The Adversiter Chronicle

domingo, 8 de marzo de 2026

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre

Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro:
Leonardo Da Vinci -El vuelo de la mente-
Autor: Charles Nicholl
Editorial: Santillana Ediciones Generales, S. L.
Traducción: Carmen Criado y Borja García Bercero
Edición: 2005

Su nombre es venerado como un genio del Renacimiento, sus conocimientos científicos siguen asombrando al ver sus dibujos y su arte sigue causando admiración. La propuesta de hoy es un fascinante relato sobre la vida de Leonardo Da Vinci y su mundo que logra atrapar la atención y devorar las páginas a medida que transcurre la vida del genio. También una época histórica apasionante de la historia de Italia con ciudades-estado y mecenas de artistas sus dirigentes, una apasionante mirada basada en estudios y comparativas de la información por parte del autor que le permite elucubrar compañías, mecenas y artistas de su tiempo con los que se relacionó Leonardo Da Vinci...

Charles Nicholl ha escrito nueve libros de historia, biografía y viajes, entre los que se encuentra el multipremiado Rimbaud en África. Ha presentado dos documentales en la televisión británica y ha dado conferencias en la Tate Gallery. Actualmente reside en Italia.
Contraportada parca en datos y actualizados al año de edición y en Internet podéis encontrar información actualizada acerca del autor.
Y sin más preámbulos, unas breves reseñas que os inciten a la lectura de una apasionante biografía sobre Leonardo Da Vinci:

Leonardo de niño...
"Leonardo era un niño de campo. Hablando en términos generales, se puede afirmar que creció en una hacienda -ya fuera en la pequeña finca de su padrastro en Campo Zeppi o en las modestas posesiones de su abuelo cercanas a Vinci-, y que desde sus primeros años estuvo inmerso en el mundo de la producción agrícola: el mundo del arado y las acequias, de la siembra y la recolección, de los huertos, trigales, viñedos y olivares. El producto típico de las colinas toscanas, más aún que el vino, era el aceite de oliva. Además de utilizarse en la cocina por sus virtudes culinarias, se usaba como combustible para lámparas, como lubricante, como medicina o ungüento y para otros usos prácticos. En Vinci, como en otros mil lugares semejantes, la recogida de la aceituna era una tarea en la que participaba la comunidad entera; aún hoy ocupa un lugar importante en la vida de los pueblos de la Toscana. Un viejo dicho popular anuncia que las aceitunas ya están maduras a primeros de octubre: Per Santa Reparata (8 de octubre) l´oliva è oliata, pero la recolección es un acontecimiento que se prolonga hasta primeros de diciembre. La acituna se vareaba con unas varas largas, generalmente de la Phragmites communis que crece con abundancia a lo largo de los ríos. Una de las `profecías´ o adivinanzas de Leonardo incluye una imagen de estos trabajos: `Caerán del cielo que las que nos proporcionan comida y luz´, cuya respuetsa es: `Las aceitunas cayendo del olivo´. El fruto se recogía en capachos y se llevaba a almazaras como el Molino della Doccia, donde se prensaba. En la actualidad los molinos de aceite funcionan a base de electricidad y no de energía hidráulica o de fuerza animal, pero algunos de ellos siguen utilizando el sístema básico de muelas y prensa por torsión que se empleaba en tiempos de Leonardo. El aire aromático y húmedo del frantoio, el suelo resbaladizo, las jarras de un aceite turbio de color verdoso, el apreciado olio nuovo... Nada de eso ha cambiado. Junto al dibujo de Leonardo de la prensa del Molino della Doccia y claramente inspirado por él, vemos el de un mecanismo más complicado que lleva el siguiente título: Da macinare calori ad aqua (`Para moler colores por medio del agua´), el cual nos recuerda que el pintor trabajaba también con los frutos y los productos de la tierra."

Leonardo aprendiz en el taller de Verrocchio...
"Algunos talleres estaban especializados pero no así éste, que a lo largo de los años produjo pinturas de distintos tipos y tamaños, esculturas en mármol, bronce, madera y barro; trabajos en oro, plata y hierro; lápidas funerarias, arcones de boda, gallardetes para justas, escudos heráldicos, armaduras y decorados y disfraces teatrales. Se trataba de una empresa comercial -Kenneth Clark lo llamó Verrocchio & Co., `Verrocchio y Compañía´-, y ya desde los tiempos de Vasari ha existido la tendencia a considerar a Verocchio más un maestro artesano que un `gran artista´. `El estilo de su pintura y su escultura era crudo y sin blandura´ , afirma Vasari, `porque procedía de un estudio concienzudo y no de un don innato´. Más conocido como escultor, Verocchio se había formado, sin embargo, como orfebre y pertenecía a ese gremio. En eso seguía las huellas de Brunelleschi, Donatello, Ghiberti, Antonio del Pollaiuolo y Ghirlandaio. Uno de sus maestros fue un cierto Francesco di Luca Verrocchio, del que tomó su nombre profesional (el verdadero era Andrea di Cione). Por entonces no era rarop que un aprendiz adoptara el nombre de su maestro, convirtiéndose así, de ntro del ámbito de los secretos del oficio, en su `hijo´, una metáfora de iniciación. El nombre de Piero di Cosimo, por ejemplo, significa que fue `hijo´de su maestro, Cosimo Rosseli. En una temprana referencia a Verrocchio como artista independiente se le llama Verrocchino, es decir, `Pequeño Verrocchio´. Él, a su vez, llegaría a ser uno de los principales maestros de su genración: entre sus discípulos y ayudantes se encontraban, además de Leonardo, los pintores Pietro Vanucci (conocido como Perugino) y Lorenzo di Credi, así como el escultor Agnolo di Polo. Al parecer, mantenía buenas relaciones con otros artistas autónomos como Botticelli, Ghirlandaio, Francesco Botticini, Biagio d´Antonio y Francesco di Simone Ferrucci, todos ellos realcionados con su taller en un momento u otro. Su bottega se hallaba en la parroquia de San´t Ambrogio, en dirección al flanco oriental de las murallas. Verrocchio era oriundode la ciudad; había nacido y crecido allí, y, aunque murió en Venecia, su cuerpo fue llevado a Florencia para ser enterrado, junto a su padre, en la iglesia parroquial. Nació entre 1434 y 1437, de forma que tenía unos treinta años cuando se convirtió en maestro de Leonardo."

La ciudad ideal de Leonardo...
"De este caldero de la peste y de la urgencia que la enfermedad imponía, surgen las primeras ideas ordenadas de Leonardo acerca de la forma y la práctica de `la ciudad ideal´, un tema muy en boga en el Renacimiento. Lo habían tratado ya Alberti y Filarete, y, antes que ellos, Vitrubio, el gran arquitecto romano, y podemos imaginarnos a Leonardo conversando sobre este asunto con su amigo Donato Bramante. Sus notas y dibujos, fechados en torno a 1487, muestran una ciudad abierta, ventilada, geométrica, futurista, de piazzas y loggias, túneles y canales (`futurista´ en el curioso sentido de un callejón sin salida: el futuro visto desde el pasado). La ciudad se construiría en dos niveles: el superior, destinado a los peatones, atendería a las necesidades sociales y estéticas, como las `zonas peatonales´ de las ciudades modernas, mientras que en el nivel inferior, que daría directamente a una red de canales, estaría destinado al transporte de mercancías y animales, a comerciantes y almacenes, y a viviendas de lo que Leonardo llama gente `normal´. Las calles son anchas, la altura de las fachadas está regulada y las chimeneas son altas para que el humo se disperse por encima de los tejados. Leonardo recomienda construir escaleras en espiral en los edificios públicos, porque las cuadradas dan lugar a rincones oscuros que la gente utiliza como urinarios. Le, preocupa mucho mejorar la higiene, sin duda como consecuencia de la peste. Piensa también en una letrina ideal, no exactamente un retrete de agua corriente, como el que inventaría Sir John Harington un siglo después, pero sí bien determinada: `El asiento deberá girar como el torno de un convento y volver a su posición inicial con ayuda de un contrapeso. El techo deberá tener muchas aberturas para permitir la ventilación´."

Mona Lisa...
"La `Mona Lisa´ de Vasari desde luego existió. Se llamaba Lisa di Antonmaria Gherardini y había nacido el 15 de junio de 1479. Su padre era un ciudadano florentino respetable, aunque no excesivamente rico: la familia tenía casa en la ciudad, cerca de Santa Trinitá, así como una pequeña propiedad en San Donato in Poggio, cerca de Greve, que debió de ser el lugar donde nació la muchacha. En marzo de 1495, cuando contaba quince años, contrajo matrimonio con Francesco Bartolomeo del Giocondo, un próspero hombre de negocios con intereses en el comercio de sedas y paños, que por aquel entonces contaba treinta y cinco años de edad, había enviudado ya dos veces y tenía un niño pequeño que se llamaba Bartolomeo. La boda tiene un cierto trasfondo familiar: la madrastra de Lisa, Camila, era hermana de la primera mujer de Giocondo, así que éste debió de conocer a Lisa cuando aún era una niña. En 1503, la supuesta fecha del retrato, ya le había dado a Giacondo dos hijos, Piero y Andrea, así como una hija que había muerto en la más tierna infancia. A veces se ha aducido dicha pérdida para explicar el fino velo negro que cubre el cabello de Mona Lisa, pero no parece quye sea muy verosímil: la niña habñia muerto cuatro años antes, en el verano de 1499. es bastante más probable que tanto el velo negro como los tonos apagados de su vestimenta tengan más que ver con la moda de la época: el `look´ `a la española´, que ya había lucido Lucrecia Borgia en su boda con Alfonso d´Este en 1502, era el último grito. Francesco del Giocondo comerciaba con paños y debía de estar muy al tanto de por dónde iba la moda. Como sin duda debía de estarlo también el retratista que, según la sobria expresión de Vasari, `se comprometió a pintar´el cuadro. La gente como Giocondo eran los clientes más codiciados por los artistas florentinos; se trataba, según se le describe en su contrato matrimonial, de un civis et mercator florentinus, es decir, un ciudadano y mercader de Florencia."

Leonardo al servicio de Francisco I de Francia...
"Leonardo debió de tomar la decisión de marchar a Francia antes de que concluyera el verano de 1516, pues conocía muy bien las dificultades que presentaba el cruce de los Alpes una vez pasado el otoño. No conservamos ni un solo llamamiento o súplica al respecto: ningún despacho diplomático, ningún alambicado salvoconducto. El encuentro con el monarca en Bolonia y el fallecimiento de Giuliano parecen haber sido el preámbulo y, de pronto, un buen día, la decisión ya estaba tomada. De ese modo, entre los meses de agosto y septiembre, a los sesenta y cuatro años de edad, Leonardo emprende el viaje más largo de su vida. De camino probablemente hizo una parada en Milán. Salai se quedó allí para ocuparse de la casa del viñedo; la propiedad, que era ya un asunto de su exclusiva incumbencia, acabaría siéndole legada formalmente en el testamento de Leonardo. Desde Milán, escoltado tal vez por algunos emisarios enviados por el rey y acompañado por Melzi y un sirviente milanés llamado Battista de Vilanis, Leonardo se dirige hacia el norte para adentrarse en las montañas. Una nota del Códice Atlántico parece haber sido escrita durante esta parte del trayecto: `El río Arna en Ginebra, adentrado un cuarto de kilómetro en territorio de Saboya, donde se celebran las ferias´. A finales de año se encuentra ya instalado en el valle del Loira junto al baluarte real de Amboise, prestando sus servicios al monarca francés y dotado de una generosa asignación de 1000 escudos anuales. En el Archive Nationale de París se conserva un libramiento de los pagos correspondientes a dos años: A Maistre Lyenard de Vince, paintre ytañien, la somme de 2.000 écus soleil, pour sa pension di celles deux années´. En ese mismo documento se denomina a Leonardo de forma oficial `pintor del rey´. Su relación con Francisco I fue muy provechosa. El joven monarca, que sentía por Leonardo una mezcla de fascinación y temor reverencial, era extremadamente generoso."

La muerte...
"Murió el 2 de mayo de 1519 a los sesenta y siete años de edad. Según Vasari, nuestra única fuente, el rey Francisco se hallaba presente y lo sostuvo entre sus brazos. Cuando llegó el último estertor -`un paroxismo que es mensajero de la muerte´-, el rey `le levantó la cabeza para aliviarle su mal´. Es una imagen conmovedora -a condición de que seamos capaces de separarla de la rimbombante representación que de ella hacen un par de cuadros franceses decimonónicos-, pero sucede que con posterioridad se ha descubierto que el 5 de mayo, el día siguiente al fallecimiento de Leonardo, se expidió en Saint-Germain-en-Laye un edicto real. Teniendo en cuenta que hay dos jornadas a caballo entre este lugar y Amboise, parece difícil que el rey pudiera estar junto a Leonardo el día 2 y el 3 en Saint Germain. En la actualidad, la veracidad del relato de Vasari depende del enigma, aún no resuelto, de si ese edicto -al que acompaña la enfática inscripción, Par le Roy, pero que no está firmado por él- requería o no de la presencia del monarca en Saint Garmain. Aunque en el proemio del testamento se habla de `la certeza de la proximidad de la muerte´, lo cierto es que Leonardo nos abandona con un muy característico toque de incertidumbre, y, en ausencia de sus últimas palabras, la problemática anomalía del edicto de Saint-Germain nos recuerda lo arraigada que estaba en él la idea de que todo hecho hay que ponerlo en duda y verificarlo antes de darlo por cierto."

Lectura ideal para acercase a la figura de Leonardo de la mano de una biografía vital que huye de farragosos análisis de su obra para centrarse en su periplo por la vida donde se nota admiración y un estudio sobre las fuentes y los hechos narrados. También un libro de viajes, de coger una mochila con un par de calzoncillos limpios y recorrer los lugares paseando por sus calles y buscando el rastro del artista; también un relato de Historia donde veremos a los poderosos convertidos en mecenas así como ver sus cuadros con otra mirada. Ideal para lectura vacacional, noches tranquilas y convalecencias hospitalarias. Es cierto que a veces el autor parece especular cuando en realidad denota trabajo detectivesco para llegar a los hechos.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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