The Adversiter Chronicle

miércoles, 24 de junio de 2026

CUENTO DE VERANO

Lo había meditado mucho, quizás demasiado y llegado a ese punto de no retorno en que meditar se convierte en un bucle de pensamiento del que no puedes salir. Miró la imagen del espejo y, a su pesar, las mejoras estéticas habían anulado los restos de su expresión juvenil, pero varios miles de euros, convalecencias molestas y disciplina cumpliendo las recomendaciones de cuidado sólo habían logrado lo que reflejaba el espejo. Otro engaño más, pensó, al igual que mi trabajo, cansado de hacerlo de forma mecánica, hastiado de formatos dignos de un principiante y no un histórico del medio, siempre sujeto a los gustos del público, siempre maniatado por las malas críticas y finalmente las ganas de absolutamente nada salvo escapar de las críticas en las redes sociales. Hoy no. Hoy será sincero como no lo era desde sus primeros trabajos, con hambre de trabajar y alcanzar el estatus que tuvo porque ya no lo tiene...

Apartó de su mente los pensamientos depresivos, seguramente era el antidepresivo y la terapia psicológica tres veces a la semana lo que habría logrado el efecto de apaciguar la intensidad de la depresión y le ha devuelto las fuerzas necesarias para seguir. Se estaba engañando otra vez, es verdad que dormía mejor, es verdad que los pensamientos negativos se han amortiguado y nota una sutil mejoría en su estado de ánimo, pero es un engaño que no va a consentir y usará sus pequeñas fuerzas recobradas para enfrentarse al problema y compartirlo en un acto de sinceridad nunca visto. Tenía ahorros y de momento podrá soportar el quedarse sin empleo y, posiblemente, el final de su carrera profesional en el medio porque quedará señalado. Lo había meditado mucho, pesnó otra vez mientras se ponía la chaqueta con ayuda de su asistente, en silencio ensimismado en sus pensamientos, un estado casi de trance que el asistente ya conocía desde hacía meses, más de un año en realidad. Las risas y conversaciones se transformaron poco a poco en monosílabos y soliloquios buscando comprensión...

Esperó la señal y entró con paso firme saludando con la mano y repartiendo besos en el plató para delirio del público que se quedó en silencio al poco rato de forma disciplinada. Se sentó en la silla. Su rostro era una mezcla de seriedad y sonrisa nunca visto que sorprendió a todo el mundo, al público en plató, al equipo técnico en realización y a la audiencia en sus casas...


-Hoy no será un programa más.- y sin dejar de mirar directamente a su cámara se quitó lentamente el pinganillo- He sido un mentiroso, mintiendo a la audiencia y, lo que es peor, a mí mismo. El programa... Creo que el programa despierta en tí que me ves todos los días una mezcla de hastío y pereza ante lo que ves y lo que ves de mi...

Hizo una pausa y el público espontáneamente comenzó los aplausos ante la sorpresa de la regidora que buscó al director del programa con la mirada pero éste se encontraba hablando por el móvil y tratando de comprender lo que estaba haciendo el presentador...

-Hoy les digo a mis seguidores, porque ni el programa, ni la temática ni los invitados despiertan interés alguno en nadie; lo emitimos para alienar a la audiencia, que se entretengan con historias para no dormir mientras la mierda nos rodea en el día a día. Me he cansado de mentir, he tratado sin darme cuenta al principio, pero sí soy culpable al final, de engañar a todos, al tiempo con mis retoques que me han hecho esclavo del bisturí sin tener felicidad a cambio. Hoy es el último día de este presentador porque decir hoy la verdad es auto inculparte de difamador y propagador de bulos. No les volveré a mentir y espero que me ayude a evitar seguir mintiéndome a mí mismo. Me despido de ustedes y les juro por lo más sagrado que si algún día regreso a la televisión lo haré con un programa para decir las verdades por crueles, malas u ofensivas que sean, más ofende mentir aunque conlleve bienestar económico porque el dinero no da nunca la felicidad... No digo adios, me despido como quien se despide de un buen amigo al que sabe que posiblemente no vuelva a ver. Gracias por su fidelidad.

Primero sonó un solitario aplauso entre el público al que progresivamente se fueron uniendo más hasta que el público en plató comenzó a levantarse de sus asientos y el aplauso aumentó de decibelios. El presentador agradeció con lágrimas en los ojos el fervor y el cariño e incluso reconocimiento del público en plató. Se fue al director, le abrazó sin tiempo a decirle nada, al separarse el director señaló con el dedo el techo. Significaba que el director ejecutivo quería verle en su despacho. Cruzó pasillos y subió escaleras ajeno a las miradas de quienes se cruzaban en su camino, alguno y alguna con disimulado derrame de lágrimas. No picó a la puerta, abrió y entró, observó el rostro serio del director ejecutivo que le indicó que tomara asiento...


-La centralita, la web y la aplicación arden de felicitaciones.

-No entiendo... Supongo que se alegran de que me haya inmolado pero me la suda y me la suda usted, la productora y la cadena. Soy libre, descuenten lo que haya que descontar y liquídenme, no habrá pleitos ni denuncias, claudico. He presentado auténticas mierdas que sólo son narcolepsia para las masas. Estoy harto de mentir.

El director ejecutivo se puso de pie y se fue al mueble bar, sirvió dos wiskis con dos piedras de hielo y le ofreció un vaso al presentador. Era evidente que su estado depresivo había mejorado y que acababa de hacer una de sus mejores presentaciones...

-La oferta es la siguiente. La próxima temporada presentarás un nuevo formato, podríamos llamarlo `Aquí no se miente´ con el subtítulo de las verdades del barquero u similar, algo ocurrente. Tendrás carta blanca para los temas a tratar con la intención de que la gente deje de mentir y mentirse, nada de la mierda de las últimas temporadas.

El presentador no daba crédito. Se tomó un sorbo y sintió como resbalaba por su gaznate...

-No sé qué decir...

-No digas nada, ya has dicho bastante y te salva que la audiencia te ha seguido masivamente. Ahora mismo eres tendencia en la red y no dejan de llegar correos y mensajes preguntando de qué nuevo programa se trata y...

-¡No es un nuevo programa! ¡Era una despedida con una declaración de intenciones!

El director le indicó con un ademán que no siguiera...

-Te doblo el sueldo y se mejoran los extras y especiales. Sólo tienes que seguir en ese tonito que te gastas de no mentir. Está claro que has logrado conectar, acabo de revisar los datos y las reproducciones de tu perorata, patética y lastimera de depresivo, superan el millón de reproducciones desde su emisión y no han pasado dos horas, de hecho ha sido un fenómeno viral. No sé el motivo, pero has conectado con la gente de alguna forma que escapa a mis entendederas. Será un éxito, lucirás palmito con esa bonita cara que te han moldeado y se te quitará esa estúpida depresión. Vete de vacaciones y piensa en todo lo que has mentido para tener ideas, nos reunimos a primeros de septiembre para comentar detalles, pero no te preocupes por nada, sólo descansa, recupérate, sal y folla un poco que nos encargamos nosotros de todo.

-Mi intención era retirarme y...

-¿Retirarte? ¡Escucha, capullo engreído, esto es la televisión y una vez que estás dentro tu vida ya no te pertenece! ¡Nosotros te creamos, te encumbramos y te estábamos haciendo caer por soberbio y engreído! Mira, llámalo pacto con el diablo si eso te consuela, pero millones de potenciales votantes y consumidores están enganchados a presentadores como tú. Eres un asno y has logrado por alguna extraña razón resucitar cuando estabas muerto televisivamente, pero si tienes audiencia, entonces dejaremos que sigas siendo el dios televisivo. Tómalo, déjalo, tú decides.

El presentador salió del despacho, pesaroso y confundido porque doble de sueldo era doble de sueldo, a fin de cuentas la televisión no dejaba de ser un servicio público y si él era capaz de ser el mejor y contar con el cariño de la audiencia... Y un programa nuevo, innovador, casi vanguardista. Sí, se estaba engañando y mintiendo. No se puede ir contra el sistema y no hay mayor valentía que lanzarse al combate. Tomó un sorbo del vaso, se lo había llevado del despacho sin darse cuenta, y tuvo la sensación de que se había quedado sin alma, pero apartó el pensamiento imaginando dónde ir de reparadoras vacaciones de verano.

FIN

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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