi sabemos lo que va a ocurrir pero el conjunto logra que queramos saber qué va a ocurrir. Los aciertos son varios, empezando por el guión que sigue las reglas no escritas y vistas tantas veces, mezcla por momentos diversos estilos, de dos que no se tragan ni se gustan pero acaban investigando juntos y en equipo, pero hay giros de muertes y de diálogo que hacen de esta película una digna representante del género. Los actores principales llenan el plano y sabemos de sobra quienes son los corruptos de verdad y nos da rabia que el Keanu Reeves sea un inocentón que se traga los camelos del Forest Whitaker...

Para frikis, tiene papel secundario el doctor House y parte del final amargo de la película, y lo que más nos chirrió, porque entre la imagen televisiva que tenemos de Hugh Laurie y el amargo final de que en realidad los jefes siempre necesitan de sus matones, pistoleros en realidad, y que a rey muerto, rey puesto; pues el final parece un final abierto de cuando de episodios pilotos de serie televisiva se hacía un estreno cinematográfico, pero es sólo una sensación porque como buena representante del género no tiene ese final feliz que tanto gusta: mueren los buenos, dirigen los malos y el protagonista es alguien que es llevado por los acontecimientos de una realidad que cree controlar pero es él quien es controlado por todos de una u otra forma. El trato a los ciudadanos negros no es descafeinado y los tiroteos carecen de ese ritmo trepidante y tremebundo que tanto gusta también, los disparos son pocos y suelen ser certeros.

La recomendamos para reconciliarse con el Keanu Reeves si os saturó en la saga Matrix, buena película y decadentes secuelas con ínfulas de saga cinematográfica. Si os gusta el James Ellroy es una historia confortable y si os gustan las ñoñeces, la acción tremebunda o los asesinos psicópatas no es una película recomendable. Si os gustó Sérpico y Payback, es de las de recordar dentro de la categoría de cine negro, subgénero cuerpos de policía corruptos. No es película de premios, grandes taquillazos y excelentes críticas con mejores recaudaciones, es cine negro con una historia del James Ellroy, es cine de amantes del género donde sus aciertos logran que se la indulte por sus fallos, que en el fondo no son tantos.
 
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jueves, 25 de junio de 2020

DIARIO DE LA GUERRA DEL CORONAVIRUS por A. Nónimo

El final

Jueves 18 de junio

Despierto animado, no quiero dejarme caer en un estado de melancolía así que abro la ventana y me empapo de la nueva normalidad que dicen empieza con el fin del estado de alarma pero que ya lleva semanas empapándonos, pero miro la soleada mañana y me animo...
Voy a la compra y poca gente por la calle y poca gente en el supermercado, una estampa de normalidad pese a que la nueva se palpa en las mascarillas, que muchos piensan que son bufandas por como la llevan en la barbilla, las bandas de distancia, el gel, los guantes...
Oigo al Rey afirmar que saldremos juntos y unidos de ésta y me pregunto cuál será su opinión como ciudadano de la clase política anclada en el discurso y las formas y maneras de 1936 y si al igual que yo será de la opinión de que mejor dejaban tanto discurso disgregador y mejor se ponían manos a la obra los unos para preparar la segunda ofensiva del coronavirus y fiscalizar los otros aportando mejoras donde sea posible, pero la noticia es que unos mamarrachos se dedicaron a disparar postas contra dianas con fotos de varios políticos gobernantes y encima lo difunden en redes sociales. Qué esperan con sus discursos más que cretinos con gana de gresca...
Ya estoy libre desde un punto de vista laboral y quise despedirme de Pétalo. Al final estuvimos tecleando desde media tarde hasta la hora de la cena. Es agradable teclear con ella y me ha hecho olvidar lo que empieza a ser una triste existencia. Le comenté que cuando comenzó todo este circo me adapté más o menos pero siempre tenía el anhelo de ver la luz al final de túnel pero no el invierno nuclear que es la nueva normalidad, que tengo miedo de salir a la calle, de hacer lo que hacía, miedo indefinido. Nos despedimos tras pasar unas risas y al terminar, ya desconectado, me he dado cuenta de que no sé nada de ella y no hemos sugerido ninguno de los dos que pusiéramos la cámara. Creo que estamos cómodos los dos con el tecleo, nos hemos visto en las teleconferencias de trabajo, pero es distinto y me gusta...
He cenado en compañía de doña birra, aunque al final se unieron sus hermanas y tras los postres eran cinco las doñas, pero sin negar las bondades de las doñas, el tecleo me ha animado, pero me engaño y las he bebido con la esperanza vana de toda esperanza ahogada en alcohol para que me hiciera dormir por una noche sin bucles ni pájaras mentales, sobre todo tras ver en las noticias que hay brotes en distintas partes de la Unión Europea...
Pero me cuesta dormir, me cuesta tanto que pagaría lo que fuera por dormir como un tronco...
Pero no soy capaz una noche más.


Viernes 19 de junio
Me levanto animado y levanto la persiana pensando que es el último viernes en estado de alarma, el último fin de semana de un largo fin de semana que ha durado meses...
Hoy es el aniversario de la ascensión al trono de Felipe VI con el que he crecido de alguna manera. No tiene un reinado próspero como fue el de su padre, ahora más ciudadano que soberano y expuesto a la fiscalización de sus actos si ha lugar. No comparto el discurso republicano que quiere recuperar lo que se perdió en la Guerra Civil en una España tan diferente a la actual...
Ansío el lunes, quiero despertar y abrirlos como si no hubiera pasado lo que pasó pero los más de treinta mil muertos borra el pensamiento interrumpido por la imagen del noticiero donde se muestran escenas de las jornadas de lucha con más de ochocientos muertos diarios. No me quiero obsesionar pero es ese maldito pensamiento en bucle que machaconamente me taladra el pensamiento...
Me acuesto, me cobijo bien, busco la postura tan esquiva todas las noches y cierro los ojos...
Los abro de súbito, pero sigue vigente el estado de alarma, no es lunes todavía.


Sábado 20 de junio
Última mañana de sábado en estado de alarma, último sábado de guerra aunque hace tres semanas que ya no nos sentimos en la misma y por alguna razón siento un escalofrío...
En esta guerra no llevamos cascos de combate, llevamos mascarillas durante el tiempo que dure la nueva normalidad, pero la nueva normalidad no será la guerra y supongo que deberé de acabar el diario que no sé muy bien porqué empecé. Quizás porque el confinamiento me pilló a solas, alejado de calor humano familiar, de pareja o de amistad, sólo con mis desconocidos vecinos, tan cercano el recuerdo de todo y a la vez tan lejano...
El señor Trump considera sacrificable toda persona que no le vote y apoye, que triste ver a EEUU entrar en un encierro sobre si mismos. Espero que le derroten en las elecciones porque no está capacitado para dirigir la más poderosa democracia del mundo porque su debilitamiento es el nuestro en este comienzo de siglo...
Tercer día que hago una hora de estática, la verdad es que genial y la báscula indica más de dos kilos menos al igual que la ropa. Es increíble como he criado lorzas durante las semanas de confinamiento puro y duro. A tenor de lo que veo desfilar por la televisión no soy el único en aumentar de kilos. Es curioso que siempre quise hacer deporte pero me agobiaba el tema de salir al gimnasio, correr al parque o actividades varias, puedo hacerlo cómodamente en casa, hasta se puede teletrabajar a la vez. Hay más que no alcanzo aún a percibir pero es la primera nota positiva que saco de todo este circo a nivel personal: coger la rutina de hacer estática todos los días o al menos cuatro a la semana...
Tal vez sea el fin próximo del estado de alarma o que el ejercicio y ver nueva normalidad me haga estar más relajado esta noche, tengo sueño y creo que es la primera vez que apago la luz con verdadero sueño...
Tengo un último pensamiento de homenaje a los muertos en esta guerra que ya no vemos como tal.


Domingo 21 de junio

Alzo la persiana un primer domingo de verano. Todo está como siempre, como esta primavera extraña de pandemia mundial. Todo está como un domingo cualquiera y no otro domingo extraño...
Eramos unos y otros que nos matábamos como se mataron hace ochenta años en una ya lejana guerra porque sus muertos están debajo de los muertos en esta guerra del coronavirus, la guerra sigue en América, sigue en todas partes y sigue aquí aunque estemos desmovilizados en una reserva activa que se movilizará de nuevo. Ciudadanos soldados en una guerra extraña con más de treinta mil compatriotas caídos en combate, con nuestras y nuestros veteranos de primera línea recuperándose de las secuelas psíquicas, la clase política enzarzada en discutir culpabilidades dando la impresión de que no se ocupan de la reconstrucción y de prepararse para la segunda ofensiva si se llega a producir...
Voces aún en voz baja, o al menos las escuchamos lejanas ocupados como estamos en recuperar nuestras vidas, auguran una ofensiva de rebrotes masivos que obliguen a otro estado de alarma, a parar la economía, al encierro. La masa debemos confiar en nuestras autoridades, en nosotros mismos como sociedad y como nación, cierto que plagada de pequeñas naciones que comienzan en el felpudo de las entradas de las casas, pero una vez más nos hemos forjado como nación de naciones entre naciones. Nos hemos sacudido los complejos y nos hemos enfrentado en combate, cada uno y cada una en su puesto, tratando de que la infancia y adolescencia lo pasaran lo mejor posible, horrorizados de las muertes entre nuestros ancianos y sus deplorables condiciones a la hora de morir en residencias. Ya no hay territorios que puedan reclamar su superioridad sobre el resto en base a conceptos y circunstancias de la Guerra Civil, esta guerra biológica sin los estragos de destrucción de una guerra entre humanos nos ha recordado nuestra unión y nos ha hermanado como sociedad donde ya no hay azules o rojos, sólo los muertos y sólo nosotros los supervivientes, pero todos victoriosos...
Dentro de los malo siempre hay algo bueno y he asistido a la implantación del teletrabajo, incluso he conocido a Pétalo que me gusta como chatea y le gusta como chateo. Pero algo de mí, creo que algo de todos nosotros, ha muerto en la guerra: el sueño de que éramos los reyes del mambo y el planeta nuestro reino, la cura de humildad de tener que estar encerrados con nosotros mismos y con otros, la añoranza de lo que siempre dimos por sentado y alcanzar la consciencia de nuestra debilidad en todos los ámbitos pese a que creamos dominar el mundo. Tal vez hemos hecho un mundo a nuestra medida y ahora el mundo no devuelve a nuestra talla biológica, no lo sé...
Pero sí sé que esto no es el jodido apocalipsis ni el primer paso para la implantación del reino de Satanás implantando micro chips. No sólo no tenemos nada en el cuerpo, lo llevamos encima en forma de móvil y además pagamos por ello, pero ya sucedía antes de esta guerra...
Por alguna razón me siento como cuando niño ansiaba que llegaran las vacaciones, esa sensación extraña de que siendo el día esperado no es como esperaba porque no era el mismo niño que empezó el curso. Esta nueva normalidad que ya nos empapa es para mí un sucedáneo, trato de no pensarlo, juro que lo intento pero la veo como un sucedáneo que no se sabe lo que durará...
Supongo que un lector del futuro de nuestro pasado podrá decirnos si supimos trabajar nuestro presente construyendo un mañana que nos deparé estar mejor preparados a todos los niveles y estamentos para afrontar una agresión y una guerra como la del coronavirus...
Cierro el diario pero con la extraña impresión de que volveré a tener que abrirlo y deseo con todas mis fuerzas que no sea así...
Me acuesto, doy una vuelta por los canales, apago la tele y pongo la radio pero ni la escucho ni me incita a dormir así que la apago y me concentro en el ruido que llega por la ventana abierta, el camión de la basura, una moto lejana, un coche en la lejanía entre edificios que encierran vidas, sueños y pesadillas pero yo no logro conciliar el sueño como antes de la guerra y trato de saber el motivo si es que hay un motivo...
Lo hay, es miedo.

                                                              ¿FIN?
 
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miércoles, 24 de junio de 2020

ENTREVISTA AL PEDESTAL

Las protestas contra el racismo y la violencia mortal de la policía en EEUU ha degenerado, en lo referente a las estatuas, en un revisionismo que provoca escenas que no se veían desde el colapso de la URSS. Pero si bien las estatuas son protagonistas de noticiarios, una vez más el pedestal, parte fundamental de una estatua que se precie de tal, queda eclipsado para el gran público y no ocupa portadas ni titulares de prensa. Profundizamos hablando con un pedestal pionero en la lucha por los derechos de los pedestales...

-¿Es el pedestal algo más que un cuerpo sólido sobre el que se apoya una columna, una estatua u otro objeto, ein?

-¿Es algo más el ser humano que una consciencia atrapada en una carcasa orgánica? Verá, somos lo que somos y nunca dejamos de serlo, pero dicho esto y aclarado este punto quiero decir que sí, somos parte de la vida y de la muerte que homenajean a personas que dejaron huella. Y somos parte fundamental porque puede ser usted la estatua más hermosa del mundo que sin un pedestal, un pedestal como mandan los cánones, su figura eterna en piedra se marchita. ¿Hay algo más marchito que una estatua hermosamente labrada, ya sea en piedra u bronce, despojada de su pedestal que yace semi inclinada con plantas trepadoras, hay algo más triste? Pero a nadie le preocupa el pedestal que puede acabar siendo base de una vulgar televisión o atrezo de peli porno de presupuesto cutre. ¡Somos fundamentales!

-Comenzó su oficio de pedestal con una estatua que terminó por los suelos...

-¡Pero después de tantos lustros me seguirá persiguiendo el mundo por algo que no tuve ni arte ni parte! Mire, un pedestal nunca desvela información de su estatua aunque ésta sea la de un vulgar prevaricador que con el cuento de trabajar por el progreso pues progresó a costa de los trabajadores. Además, en ningún momento fui objeto de vejación, escarnio y destroce como la estatua. Es una página de mi pasado de la que no me siento orgulloso pero es como el nacer, como el nacer mismo que según donde nazcas pues mejor o peor te mueres. ¡Ay, si nos pusiéramos a investigar el pasado de pedestales, incluso aquellos que se dan aires de grandeza con miles de años de antigüedad! ¡Ay!

-¿Cómo acabó siendo pedestal de club de alterne, ein?

-Fui desmantelado del parque y almacenado durante casi tres décadas. Transcurrido ese tiempo, que parece mucho pero para un pedestal es nada y de hecho desconozco el concepto del mismo tal y como ustedes lo entienden, fui comprado por un empresario de clubs de alterne y tuve el honor de ser pedestal de Afrodita durante un buen puñado de años. Era hermosa, una reproducción por supuesto, pero aquello degeneró con un cambio de propietario y retiró la estatua y me reciclo a una especie de pedestal de gogotera cutre. No quiero entrar en detalles pero durante una trifulca terminé siendo lanzado como objeto arrojadizo...

-¡Es fascinante!

Finalmente terminé tirado en un contenedor donde fui recogido por un sin techo que me mal vendió por cuatro perras a un tipo curioso, casi rayando en el síndrome de Diógenes, que montaba un tenderete en el rastro de los domingos donde fui adquirido por una encantadora pareja de recién jubilados que me llevó a su casita en el campo y serví de pedestal a un hortera y horripilante enanito del bosque, cutre imitación china por cierto. Pero la encantadora parejita de jubiletas no eran tales y se metían unas farras con sus colegas, jubiletas también, que ríase usted de la bacanales romanas, que frenesí y que ritmo de farra. El enanito de jardín acabó hecho añicos cuando el bestia aquel nos embistió con el todo terreno, completamente pasado de farlopa por cierto, y yo terminé amputado de diversos trozos hasta que usted me encontró en su paseo campestre, seguramente terapéutico a juzgar por sus trazas, dicho esto sin ánimo de ofensa.

-¿Qué espera de la vida un pedestal como usted, lisiado, de pasado tormentoso y con más muñones que un pulpo manco?

-Viendo su cara de buen amo, de conocedor de mi historia, triste pero no más que otras, espero que me recomponga los muñones y termine con una hermosa estatuilla a la que servir de pedestal y donde poder luchar por mis camaradas y sus derechos. ¡Un buen pedestal realza la estancia y es un signo de distinción del dueño de la casa, siempre y cuando no caiga en la ordinariez de poner una horterada, claro! Un sitio, en suma , que no es un sitio sino un hogar, un auténtico y cálido hogar de aquel que me recogió del suelo hechizado sin saberlo de la belleza de un pedestal...

-No gaste más saliva ni me dé la turra que lo recogí buscando un buen pedrusco para hacer de cascanueces, oiga.

-¡Gañán! ¡Usted sólo es un gañán!
 
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martes, 23 de junio de 2020

"TELEMIERDA INC.", suplemento televisivo cutre


Suplemento televisivo cutre de The Adversiter Chronicle

Ensalada de hostias dialécticas del rey de los escenarios a la princesa del pueblo

El pasado sábado, Sálvame Delux tenía todos los ingredientes para ser un anodino programa más donde el plato fuerte era la reaparición de la petarda de la Belén Esteban tras tres meses de ausencia y a punto de celebrar un año de bodorrio por lo civil a la espera de la boda eclesiástica. La cosa transcurrió según los cánones: aparición estelar de Belén, besitos y sonrisas junto con parabienes de lo guapa que está y lo bien que lo hizo haciendo el canelo por videoconferencia cuando era menester donde lo más destacado eran los ruidos del masticado de pan para deleite de ese actor frustrado en que se ha convertido Jorge Javier Vázquez como presentador...

¿Qué le ha pasado al que era el mejor presentador y agudo entrevistador? Todo empezó cuando se metió al oficio de actor de teatro donde es evidente que el presentador ha sufrido un crecimiento intelectual, es evidente que le encanta actuar como demuestra en sus parrafadas leídas donde aparentando normalidad hace añicos la misma. Hay que sumarle que le pasa algo con el tema de cumplir medio siglo de edad, está bien pararse y meditar a dónde vamos, de dónde procedemos y cómo acabaremos, pero se dedica a sermonear al personal, a vacilar a viceversos y viceversas con citas literatas, a soltar discursos de tendencia política clara. Pero sobre todo que al nuevo Jorge Javier que ya es casi cincuentón, sencillamente no le gusta lo que presenta y le asquean ciertos personajes a los que entrevista. Se ha vuelto chulo en las tablas, impertinente con la audiencia interrumpiendo al personaje de turno en medio de la frase cuando no sencillamente hace un inciso y cuenta una batallita que desorienta al tele espectador...

Le sumamos que salíamos del estado de alarma con su confinamiento y tenemos un estrés generalizado que explotó con Belén Esteban primero y con Jorge Javier después. No entramos en disquisiciones de amistad fuera del plató, pero el presentador Jorge Javier no soporta desde hace tiempo a la Belén Esteban personaje, le cansan sus cansinas repeticiones donde ella es la protagonista, le cansan sus argumentos que son repeticiones de lo que oye y ve además de estar cansado de cierta retórica populista de Belén que es en realidad cortedad a la hora de argumentar. Siempre le han consentido de todo a una Belén que lleva casi dos años viendo que se la manda callar cuando antes se la dejaba soltar su verborrea, que ya no tiene el apoyo unánime y lemeculero de sus compis. Pero lo que más parece irritar al presentador es ese yo y yo y yo y yo de la Belén Esteban que Jorge Javier interpretó como un no hay nada más que mi mundo...

Hay tres errores que cometió Jorge Javier esa noche: el primero vacilar al personal, una Belén Esteban en este caso que lleva soportando vaciles tiempo ha; el segundo ponerse a la altura del entrevistado y lo hizo con Belén cuando ésta simplemente respondía a sus preguntas y daba su opinión y cómo vivió ella y su entorno el estado de alarma; el tercero es pasar del entrevistado y pasar del respetable y de sus compañeros pegando una espantada todo ofendido cuando él lleva con su discurso de opinión desde el comienzo. Jorge Javier conoce las limitaciones de la Belén y es cierto que su discurso cae en la ordinariez y el atrevimiento que da la ignorancia, pero en esta ocasión, siendo la petarda de siempre, se llevó una reprimenda y un quedar como ignorante que no se merece nadie en público y menos en televisión.

Al final se harán muy mejores amigos pero la amistad, si no rota sin remedio, estará siempre emponzoñada por lo ocurrido el pasado sábado. Jorge Javier está en clara superioridad intelectual, en clara superioridad de cargo como presentador y en clara superioridad como profesional. Puedes discutir intelectualmente con un par pero con alguien ajeno sólo se logra humillar y ridiculizar de forma y manera gratuita. Decir que no le iba a permitir tal o cual es un ejercicio del cargo también gratuito. Como profesional ya está curtido como para ofenderse por la opinión de una invitada. Ella ve información de clara orientación de derechas de la misma forma que el se jacta de una clara orientación de izquierdas, pero se ve que perdió el equilibrio del centro, único punto que permite apreciar equidistantes a los extremos y verlos venir.

Fue una deliciosa velada de mierda televisiva que hace olvidar espantos como La casa fuerte que son un auténtico insulto a la inteligencia. Jorge Javier debe replantearse sus formas y maneras como presentador porque es un puesto desde el que puedes provocar un daño perpetuo. La política mejor en casa, pero no en un programa generalista. Tiene la ventaja de la tribuna de presentador para soltar comentarios, opiniones, puntos de vista, pero no enzarzarse a discutir con tu amistad y compañera. Es una dinámica que alimenta Sálvame desde hace dos años al convertir en personajes a las y los colaboradores que va devorando a fuego lento. Así que divorcio a la vista entre el presentador y la petarda donde es posible que fumen la pipa de la paz pero, ambos con sus razones, no compartan el tabaco el uno con la otra y viceversa.
 
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