Con
la llegada de la Era digital llegó el correo electrónico y poco a
poco, de repente, dejamos de escribir cartas más allá de alguna
postal, burofax o comunicación, pero la sana costumbre de cartearse
ha perdido raigambre cogiendo camino de desaparecer en una generación
a medida que las generaciones digitales y la tecnología arrinconan
definitivamente el ancestral arte de escribir cartas. Entrevistamos a
Ceferino Bidueñu, que se confiesa adicto al arte epistolar y que
afirma ser víctima de la imposición del correo electrónico y la
mensajería instantánea y que se quedó sin novia, sin trabajo,
denunciado por la comunidad de vecinos y embargado por Hacienda, para
que nos cuente su caso consecuencia de escribir cartas a la antigua
usanza...
-A
mí no me llame maricón que le doy, le doy. Yo de anal nada,
heterosexual como Dios manda, que quede claro. A mí me gusta
escribir una carta en papel, sentir el bolígrafo a medida que
escribo, el tacto del papel, la liturgia de ensobrar y cerrar para
poner el sello más la saludable caminata a la oficina postal,
meterla en el buzón. Una fanfarria de sensaciones que tecleando a
una imagen en pantalla, fría como el infierno vacío, todo impulsos
electrónicos que se va la luz y te quedas en nada. Una buena carta
en papel y enviada por correo crea un vínculo que el correo
electrónico no da, créame que no da, para nada.
-Lo
de analógico era por el rollo tecnológico y... Bueno, da igual,
dígame cómo se quedó sin novia y sin trabajo por escribir cartas,
bite.
-Pues que al principio todo bien hasta que tuvimos que separarnos por motivos laborales y quedamos en escribirnos, pero ella quería por Uasap y por correo electrónico. Yo decidí demostrarle que mi amor era sincero y le escribí la típica carta con unos pequeños ripios muy apañados, de los que llegan al corazón, pues la muy pelandusca en lo que tardó en llegar la carta resulta que se escribe digitalmente con otro y se casan este verano, encima la carta llegó devuelta porque ni pasó a recogerla, porque la mandé certificada oiga, certificada que no es gratis, pues nada, sólo insensibilidad y compuesto y sin novia. Lo del trabajo me pasó en oposiciones que cuando llegó la carta pues la oposición ya estaba cerrado el plazo y cuando lo intenté como autónomo al enviar el papeleo por correo postal se tardó un trimestre en tener el papeleo listo pero los gastos y Hacienda me corren unos y me acorralan los otros por impagos, deudas y demás de los tres meses que en realidad estuve inactivo como el negocio, pero a ojos digitales resulta que ahora soy un moroso y amenazado de embargo. Estoy escribiendo al abogado una carta, estas cosas por carta es mejor que por correo electrónico, pero el muy leguleyo insiste que nos comuniquemos por correo epistolar electrónico. Incluso escribí al sindicato una carta pero es oficina virtual y no tengo dirección física a donde enviar la carta. ¡Es que estoy marginado!
-Pues
la gestoría de los cojones, intransigentes y hasta faltones a la
hora de abordar el problema de que quiero que me envíen las jodidas
comunicaciones y anuncios de reunión por carta, no tengo correo
electrónico, no tengo ordenador y si mi fiel y fiable Olivetti. Pues
resulta que me contestan por carta con sello y todo, me mandan los
avisos de reuniones por carta y cogen y le endosan a la comunidad de
vecinos una factura por gastos en correo de 1.500 euros de vellón.
Los vecinos se pusieron hechos una fiera y los muy cabrones en la
última reunión en lugar de exigir por ese precio que a toda la
comunidad de vecinos se la avisara por correo postal van y eligen
demandarme, así que ahora estoy metido en picapleitos, los vecinos
no me hablan y se tiran pedos cuando coincidimos en el ascensor y la
de la gestoría se comunica conmigo por burofax, un auténtico
infierno.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org







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