The Adversiter Chronicle

jueves, 18 de junio de 2026

"COMPOSTURA DEL POSTUREO", por Alí Kate

CUANDO ESTAMOS CON UNA PAREJA QUE ESTÁN DE MORROS

Hoy quiero abordar una compostura del postureo que a todos nos pasa al menos una vez en la vida y que en muchas ocasiones se sufre en silencio como las almorranas. Me refiero a la típica situación donde estamos con una pareja, amigos de casi toda la vida, parte de la vida o algo de tiempo prolongado donde la amistad se forja con fuertes vínculos emocionales. Suele suceder, estadísticamente hablando, cuando se queda para almorzar ya que por algún extraño arcano esta compostura del postureo suele suceder en restaurantes, una cita en principio de agradable almuerzo en buena compañía. La primera señal de advertencia de que a esos dos les pasa algo ya se nota en los caretos, en cierta distancia subliminal que se capta a ojo de buen observador. La compostura del postureo surge hacia el segundo plato donde la conversación se ha realizado con la desagradable sensación de que se están lanzando puyas como si no fuera la cosa durante la conversación, aquí la primera compostura del postureo es hacernos el sueco y seguir el ritmo que va aumentando en puyazos hasta que se pasa al punto en que, sin casi percatarnos, nos comentan cosas por turno que en realidad es sacarse las vergüenzas rebotando en nos. La compostura del postureo en este punto sigue siendo la de hacerse el sueco con la variante de que por instinto trataremos de desviar la conversación hasta que finalmente sencillamente somos invisibles para sus ojos clavados fijamente en si mismos. Finalmente, llega el momento de utilizar la compostura del postureo de excusarnos para ir al baño y tratar de evitar el chaparrón de puyas y puyazos que se lanzan indistintamente de cuál fuera el origen desconocido de la discusión. Normalmente son parejas cabales y que se quieren con tiempo ya de convivencia y que han tenido pelotera el día anterior o a primera hora de la cita. La pausa de nuestra ausencia suele hacer recapacitar a la pareja de que están dando un espectáculo bastante bochornoso en nuestra presencia y jodiendo el almuerzo, la cita y las mínimas formas del decoro. Así, se vuelve a la mesa y se nota que se han apaciguado los ánimos, incluso breves carantoñas de reconciliación que culminan agradeciendo nuestra compostura del postureo, comentan la gilipollez que les hizo estar de nones y se culmina con una agradable sobremesa con cafés, chupitos y anécdotas que no por conocidas no dejan de arrancar unas risas. Hay que citar la salvedad de que se trate de una pareja de amistad reciente, en términos vitales, pero muy intensas, con encuentros cada semana una vez al menos, más si hay un vinculo laboral o comercial, que parecen que van a durar toda la vida hasta que en un buen día se produce la situación objeto de la compostura del postureo de hoy con la diferencia de que volvemos del baño y, si bien se han calmado, se palpa electricidad estática en el ambiente que obliga a una compostura del postureo diplomática y el almuerzo transcurre hasta la despedida con la extraña sensación de que algo en la amistad se ha roto, incluso frialdad en la despedida que ya no es la habitual. Esto se debe a que este tipo de amistades luego se arrepienten de que les hayamos visto ponerse a caldo con puyas y puyazos, porque se reconcilian y deciden pasar de nosotros llegando a proyectar sus culpas respectivas en nosotros con repercusiones sociales y de ambiente laboral en caso de existir ese vínculo. Hay muchas variantes de estos dos tipos de situaciones que es una en realidad y para novatos les propongo una compostura del postureo que es tomar la iniciativa, casi una compostura del postureo psicológica, consistente en pararles los pies y aclarar que si están de nones que lo aparquen hasta después del almuerzo y en todo caso sin su presencia, se les habla buscando la reconciliación y si somos hábiles se puede acabar derramando unas lágrimas toda la mesa y luego unas risas de lo gilipollas que son las discusiones de pareja enamorada. En todo caso, hay que ser prudentes porque se pueden perder parejas, amistades y dineros si estos calentones nos salpican y se acaba discutiendo entre todos y quienes antes se odiaban ahora vuelven a estar encariñados a costa de ponernos a caldo sin interrupción por relevos. La compostura del postureo universal es la de huir de estas citas si notamos al quedar que tienen temporal con anuncio de tormenta ya que notamos por el tono de voz o del mensaje en pantalla que estos dos no andan muy católicos.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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