Por nuestro enviado espacial en el BAR "El castillo"
No se pudo abrir la
lata y Cabo Verde nos empata
Por
fin llegó la hora de disputar un Mundial 2026 donde los conquistadores de
La Roja parten como claros favoritos en apuestas, analistas y
simulaciones informáticas como actual campeona de Europa y la forma
en que se consiguió con un fútbol que acabó encandilado a todo el
orbe futbolístico. Una selección española plagada de grandes
jugadores y una estrella en busca de su consagración mundialista
tras hacerlo en la Eurocopa como es el joven Lamine Yamal que junto a
su colega Nico Willians guardaría, a priori, reposo en el banquillo
sin descartar que participara a lo largo del encuentro. Un encuentro
que se presentaba en principio idóneo para empezar la fase de grupos
mundialista con un rival como Cabo Verde. Un mundial con inauguración
en Ciudad de México bastante decepcionante, con el VAR revisando de
oficio los saques de esquina y una pausa para hidratación que, salvo
temperaturas desérticas, no se entiende fuera de las coordenadas de
pausas publicitarias en eventos deportivos retransmitidos por
televisión en EEUU. También destaca la numerosa participación de
selecciones que abre el abanico participativo a federaciones de
países que en condiciones normales nunca estarían en una cita
mundialista y aumenta el fervor mundial por el fútbol.
El
partido no tuvo demasiada historia, el típico de inicio en Mundial
frente a un rival inferior y al que se llega con los jugadores aún
espesos tras las competiciones en su club y donde el rival juega
descaradamente plantándose ante su área y tratando de aprovechar sus
virtudes individuales en una contra, también jugando como equipo en
labores defensivas. Como ocurre siempre, el truco era abrir pronto el
melón marcando un gol, tarea que se tornó imposible donde en la
primera parte brilló un felino y ojo de experto como fue el portero
Vozinha que desbarató cuatro ocasiones que iban directas al fondo de
su portería. El segundo tiempo no vio cambios en la selección
española hasta bien entrada la segunda mitad donde la entrada de
Lamine Yamal y Dani Olmo aportó algo de chispa al juego, pero los
conquistadores de La Roja no estaban finos y encima las múltiples
ocasiones eran desbaratadas una y otra vez por maderos, portero y
jugadores rivales, ese típico partido donde podrían estar jugando
hasta el día siguiente que no se metería gol ni por error. Las
similitudes con el Mundial de Sudáfrica parecían que podían
reafirmarse cuando Cabo Verde estuvo a punto de marcar al final del
partido en su único saque de esquina, lo cual hubiera sido el colmo
y la puntilla a un partido de la selección española falto de chispa
y de ritmo, también de algo de velocidad, pero lo normal en un
primer partido mundialista. Se nos queda cara de haba, se guardan los
confetis y se anima el grupo a la espera del resultado entre Uruguay
y Arabia Saudí.
Y
pese a los ánimos un tanto lacónicos en el BAR, lo importante es no
perder y aprender a sufrir frente a rivales inferiores pero con
jugadores bregados en ligas europeas donde ya no sólo es plantar el
autobús y además de hacerlo son capaces de juego combinativo. No
faltarán voces agoreras y cenizas de que si España se ha complicado
la vida y demás babayaes, en Sudáfrica se comenzó perdiendo
frente a Suiza. Es verdad que están espesos y les falta esa gracia
que sin duda irán cogiendo a medida que se jueguen los partidos.
Destacar la goleada de Alemania sobre Curazao y el resto de
encuentros disputados dejan de forma evidentemente clara que todas
las selecciones son competitivas dentro de su rango y la noticia en
el momento de escribir esta crónica es que la gran favorita
decepciona en su estreno mundialista y ya se palpa ese fatalismo
hispano en estos casos de ilusión colectiva, pero esto acaba de
empezar y toca disfrutar.
F.
O. R.






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