The Adversiter Chronicle

viernes, 3 de agosto de 2018

"Bits a bits", suplemento vídeoconsolador


Una sección de Kitapayá en exclusiva para The Adversiter Chronicle

MAD MAX

La propuesta de hoy es un título mítico que debería lograr que jugadoras y jugadores que fuisteis en los 70´s y 80´s os animéis a retomar el saludable hábito del vídeojuego. Se trata nada más y nada menos que la adaptación de un título que dio lugar a toda una saga cinematográfica: Mad Max El guerrero de la carretera, en una adaptación fiel al título cinematográfico que nos ha despertado gratas sensaciones. La inmersión si sois o fuisteis frikis de la saga es total y supone una gran satisfacción amén de reconfortante devorar galones de gasolina por el páramo en que se ha convertido Australia y la civilización tras el apocalipsis nuclear, conduciendo por desiertos que una vez fueron mares y luchando contra los moradores del páramo. Confieso que ha sido una gozada poder ser protagonista a lomos del V8 modificado...

También me sirve para comentar un aspecto de las actuales vídeo consolas como es el de la conectividad a Internet. Además de poder jugar en línea con otros usuarios y usuarias, nos ofrece el acceso a distintas actividades y además descargar los juegos, gratis y de pago, directamente a la vídeo consola. Yo estrené esta última función con este juego que os propongo hoy, está a precio asequible, la descarga fue rápida y sin contratiempos sin problemas durante las partidas, eso sí, hace falta conexión a Internet y disponer de una tarjeta donde cargar el importe de la descarga. Es seguro y SONY se ha trabajado la relación con el usuario así como el crear una comunidad, algo que nos recuerda el intento de PHILIPS con el sistema MSX...

Lágrimas de nostalgia aparte, comentar que nos adentramos también en un aspecto de los vídeo juegos actuales que no se conseguía en los sistemas de los 70´s y 80´s aunque a finales de los segundos se hizo imprescindible en los títulos: customizar el personaje y sus accesorios. Es un apartado que aumenta las horas de pasatiempo y complementan la acción principal, hay que recopilar objetos y accesorios, aunque siempre es posible no prestar atención o pasar directamente de seguir el rollo, tras vencer la pereza inicial nos depara momentos de perder la noción del tiempo y aumenta la satisfacción al ver las mejoras y las aplicamos al personaje.

El argumento es conocido de siempre: el mundo se ha convertido en un páramo reseco donde los vestigios de lo que una vez fue la civilización salpica el paisaje en forma de moles de acero y hierro. Los humanos se han convertido en depredadores de sí mismos y dominan los fuertes, señores del páramo que controlan los depósitos de combustible con ejércitos de fieles embrutecidos e inhumanos con el prójimo que pillen. Mad Max busca su destino vagando en su V8 modificado y en compañía de un jorobado medio majara pero que tiene el don en sus manos de la mecánica y el trucaje de cualquier cosa con ruedas y motor además de servirnos de guía en las distintas regiones y de sus moradores...

Un mundo abierto que nos sorprende por la cantidad de matices y la calidad de los gráficos. Tras los típicos minutos de adaptación, los mandos son sencillos y al cabo de media hora ya estamos en condiciones de jugar y en realidad ya hemos estado jugando desde la primera toma de contacto. Luchas, peleas, asaltos a fortalezas, recopilar chatarra y desterrar a los moradores del páramo son incentivos suficientes que se complementan con carreras de la muerte, recopilar material para
conseguir ayuda en las fortalezas aliadas, recolectar fotos y postales que nos hablan de un mundo perdido y cómo se perdió la civilización así como recopilar los distintos modelos de coches que existen en el páramo. El juego permite no seguir una acción lineal y cuando nos damos cuenta estamos jugando en varios escenarios lo cual aumenta la sensación de plenitud de un título que ofrece lo que promete y que no es otra cosa que el mundo de Mad Max y sentirnos protagonistas. Sirve a la vez para filosofar sobre lo bien que vivimos en este mundo civilizado y que, como siempre os digo:
¡Quien no se consuela es porque no vídeo juega!
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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