CUANDO ESTAMOS CON UNA
PAREJA QUE ESTÁN DE MORROS
Hoy
quiero abordar una compostura del postureo que a todos nos pasa al
menos una vez en la vida y que en muchas ocasiones se sufre en
silencio como las almorranas. Me refiero a la típica situación
donde estamos con una pareja, amigos de casi toda la vida, parte de
la vida o algo de tiempo prolongado donde la amistad se forja con
fuertes vínculos emocionales. Suele suceder, estadísticamente
hablando, cuando se queda para almorzar ya que por algún extraño
arcano esta compostura del postureo suele suceder en restaurantes,
una cita en principio de agradable almuerzo en buena compañía. La
primera señal de advertencia de que a esos dos les pasa algo ya se
nota en los caretos, en cierta distancia subliminal que se capta a
ojo de buen observador. La compostura del postureo surge hacia el
segundo plato donde la conversación se ha realizado con la
desagradable sensación de que se están lanzando puyas como si no
fuera la cosa durante la conversación, aquí la primera compostura
del postureo es hacernos el sueco y seguir el ritmo que va aumentando
en puyazos hasta que se pasa al punto en que, sin casi percatarnos,
nos comentan cosas por turno que en realidad es sacarse las
vergüenzas rebotando en nos. La compostura del postureo en este
punto sigue siendo la de hacerse el sueco con la variante de que por
instinto trataremos de desviar la conversación hasta que finalmente
sencillamente somos invisibles para sus ojos clavados fijamente en si
mismos. Finalmente, llega el momento de utilizar la compostura del
postureo de excusarnos para ir al baño y tratar de evitar el
chaparrón de puyas y puyazos que se lanzan indistintamente de cuál
fuera el origen desconocido de la discusión. Normalmente son parejas
cabales y que se quieren con tiempo ya de convivencia y que han
tenido pelotera el día anterior o a primera hora de la cita. La
pausa de nuestra ausencia suele hacer recapacitar a la pareja de que
están dando un espectáculo bastante bochornoso en nuestra presencia
y jodiendo el almuerzo, la cita y las mínimas formas del decoro.
Así, se vuelve a la mesa y se nota que se han apaciguado los ánimos,
incluso breves carantoñas de reconciliación que culminan
agradeciendo nuestra compostura del postureo, comentan la gilipollez
que les hizo estar de nones y se culmina con una agradable sobremesa
con cafés, chupitos y anécdotas que no por conocidas no dejan de
arrancar unas risas. Hay que citar la salvedad de que se trate de una
pareja de amistad reciente, en términos vitales, pero muy intensas,
con encuentros cada semana una vez al menos, más si hay un vinculo
laboral o comercial, que parecen que van a durar toda la vida hasta
que en un buen día se produce la situación objeto de la compostura
del postureo de hoy con la diferencia de que volvemos del baño y, si
bien se han calmado, se palpa electricidad estática en el ambiente
que obliga a una compostura del postureo diplomática y el almuerzo
transcurre hasta la despedida con la extraña sensación de que algo
en la amistad se ha roto, incluso frialdad en la despedida que ya no
es la habitual. Esto se debe a que este tipo de amistades luego se
arrepienten de que les hayamos visto ponerse a caldo con puyas y
puyazos, porque se reconcilian y deciden pasar de nosotros llegando a
proyectar sus culpas respectivas en nosotros con repercusiones
sociales y de ambiente laboral en caso de existir ese vínculo. Hay
muchas variantes de estos dos tipos de situaciones que es una en
realidad y para novatos les propongo una compostura del postureo que
es tomar la iniciativa, casi una compostura del postureo psicológica,
consistente en pararles los pies y aclarar que si están de nones
que lo aparquen hasta después del almuerzo y en todo caso sin su
presencia, se les habla buscando la reconciliación y si somos
hábiles se puede acabar derramando unas lágrimas toda la mesa y
luego unas risas de lo gilipollas que son las discusiones de pareja
enamorada. En todo caso, hay que ser prudentes porque se pueden
perder parejas, amistades y dineros si estos calentones nos salpican
y se acaba discutiendo entre todos y quienes antes se odiaban ahora
vuelven a estar encariñados a costa de ponernos a caldo sin
interrupción por relevos. La compostura del postureo universal es la
de huir de estas citas si notamos al quedar que tienen temporal con
anuncio de tormenta ya que notamos por el tono de voz o del mensaje
en pantalla que estos dos no andan muy católicos.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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