The Adversiter Chronicle

lunes, 11 de julio de 2022

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

Observo con alborozo que mi paranoia con las gaviotas no es tal, viene en la prensa una foto donde se ve a un ejemplar de buen calibre tragarse una generosa porción de pizza tras birlar de una mesa en la terraza donde dos comensales disfrutaban de la misma...
Cuando me instalé en el acantilado, y ante la molesta presencia de gaviotas y sus cagadas en mi ventana, coloqué en el alfeizar dos porciones de neuroléptico, de los que los tomas y a los quince minutos se cae completamente grogui. Que regocijo imaginar a la gaviota, siempre me parecía la misma porque desconocía que son todas casi iguales, tragando la porción y en pleno vuelo quedarse grogui con agarrotamiento de las alas y descendiendo en caída libre contra el asfalto. No sé si ocurrió lo que imaginaba porque siguieron posándose gaviotas, o puede que siempre la misma, quién sabe...
Tras el fracaso de la guerra química decidí pasar a la guerra psicológica, colocar un espantapájaros que dicen que espanta a los pájaros. Hice un monigote y le puse la cara de Putin que en los últimos tiempos espanta al más templado. Pero se ve que Putin es otro pájaro, y de mucho cuidado, porque las gaviotas, o puede que siempre la misma, ni siquiera se molestaron en cagar al espantapájaros y la demostración más o menos científica de que ser un espantajo de dirigente no le convierte en espantapájaros...
Decidido a no claudicar me puse en plan progresista. Comprendo que son criaturas de la Naturaleza y no entienden de humanos pero ambos hermanados en la energía universal. Durante un mes estuve al borde del acantilado observando sus cabriolas aladas, aplaudiendo aquellas dignas de admiración por su técnica y dominio de la misma; jaleando en sus bailes de rivalidad y agitando una bufanda cada vez que me graznaban. Ni solucionó el tema de las cagadas, en una semana gasté dieciséis camisas y dos botes de champú para el cuero cabelludo, ni solucionó el tema de la comunicación. Finalmente recurrí a comprar un buen surtido de sandalias de los chinos, contundentes para golpear el cristal de la ventana sin romper éste y asustar a las gaviotas, o tal vez la misma gaviota siempre, de tal forma que he tenido que reciclarme al teledestajo en el curro, animar a la industria alpargatera china y estimular el consumo...
No sé si soy ecologista porque me cagan las gaviotas o si me cagan las gaviotas por ser ecologista.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido

Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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