The Adversiter Chronicle

lunes, 7 de diciembre de 2015

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Los imperios coloniales desde el siglo XVIII
Autor: David K. Fieldhouse
Editorial: Siglo XXI De España Editores, S. A.
Traducción: Agustín Gil Lasierra
Edición: Sexta edición en español, noviembre de 1993

Da la sensación a la mente occidental que los refugiados y la guerra en Siria, los mamoneos ruso-turcos o la primavera árabe no nos incumben más allá de que alteren nuestra confortable existencia de primer mundo, pero nada más lejos de la realidad. Hasta 1945 Europa tenía colonias en África y protectorados a medida que se desmembraba el imperio otomano...

Así que nada mejor que traer un libro que nos hable del colonialismo desde el fin de las guerras napoleónicas hasta ayer. Ya advierte el autor que apenas citará el imperio español ya que por aquellas fechas España había perdido su imperio quedando tan sólo residual hasta 1898 que sería el fin absoluto de anteriores tiempos de grandeza que intentó recuperar en Marruecos y que dio lugar a los militares africanistas quienes posteriormente...
Bueno, esa es otra historia.

Quienes sí tuvieron algo que decir fueron el resto de potencias europeas que vio florecer el imperio británico y a su estela el resto de potencias ansiaban nuevos mercados y fuentes de materias primas no dudando para ello en el continente africano, de norte a sur y de este a oeste, repartirlo y establecer fronteras artificiales sin importar las consecuencias en la población local y manteniendo siempre supuesta superioridad del hombre blanco y sus creencias que le hacían merecedor de disponer de colonias y de sus habitantes.

Es una historia apasionante que nos enganchará desde la primera página, esa fascinación de ver el pasado desde la perspectiva de vivir sus consecuencias y siempre quedará la duda de si en realidad las potencias no supieron crear prosperidad que se desvaneció con la independencia para dar lugar a guerras civiles, matanzas étnicas y que sigamos aprovechando en el primer mundo sus recursos sin tener la suficiente inteligencia de que los beneficios lo sean para todos...

David K. Fieldhouse nació en 1925 y estudió en el Queen´s College de Oxford. Desde 1950 hasta 1952 fue docente en el Haileybury College. Lector de Historia en la Universidad de Canterberry (Nueva Zelanda). A partir de 1958 enseña Historia en la Universidad de Oxford. En 1965 es profesor visitante en la Australian National University de Canberra. En el año 1969 es profesor visitante en la Universidad de Yale. Ha publicado artículos sobre la historia del imperio británico y es autor de varios libros.
Datos del autor, como siempre, sacados de la contraportada y, dado el tiempo transcurrido, es posible que ya esté criando malvas. Pero sin más, unas breves pinceladas que os inciten a su lectura...

La primera expansión europea...
Ahora bien, para Europa los descubrimientos constituyeron sin duda un gran acontecimiento. Europa había poseído, en la Edad Media, una civilización propia, pero de carácter bastante limitado. Había sufrido, en cierta medida, el influjo del mundo
islámico y de Bizancio, pero estaba aislada del resto del mundo por el Atlántico, el imperio moscovita, el Islam y por la inexplorada África. El descubrimiento tanto de América como de la ruta oceánica hacia Oriente liberaron al continente europeo de una especie de prisión geográfica y espiritual, espoleándolo intelectualmente y permitiéndole alcanzar más ágilmente a las superiores civilizaciones orientales, a la par que estimulaban su imaginación al ponerlo en contacto, por Occidente, con unos pueblos totalmente diferentes. Ni los sucesivos descubrimientos en el Pacífico, ni la exploración espacial, iniciada en nuestro siglo, pueden parangonarse con aquella primera ampliación de los horizontes medievales.”

Brasil...
También la independencia del Brasil fue una consecuencia de las guerras napoleónicas. Cuando napoleón ocupó Lisboa en 1808, la familia real marchó al exilio en Río de Janeiro, que se convirtió de ese modo en la capital del imperio portugués. Eso beneficiaba al Brasil, que se liberaba de cualquier restricción de índole comercial o política. Pero el enfrentamiento decisivo se produjo en 1815, cuando Portugal pidió el retorno de la Corona y la Corte y el parlamento insistió en que Brasil recobrase su antigua posición subordinada en el comercio y en el gobierno. En 1820, aunque de mala gana, el rey Juan regresó a Lisboa, dejando la regencia del Brasil a su hijo y heredero, don Pedro. Los brasileños, sin embargo, se negaron a aceptar tal subordinación y en 1822 monárquicos y republicanos se unieron para declarar la independencia del Brasil, con don Pedro como monarca. También en esa ocasión el reconocimiento de Inglaterra, otorgado en 1825, tuvo una importancia decisiva. En 1828 se rompieron los lazos, incluso formales, entre la familia real del Brasil y la de Portugal.”

Imperialismo...
Otra explicación que se relaciona con una causa única es la que considera al
imperialismo como una expresión del nacionalismo europeo. La unificación de Alemania y de Italia antes de 1870, la derrota francesa en 1870-71 y el desarrollo del chovinismo en todos los países generaron una rivalidad internacional de proporciones nunca vistas antes de 1815. las colonias alimentaban la potencia nacional y eran símbolos de prestigio. La presión ejercitada por el voto de unas masas incultas durante esa primera fase de la democracia europea obligó a los estadistas aristocráticos a asegurar nuevas colonias a la nación; y la competencia produjo el reparto.”

Nuevo reparto tras 1918...
Durante la contienda todas las posesiones alemanas y buena parte de las turcas habían sido ocupadas por los aliados. Estos no contemplaban la posibilidad de anexionarse territorios enemigos, pero después de 1918 encontraron razones óptimas para hacerlo. Había una razón irrefutable para no devolver las posesiones de Turquía: habría sido imposible reconstruir el Imperio otomano, que había sido mantenido vivo tanto tiempo únicamente gracias a estimulantes artificiales. El nacionalismo árabe había asumido proporciones notables. A los árabes se les había prometido la independencia a cambio del apoyo prestado a los aliados, y los ingleses habían complicado aún más las cosas prometiendo a los hebreos una `patria nacional´ en Palestina a cambio del apoyo sionista. Pero en cambio no existían motivos irrefutables para dejar de restituir las colonias alemanas, y los aliados recurrieron al pretexto de que, en sus colonias, Alemania había demostrado no estar capacitada para gobernar a otros pueblos.”

Descolonización...
La descolonización tuvo lugar primero en los semiprotectorados del Caribe. Análogamente a lo que había ocurrido en los otros imperios, habrían podido ser
transformados gradualmente en verdaderas posesiones. En vez de eso, los americanos los consideraron como mandatos provisionales y se retiraron apenas se diluyó la amenaza de una intervención europea, después de 1918. La ocupación militar de la República Dominicana finalizó entre 1922 y 1924; el derecho de intervención en Cuba, en 1925. Los marines fueron retirados de Nicaragua en 1925, llamados nuevamente por el presidente de Nicaragua en 1927, y retirados de modo definitivo en 1933-34. También el `corolario de Roosevelt´ fue tácitamente abandonado y sustituido por la política de `buena vecindad´ de F. D. Roosevelt. En 1941 los Estados Unidos habían renunciado al control de los estados del Caribe, que cayeron en el caos político y las revoluciones.”

Epílogo...
Nada en la historia de los imperios coloniales fue más espectacular que la velocidad con que desaparecieron. En 1939 parecían estar en el cenit, y en 1965 prácticamente habían dejado de existir. La cosa fue todavía más sorprendente desde el momento en que las principales potencias coloniales -Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Bélgica y Holanda- habían salido ganadoras de la segunda guerra mundial y continuaban siendo las principales potencias. Por todo ello el final de los imperios no puede ser explicado en términos de una decadencia de Occidente, porque Occidente conservó su preponderancia económica y política. ¿Por qué entonces hubo una descolonización?”

Lectura para comprender un poco más los barros del presente analizando los lodos del pasado que no dejaban de ser otros barros de otros lodos anteriores. Ideal para lectura de reposo obligatorio, veladas tranquilas al calor de la mesita o turnos tediosos de tropecientas horas sin novedad en el horizonte. Porque al final la pregunta es si realmente llevamos civilización y cultura o simplemente nos impusimos a otras civilizaciones y otras culturas...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/

                                                      

 

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