The Adversiter Chronicle

jueves, 30 de abril de 2020

DIARIO DE LA GUERRA DEL CORONAVIRUS por A. Nónimo

Jueves 23 de abril

Parece que la ansiada vacuna está un poco más cerca y varios países afirman que están ya en ensayos con cobayas humanas. Resulta sospechoso que un virus nuevo tenga ya vacuna con lo que la paranoia de teorías conspiranoicas se agarra a la mente como la esperanza siempre se aferra a un clavo ardiendo. Pero hoy las muertes han sido más que ayer. Por una parte hay sensación de que hay luz al final del túnel pero cotejando información se hace de nuevo la más absoluta oscuridad. Sólo queda tomar aliento y seguir sin desfallecer...
Día de compra y ambiente relajado en los establecimientos abiertos, al menos no he visto colas y las que pasé iban rápido. Sigue el tema de las mascarillas y cada vez veo más personas con ellas aunque no sean obligatorias ni haya para todos. El lunes tengo que acercarme a la farmacia y preguntaré por ellas...
Noto cierta anestesia emocional respecto al confinamiento. Las fechas siempre se extienden, las medidas de disminuir progresivamente el confinamiento se quedan cortas siempre. Tengo expectación por ver qué ocurre con la infancia y que puedan salir. Pasará como al principio de todo este circo con las mascotas donde la misma era paseada por distintos dueños...
He comprado un pack de cervezas. No sé muy bien el porqué pero apagué el televisor, puse luz tenue y música...
Creo que hoy dormiré, más por pedete lúcido que por sueño, que también.


Viernes 24 de abril

¡Ya falta menos para ver a la infancia en las calles! Es lo primero que pensé al levantar hoy la persiana, sin importarme el conocido panorama de todos los días, es una sensación mezcla de euforia, alegría y temor contenido...
Hoy me ha llegado un paquete. Previamente recibí un correo con detalladas instrucciones de cómo actuar cuando llegue el repartidor: paquete en el suelo, mostrar DNI, recoger paquete. Al final picó al timbre y me dijo por el telefonillo, no sin antes preguntar por mí, que me lo dejaba en el ascensor. Una rara sensación de verdadera distancia social con dos inquietantes interrogantes: ¿Cómo se cerciora de que soy el destinatario?, y ¿cómo se cerciora de que me llega el paquete y no lo garrapiña un vecino? Pero el paquete me mira incrédulo y no recibo respuestas...
Último viernes de abril y miro con una mezcolanza de esperanza y desconfianza el mes de mayo que se avecina.


Sábado 25 de abril

Comparecencia televisiva del presidente. Los ánimos y retórica habitual pero me ha llamado unicamente la atención dos cosas: no habrá victoria total hasta que tengamos una vacuna y el desconfinamiento asimétrico será supervisado y autorizado por el gobierno. También que tras la infancia, lo siguiente en ver aliviado el confinamiento será para hacer deporte y salir en pareja siempre que se conviva en el mismo entorno. Confieso que la alegría de ver que se va avanzando para volver a una normalidad relativa queda empañada por la sombra de un temor a repunte y nueva ofensiva a partir del otoño. A tenor de lo que puedo contrastar, la cosa va para largo...
Espero con ansia que llegue mañana y ver niños y niñas en el asfalto. Es una tontería, lo sé, pero siento emoción...
Supongo que será cosa del encierro, medito antes de dormir.

Domingo 26 de abril

La presencia de infancia en las calles ha sido un pozo para mi gozo. El día amanece nublado y amenaza lluvia, supongo que eso ha retraído a los adultos de sacar a la infancia y, por otra parte, en estos andurriales hay poca infancia. El caso es que he visto a lo largo del día un puñado nada más. En otros lugares, o territorios que es el vocablo políticamente correcto, la cosa ha sido casi un desmadre con presencia masiva de infancia y sus adultos, tertuliando, sin respeto a la distancia social...
Otro día extraño de sensaciones encontradas, creo que estoy algo bajo, algo cansado y sobre todo el chasco de no ver lo que esperaba...
Tomo una pastilla para dormir, necesito dejar de pensar.


Lunes 27 de abril

Me ha vuelto a despertar el ruido de una obra cercana. Había parado cuando se proclamó el confinamiento total y la semana pasada aún estuvo parada, siempre supuse que se iniciaría una vez la empresa tuviera el material sanitario para sus trabajadores. Una excavadora estaba taladrando el cemento, un ruido insoportable en condiciones normales, pero esta mañana me quedé un rato despierto escuchando, cerrando los ojos e imaginando que en la calle todo estaba como siempre, pero fue un espejismo cuando al levantar la persiana seguía siendo domingo...
Tocaba farmacia y de paso he adquirido cuatro mascarillas de las de precio fijado oficial, casi un euro cada una, como en las rebajas cuando ponen tanto con noventa y nueve, de forma que se engaña al cerebro que elige la prenda porque es asequible cuando sólo la separa un céntimo del precio no asequible, nos gusta que nos engañen. Deben ser cosas del consumismo...
Esto de ir levantando el confinamiento con la advertencia de que en cualquier momento, si las circunstancias así lo indican, se volverá al confinamiento severo, es como los permisos que se daban en las guerras mundiales y nuestra Guerra Civil el pasado siglo: una vez se estabilizan los frentes, se puede dar permiso a las tropas para que visiten la retaguardia y repongan fuerzas para la siguiente batalla, aquí es la infancia, algunas industrias, luego los pensionistas y personas mayores, luego, luego, luego. Suena tan lejano cada vez que nos tranquilizan con que ya falta menos, pero puede ser más si aún no hemos cruzado el ecuador de la pandemia...
Las distintas autonomías tratan de tener ídem para el tema de ir levantando el confinamiento, ya no distingo si es un hecho real o una manera de hacer ver que lo de las autonomías funciona y pueden gestionar el desconfinamiento, supongo que los propósitos de enmienda se olvidan o se diluyen o se licuan a medida que el fantasma de la guerra se aleja para allá y se olvida por acá, pero es pronto, demasiado pronto y es casi seguro que se espera unas nueva ofensiva en otoño. Las noticias del continente americano son preocupantes en algunas zonas y sus dirigentes sólo muestran su inoperancia fuera de las medidas y el discurso populista...
Me duermo entre efluvios de ecos de cierto periodista y cierta periodista en un vodevil de cornamentas y falsas promesas de matrimonio que me importan una mierda, pero sin embargo logra que me quede dormido y, por unos instantes, me olvidé de la guerra...
Apago la luz, apago la tele...
Apago todo.


Martes 28 de abril

Otras ocho semanas de confinamiento y, según la situación y el territorio, se irá escalonando el confinamiento. Papeleta para gobiernos autonómicos y municipales. Lo de abrir las terrazas y demás dependerá de las circunstancias, pero hablando claro, dos meses más y rezar, orar u esperar que escampe para julio. La normalidad ahora se denomina nueva normalidad porque la normalidad normal no llegará hasta que llegue la vacuna o el antídoto...
El pelo comienza a ser un incordio y voy camino de tener greñas como en la época estudiantil. No han dicho nada que yo sepa de peluquerías pero espero que las de caballeros vayan abriendo. La otra opción es adquirir una maquinilla...
La situación económica es catastrófica y esperamos el maná del Gobierno, pero para la mayoría es desesperante ver pasar los días y que los ingresos son nulos o mínimos. Pero no se puede hacer nada salvo lo que ya hacemos. Si para tomar el cafelito mañanero hay que esperar cola, que desinfecten y mantener la distancia social, me quedo en casa y me lo tomo a mi aire. Es absurdo que no pueda visitar a mi madre y sí que pueda salir a una terraza a encontrarme con alguien...
Estas comparecencias televisivas son cada vez más desconcertantes, no por las instrucciones y propósitos, sino por los despropósitos de las mismas que crean incertidumbre a sumar a la que ya tenemos. Si al menos los números diarios del parte de guerra nos fueran propicios, un respiro hasta la esperada y temida ofensiva del coronavirus en otoño...
Me acuesto y sigo barruntando, necesito desconectar pero no encuentro el botón de desconexión.


Miércoles 29 de abril

Creo que la mente empieza a jugarme malas pasadas. Siempre escucho y veo los consejos que a diario dan en casi toda la programación y en todas las pausas publicitarias con un poco de distanciamiento, los escucho pero nunca me identifico con los síntomas o los estados de ánimo. A veces en un momento dado pero sin periodicidad diaria, de vez en cuando en momentos de abstracción, pero hoy hay sido distinto y sí me he sentido identificado. Todo empezó a media mañana, me había levantado a la hora habitual y cuando alcé la persiana y abrí la ventana para ventilar, el paisaje era el habitual y seguí a mis cosas. Tras ojear titulares en edición digital y volver a la ventana a ver la mañana, habían puesto a modo de precinto dos bandas de papel cruzadas sobre el banco que impide sentarse en el mismo. Los mismos, porque son varios en fila, con espacios entre ellos, pero no podemos sentarnos...
Al principio no sentí nada en especial pero al cabo de unos instantes, me veo con la mirada fija en los bancos y sus precintos, de repente me abruma la sensación de confinamiento y me percato en toda su magnitud de la llamada nueva normalidad. No es una normalidad nueva, es anormal como esta guerra biológica...
Supongo que me derrumbé y estuve a punto de llorar cuando miré el calendario. He pasado este tiempo entumecido sin sentir el dolor, en pleno shock por lo imprevisto y rápido de todo el confinamiento. Tal vez me había acostumbrado al mismo y que siempre fuera domingo, que estaba en una cárcel urbana dentro de una cárcel nacional. Esos precintos me golpearon y esta vez no hubo shock, hay dolor porque decir que podemos salir es un eufemismo. Nos dan una hora de patio de cárcel de máxima seguridad...
Al final he estado todo el día con el ruca ruca en las neuronas. La tele, la prensa, la radio, un libro, cualquier tarea cotidiana se me ha teñido de gris plomizo. Al final he recurrido a una vieja botella de cava y he puesto música con luz tenue, tirado en el sofá tras llamar a los míos, pero después de colgar me di cuenta de que aunque pueda salir, sentarme en una terracita tomando un refrigerio pero no puedo abrazar a los míos, visitarlos y que me visiten, ni siquiera compartir terracita con refrigerio aunque al menos sé que están bien y somos conscientes de que hay compatriotas que lo pasan peor...
Escuchar las crónicas del debate parlamentario y escuchar al portavoz de ERC con su sempiterna amenaza de que si no se apoyan en el nazionalismo sólo podrán apoyarle los nazis. Ambos deberían estar en una vitrina en un museo, a lo mejor, nazionalistas ambos, discutían sus cosas que son las mismas con distintas banderas y sus correspondientes símbolos y nos dejan a los demás la sufrida y sacrificada, que será, vuelta a la normalidad de verdad, pero están ciegos y en un mundo que dejó de existir cuando el virus saltó entre especies, siendo nosotros una de ellas...
Saboreo el cava catalán, pongo un viejo vinilo tras dudar entre preguntar quién nos ha robado el mes de abril o las piernas de mi vecina aunque me cuesta olvidar la imagen de los bancos donde no nos podemos sentar.

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miércoles, 29 de abril de 2020

"Un miércoles...un poema", suplemento poético

 
TANTO
Tan protectores eran tus brazos
al abrazarme,
tanto amparo sentí entre tu cuerpo
y tus labios;
tan mágica era tu presencia
dentro de mí
que mis manos no dejan de acariciarte,
ni mis senos cesan de cobijarte
a pesar de que ya no estés.
Ana
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martes, 28 de abril de 2020

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre


Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje al cajero en estado de alarma y confinamiento domiciliario

El viajero sale del portal y se para un momento, saboreando el vacío en el asfalto, para percatarse de que el paisaje urbano oprime cuando, como ahora, está vacío de sus transeuntes, del tráfico. Pero el viajero ya no puede eludir por más días acudir al cajero para solventar un par de pufos ineludibles...
Hay mucha gente con mascarilla pese a que no son obligatorias y hasta se puede ver a alguien con mascarillas que más parecen equipos autónomos de respiración en el espacio exterior, con dos enormes filtros que más parecen de lavadora que de nariz y boca, algún resto de material de trabajo reconvertido a mascarilla que da a su dueño aspecto de tropa imperial...
No hay cola en el cajero y, pero tarde, el viajero lee la recomendación de que se usen guantes. Mira el viajero su dedo índice con el que tecleo su clave y no sabe qué hacer con él a la vez que le comienza un intenso picor a un lado de la nariz que hace que el viajero entre en pánico...
Intenta el viajero teclear con el llavero hasta que se cae de la burra y logra discernir que la pantalla táctil recibe ese nombre porque se usan los dedos y no herramientas de todo tipo y pelaje que lleve el viajero a mano en el bolsillo...
En plena faena de tecleo en la pantalla táctil, siente el viajero a un molesto chucho que lleva de la correa un transeúnte, no se inmuta ni se mueve el viajero pero el chucho sí para entrar en trayectoria de colisión con las piernas del viajero que debe apartarse un poco mientras el transeúnte se acerca al viajero que siente el aliento del dueño del chucho en el cogote al no respetar éste la distancia de distanciamiento social que ordenan las autoridades...
El viajero ya no puede más entre el picor de la nariz, el dedo índice posiblemente convertido en colonia de primavera de los virus, su nuca en destino de vacaciones para los gérmenes presentes en el aliento del transeúnte y bacterias presentes en la pantalla táctil y emprende raudo cual cabra legionaria el camino de regreso donde debe parar en el kiosko y que dispone de líquido desinfectante a la puerta...
El viajero manda a hacer puñetas la poesía del paisaje, el asfalto, la naturaleza o las piernas de la vecina, sólo piensa el viajero en una cosa, sólo una cosa piensa el viajero, llegar a casa y meterse bajo una ducha jabonosa...
Pero ese, ya es otro viaje.

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lunes, 27 de abril de 2020

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

Que un dirigente afirme y recomiende auténticas sandeces no es nada nuevo bajo el sol. El problema somos nosotros que le hacemos caso, es la única forma de entender que se recomiende tomar mata ratas desinfectante para matar el coronavirus y aumente el número de llamadas a emergencias o visitas a Urgencias por seguir a rajatabla el cumplimiento de sandeces...
Siempre solemos tirarnos al río siguiendo a alguien que por alguna extraña razón se va a tirar pero acaba siempre sin tirarse pero tirándonos a los demás...
Yo trato de seguir las indicaciones de obligado cumplimiento y evitando a mis semejantes que o bien no se enteran o bien no se quieren enterar de las mismas. En el caso de las sandeces y quien las dice, todo cobra sentido si se tiene en cuenta que lo usa como artimaña electoral, cosa que aquí en el terruño nos suena conocida, llevamos medio siglo reprochándonos unos a otros que nos tiramos al río por seguir a alguien o algo por motivos electorales y parece que la cosa no ha cambiado mucho, ese mucho donde se nos promete que si nos tiramos al río llegaremos a una paradisíaca orilla y cuando pasan las elecciones todo era que simplemente nos tiráramos al río una vez más...
Menos mal que los muertos no saben de reproches porque tendríamos que rendir muchas cuentas para que comprendieran a los vivos. Al final lo de tirarse al río es inevitable y a quienes nos dicen que nos tiremos se les puede evitar, ya sea de forma electoral o simplemente no escuchar sus sandeces. Lo malo es cuando las sandeces emanan del poder y contagian a las masas que encuentran en las sandeces el bálsamo a sus traumas, sueños rotos, roturas emocionales y falta de empatía social. Es entonces cuando surge el peligro porque quien dice las sandeces no se mancha las manos. Por fortuna hemos nacido libres de manchas en las manos pero continuamente se nos dicen sandeces para que lavemos las manos manchadas de sangre con lo que terminamos con la piel hecha jirones y desconfianza a estrechar otras manos...
Espero que el confinamiento y la distancia social nos hagan, cuando se pueda y la autoridad lo permita, querer estrechar manos sin intentar que nos laven o lavemos las mismas. La sangre rezuma en nuestras lágrimas por los miles de muertos en una guerra donde lavarse las manos varias veces al día es fundamental y básico...
Quién sabe, igual nos volvemos aislados sociales o volvemos a las andadas cuando algún día termine esta guerra del coronavirus o quizás, sólo quizás, dejemos de ver sangre en nuestras manos y haremos oídos sordos a quienes sigan empeñados en que las tenemos sucias y debemos tirarnos al río una vez más...
Quién sabe.

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sábado, 25 de abril de 2020

"TELEMIERDA INC.", suplemento televisivo cutre


Suplemento televisivo cutre de The Adversiter Chronicle

SUPERVIVIENTES 2020: Entuertos verbales, desencuentros carnales y Nino expulsado por la audiencia mientras el Avilés a todos come la paciencia con Barranco cabizbajo porque su forma física se fue al carajo

Se veía venir y la cosa no ha defraudado, menudo pifostio entre la madre de Adara y el padre del hijo de Adara. Un delicioso sainete entre suegra y yerno que sólo se ven en fechas navideñas y cenas familiares. Cierto que Hugo está hecho una mierda tanto a nivel psíquico como físico, al son del benemérito y del Barranco, pero se ha pasado las jornadas a su bola, aislado voluntario siendo tocapelotas con el fuego, la comida y la pesca. Además se le jodió el chingar porque tras decirle a la Ivana que no iba a cambiar de obra y pensamiento porque ella se lo pidiera, se acabó el catar muslamen, pechamen y sexo deportivo amén de químicamente puro. Al final la cosa explotó en la gala con una actuación del Hugo que engrandeció la figura isleña y robinsona de su ex-suegra.

Se nos ha ido el Nino, auténtico personaje que termina cayendo bien por su capacidad para estar en todos los pifostios, ya sea de oyente pasivo u objeto activo, de devorar comida de extranjis donde piensa que nadie se da cuenta y todo el mundo le ve, así como su afición de tragaldabas de todo ejemplar de cangrejo ermitaño de buen calibre que detecte al levantarse. Tiene gracejo, no es un lameculos porque es bastante independiente y hay que reconocerle que siempre tiene una sonrisa y siempre tiene una mueca para embrollo en que se mete. Dicen que canta y el presume de cantante, y es justo decir que ha dado el cante desde el día uno aunque sin el gancho de ser líder o destacar en una cualidad. Se lo ha pasado bien, físicamente ha mantenido el tono y dentro del tono de agresividad verbal que hay en esta edición, ha sido hasta comedido...
¡Se le echará de menos, lo cual es mucho decir de un concursante!

El que ya se ha engarrado con todo bicho concursante es el José Antonio Avilés, que presume y se las da de periodista pero parece ser que lo del título de tal no es tal y queda averiguar el cuál. Su madre echa balones fuera para que lo aclare él cuando salga y han aparecido informaciones de que sacó la carrera en País de Gales, noble tierra de mineros y criadores de ovejas, pero es la primera vez que se oye lo de sacar la carrera de Periodismo en la Universidad de Gales. Esta semana ha estado insoportable, siempre necesita discutir, a veces sus argumentos parecen fruto de su imaginación y luego todo lo resuelve pidiendo disculpas como hizo con la Rocío Flores, donde lo mas destacable del concurso de ésta es que su padre ha logrado un curro de más de mil aurelios, que si es menos o igual no le vale de curro...
Sin embargo el Avilés ha librado de ser expulsado.

No es casi ni su sombra el Barranco con bajonazo de forma física y psíquica. Sus engarres verbales con el Avilés le han comido la moral y que se ponga en duda su amistad y lameculismo de la Flores ha destapado su estrategia y pensar en cómo corregirlo debe suponer un esfuerzo neuronal que le desgasta, porque una cosa es lucir abdominales, gestos y fortaleza física y otra pensar. Esta semana está nominado y sería bueno que fuera expulsado porque así la Flores debería cambiar de alianzas. Yiya libra esta semana porque es líder y completan la terna de nominados el José Antonio Avilés, Jorge y Hugo. Merece salir el Hugo por tarugo y por cascarrabias...
¡Y han pillado al Merlos de pichabrava Casanova!

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viernes, 24 de abril de 2020

"El ojo púbico", por P. Gargajo Bilioso


Una sección de Palomino Gargajo Bilioso
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Cien días de Gobierno de coalición en España

Con la impresión de que ha transcurrido más tiempo, se han cumplido cien días del Gobierno de coalición en España entre PSOE y Unidas Podemos con la anomalía de sufrir una pandemia mundial a causa del coronavirus y que ha golpeado especialmente a españoles e italianos en Europa sin olvidar el Reino Unido. En el caso español, el Sistema se enfrentaba a las consecuencias de los recortes presupuestarios en áreas especialmente sensibles en casos de extrema emergencia como Sanidad, Defensa, investigación científica, unido todo ello a la dependencia de China para la fabricación de material y tecnología sanitaria.

Es fácil a toro pasado ver y señalar las carencias y fallos a la hora de encarar lo que en principio parecía una crisis sanitaria en China. Todos los gobiernos de Occidente pecaron de falta de visión y todos han tenido que aprender sobre la marcha aprendiendo de los errores allende las fronteras. España es un país de masiva afluencia de viajeros en vuelos comerciales y explica hasta cierto punto la virulencia y sus estragos de muertes y contagios. Le tocó al PSOE pero otro gobierno de otro partido e ideología tendría que haber hecho lo mismo. Esta excepcional circunstancia a hecho del Gobierno de coalición el que más poderes agrupa en la historia de la democracia y además un gobierno en minoría parlamentaria donde hay fricciones entre los socios de gobierno, desencuentro con el centro derecha y chantaje permanente cargado de amenazas e insultos al Estado y sus instituciones por parte de los apoyos del independentismo catalán que se retrata a cada día y cada cifra de muertos en Cataluña siendo culpa del resto de españoles, un chantaje permanente que juega a pescar en rio revuelto mientras tapan las vergüenzas de su gestión en Cataluña a sus votantes con su discurso nacionalista.

Situación anómala donde lo que toca es apoyar el esfuerzo nacional hasta pasar la pandemia siendo el día después el momento de exigir y depurar responsabilidades de la gestión de recursos materiales y humanos. El día después del fin del estado de alarma será el inicio de un duro, y sin horizonte temporal, camino de reconstrucción y recuperación de la economía y la cohesión social y territorial. La ciudadanía, los funcionarios y los profesionales y asalariados que logran el milagro de un confinamiento cómodo dentro de las circunstancias y su esfuerzo y valor a la hora de luchar contra el coronavirus ha de ser correspondido con la clase política. El señor Sánchez debe despojarse de los apoyos actuales y el señor Casado tener visión de Estado, y si no saben, pueden o quieren llegar a una entente que guié al conjunto de los partidos políticos y la sociedad en el camino conjunto de la reconstrucción, deberán dejar paso a quienes sí ven un futuro en común. Ya no es momento de minorías chantajeando con la memoria histórica e histérica, de nacionalismos excluyentes y que buscan vías de enfrentamiento. Todos juntos pero nadie más ni menos que nadie.

De estos cien días, y dado lo anómalo de la circunstancia de gobierno que sufre el país, sí hay que destacar que el plan del señor Sánchez de diluir la influencia de su socio de gobierno a base de dividir ministerios, deja un poso de desencuentro evidente, de seguir anunciando cosas como hechos consumados que luego hay que corregir y tardan tiempo, de que un ministro u ministra haga unas declaraciones y sean corregidas pocas horas más tarde por otra u otro ministro. El reciente asunto del desconfinamiento durante unas horas de la infancia, ha sido un ejemplo de ese tufo a chapuza que suelta este Gobierno desde el día uno. Se comprende mejor ahora el asunto de la ministra bolivariana y su trato en el aeropuerto. Algo que tiene sus cauces se convirtió en un sainete del ministro Ábalos que decía, desdecía y corregía cada vez que le hacían una pregunta...

El desgaste es evidente pero también inevitable. El presidente ha de demostrar su talla de estadista lidiando en el frente interior y en el frente exterior ante una Unión Europea que viste de tacaña y donde se echa en falta una Unión más allá de ser una alianza económica. La Unión ha de ser tal y España y sus formaciones políticas han de presentar un frente común en Europa junto a Italia y Francia. Por ello es necesario que PSOE y PP demuestren sus mejores cualidades políticas y humanas, escuchando y compartiendo con las minorías, potenciando las virtudes de un sistema de autonomías pero fortaleciendo los mecanismos y estructuras del Estado. Más de 20.000 compatriotas fallecidos y miles de compatriotas que hacen que esto funcione son razones más que suficientes para que pensemos como Nación por que somos una Nación en lucha...
Así de simple y así de complicado.

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