The Adversiter Chronicle

martes, 30 de junio de 2026

"Memorias de La Transición", por Antón Rendueles

Unas memorias de Antón Rendueles en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Las notas finales

Lo cierto es que la liturgia era la misma cada vez que había exámenes, pero las notas finales significaban también el fin de curso y el comienzo de las ansiadas vacaciones, al menos era mi caso. Sentados en tres filas de pupitres con dos alumnos, había el grupo `A´ y el grupo `B´, cada uno con sus preguntas de examen, generalmente eran diez preguntas y en algunos casos de cinco, pero éstos eran esporádicos. En cada evaluación se hacía la nota media de dos exámenes lo cual permitía cierto margen de mejora si uno me salía regular tirando a mal. No todas las asignaturas eran iguales, las había que se daba casi por hecho que se aprobaban siempre, como eran manualidades, gimnasia, religión; luego estaban las serias donde destacaban matemáticas, al menos en mi caso donde mis entendederas tendían a irse por pensamientos ajenos a la clase, claro que luego tocaba resolver dudas con otros compañeros y compañeras, porque cuando no entendía algo y debía preguntar me fiaba más de las niñas que de los niños, las mejores notas eran de chicas salvo el típico empollón que en realidad era ya un poco más maduro de entendederas, recuerdo especialmente a uno que era un hacha en los exámenes y hasta llevaba un diario con las anécdotas que se daban en clase, le vería de nuevo décadas más tarde en la cola del súper, reconocible pese al paso del tiempo aunque sin la chispa de antaño. Confieso que era mal estudiante, o estudiante del montón donde las notas se aprobaban pero con irregulares calificaciones, de todas formas lo importante era aprobar y que las notas finales no tuvieran un suspenso que obligara a recuperar en septiembre asistiendo a clases por las mañanas cortando el rollo vacacional, pero supongo que era afortunado y no me tocó pringar ningún verano. Recuerdo las salidas del examen de turno con los inevitables corrillos según salíamos al acabar el examen, es curioso pero nadie quería ser el primero en entregar el examen cuando la asignatura era un hueso, al final cuando se entregaba el primero a la señorita, así se denominaba a la maestra, en este caso maestras porque salvo el profesor de gimnasia el resto eran profesoras, jóvenes y entregadas que lograban en muchos casos meter conocimientos donde sólo había serrín. Casi dos décadas después, tuve que volver al colegio por temas burocráticos y me encontré con cuatro de mis antiguas señoritas, por algún extraño arcano recordaban aquel estudiante anodino y gris que nunca destacó en nada, pero me recordaban y fue una sensación extraña ver como todo se había vuelto más pequeño de como lo recordaba, siendo yo también más pequeño. Eran buenas profesoras y a todas les debo algo de lo que aprendí entonces y he aprendido después, aunque alguna fuera puñetera en sus preguntas de examen para luego no ser tan mala cuando tocaba evaluar, ponían en práctica un concepto novedoso entonces como era la `evaluación continua´ que permitía mejorar la nota o empeorarla según fuera el carácter del alumno. No digo las alumnas porque siempre se portaban bien y cuando no lo hacían siempre lograban que echaran la culpa a un chico del armar barullo en clase porque siempre fueron más inteligentes. Al final lograron que tuviéramos herramientas necesarias para el periplo vital, aunque de aquella mi única motivación era aprobar y disfrutar de las vacaciones, pero aprobar tenía su mérito aunque fuera con `5´ raspao...
Antón Rendueles

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
http://theadversiterchronicle.org




theadversiterchronicle@hotmail.es 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Powered By Blogger