The Adversiter Chronicle

lunes, 20 de agosto de 2018

"TELEMIERDA INC.", suplemento televisivo cutre


Suplemento televisivo cutre de The Adversiter Chronicle

Polígrafo de Rafa Mora en Sálvame Deluxe

A veces las mejores mierdas televisivas, esas que enganchan al tele espectador y que cada vez son menos frecuentes para los yonkis finos de la telemierda, surgen cuando menos te lo esperas y con quien menos esperabas aunque el resultado no pille por sorpresa. Así ocurrió el pasado sábado cuando el Deluxe presentaba a priori otro anodino programa donde los famosos y famosas han sido sustituidos por personal en nómina: enésima aparición de Carlos Lozano para enterrar de una vez por todas sus rollos con Mónica Hoyos y Mirian logrando embarrar todavía más su lodazal sentimental con estas dos doncellas, de primer plato; unos postres con el inefable Alejandro Albalá poniendo a parir a Chabelita Pantoja y entre medias el maduro como un melón de Rafa Mora para someterse al polígrafo de la inquietante Conchita...

Lo de Rafa Mora ya venía de una polémica en la versión diaria del programa donde se sometió a veredicto de la audiencia si el Rafa debía de seguir siendo colaborador de Sálvame. Este recurso de poner en duda la continuidad de un colaborador u colaboradora, cuando no ambos tres, es uno de los favoritos de los mandamases del programa que rellenan horas y horas con polémicos comentarios entre compañeros y compañeras con el consiguiente vía crucis para quien ve peligrar su silla, todo pantomima que sirve para que la audiencia disfrutemos de forma sádica cómo se juega al veredicto de la plebe el jugar con el puesto de trabajo. El afortunado en tal supuesta lotería laboral fue Rafa Mora, representante de la generación digital de primera hornada que ahora están en la treintena y provenientes de la cantera televisiva de Hombres, mujeres y viceversa que por distintos motivos y razones siguieron participando en otros formatos de tele realidad de la cadena y han logrado tener pequeñas legiones de seguidores en las redes sociales y, como en el caso de Rafa Mora, referencia estética, de comportamiento y de bien vivir de la tele sin dar golpe pero luciendo bíceps de golpeador.

El caso es que la audiencia votó de forma masiva que debía dejar de ser colaborador y, como siempre hacen en estos casos, se pasa la papeleta de la decisión al plantel de colaboradoras y colaboradores que siempre depara algo de polémica, estirar el chicle hasta que se agota y en definitiva rellenar minutaje como se indicó anteriormente. Llegados a este punto de la crónica hay que decir que Rafa Mora llegó de colaborador con las ideas claras pese a su mente confusa: repartir hostias a diestro y siniestro, mostrar una personalidad propia que sólo esconde complejos de inferioridad debido a su origen de chico musculado cual chica que logra fama enseñando los pechos y tratar de hacerse un hueco que haga olvidar sus méritos para estar en la tele: quitarse la camiseta o quedarse en calzoncillos para mostrar su musculatura. Pero ha visto la oportunidad y si le mandan comer mierda en medio del plató, pues se la come.
Así de sencillo.

Hubo colaboradores que manifestaron su voto a favor de despedirlo, todo dentro del juego de show televisivo habitual que ya conocemos de sobra salvo el Rafa Mora que se lo tomó como algo personal que justifica venganza. El programa, viendo el filón, decide estirar la cosa sometiendo al musculado colaborador en la picota al polígrafo el pasado sábado con preguntas formuladas por sus compañeros de programa. El resultado es que miente más que muscula su cuerpo pero, eso sí, aclarando el notas, cada vez que salía que miente, que tenía que matizar. El polígrafo fue tan mierdas como no se recordaba desde hace al menos dos temporadas y dejando por mierdas al protagonista de turno. Y se podría escribir y escribir sobre las preguntas, sus mentiras, las reacciones de sus compañeros y compañeras, pero preferimos apuntar un detalle que muestra gráficamente las carencias de toda una generación que salta antes al mercado laboral, dentro de las nuevas labores de la era digital, como es ser personaje de influencia, culto al hedonismo de la juventud y una preocupante falta de visión de futuro, tal es así que todos estos Rafa Mora digitales no se dan cuenta de que si la cadena cambia de filosofía en su programación, sencillamente se acabó el trabajo...

Así que con un sólo botón de muestra vale para demostrar la memez televisiva de Rafa Mora, maduro como un melón. Se le formulaba una pregunta clara y sencilla: ¿Piensas que eres el heredero legítimo de Kiko Matamoros como colaborador?; la respuesta fue que no y el polígrafo dijo que mentira como una catedral. Se puso, como hizo durante todo el polígrafo, a matizar la respuesta. Aquí es cuando Rafa Mora demostró en su totalidad sus carencias actuales como colaborador derivados de su intelecto porque el memo de Rafa no entendió la pregunta ya que él relaciona heredar con una muerte previa...

Al principio parecía que era todo una quedada más del musculado colaborador pero vaya sorpresa descubrir en su matización que no, que en realidad su mente no distinguía la metáfora, el doble significado, esa virtud del idioma español que se ve que o bien estaba con fiebre y se perdió la clase o bien que sencillamente no da más de sí su capacidad de comprensión lo cual muestra las carencias del sistema educativo por no motivar a los escolares para aumentar sus conocimientos. Rafa Mora reacciona como un gañán que ni olvida ni perdona y, como todos los dictadores, o se está con él o contra él. Además se cree con la razón y si alguien le indica que además de parecer memo actúa como tal al querer hacer de colaborador, resulta que el equivocado es el otro, él es joven y los demás son poco menos que momias, hedonismo que se acabará cuando note que tiene calvas, patas de gallo y vengan empujando de otra generación...

Rafa Mora se quiere hacer un hueco televisivo, quiere coger tablas y para ello hará todo lo que sus jefes le digan que haga. Ha logrado exasperar a propios y extraños, se arrima a buena sombra de árboles de peso pero no dudará en ir contra ellos si se tercia. El chico, guste o no, se está haciendo hueco y la prueba es que le dediquemos un artículo a su polígrafo, pero en nuestro caso no cabe duda porque nos gusta la buena mierda y el Rafa Mora proporciona momentos auténticamente mierdosos desde un punto de vista televisivo.
Además nos gusta ver como ascienden tipos así porque a más altura que cojan mayor será la hostia y el ruido al caer porque, sin darse cuenta, Rafa no es más que un bufón en la corte de Sálvame que trata de demostrar que también puede ejercer periodismo de telemierda para desespero de unos compañeros y compañeras que no comprenden a la generación digital de primera hornada y su hedonismo a la estética y la imagen, mucho menos sus códigos de conducta...
¡Pero mierda televisiva de primera que promete seguir en las tardes, oiga!

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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