The Adversiter Chronicle

jueves, 12 de marzo de 2020

"Manual del Buen Comer", por el profesor T. A. Rambaina


Con la colaboración del profesor T. A. Rambaina
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

MENÚ DE CUARENTENA POR CORONAVIRUS

Al final se ha declarado pandemia mundial por el coronavirus y varias naciones europeas sufren el azote que la ciudadanía afronta con compras compulsivas, cierre de municipios, paralización de la actividad económica y el temor a pillar el virus. Si las medidas higiénicas ya empiezan a ser rutina diaria tras concienciarnos, abordamos en MBC qué menú es el más apropiado para pasar una cuarentena tipo que no precisa ingreso hospitalario y se puede pasar en la comodidad del domicilio habitual o la incomodidad en casa de la suegra...

-¿Por qué nos da por comprar y acaparar compulsivamente papel higiénico cuando cunde el pánico?

-Es una manifestación física, de carácter compulsivo como bien ha dicho, donde reaccionamos con el instinto de supervivencia despertado por el estrés que nos provoca vivir una epidemia y alerta mundial sanitaria. Básicamente relacionamos el comer con el acto posterior de defecar y debido a la atrofia que produce el ritmo de vida actual reaccionamos con pensamiento infantil y comprar papel higiénico nos autoconvence de que no pasaremos penurias de hambruna. Es un acto reflejo de la masa consumista ante una alteración sustancial de la rutina diaria. Posiblemente cuanto más papel acaparamos más queremos acaparar y se da el curioso efecto secundario de provocar estreñimiento lo cual aumenta el estrés. Es tontería acaparar cuando no hay problemas de distribución pero en un caso extremo podríamos asistir a comunidades específicas que convertiran el papel higiénico en moneda de cambio si el cierre de municipios como en el caso de Italia aísla económicamente a la población, síntoma a su vez del cambio de la sociedad civilizada donde cuando ésta falla se convertían los cigarrillos en moneda de cambio pues ahora con la mentalidad planetaria y lo mal visto del fumar se pasa al papel higiénico como moneda de cambio, que si es papel de tres capas puede usarse éstas como calderilla, cosa que los cigarrillos no permitían.

-¿Cuál es el mejor menú para una cuarentena domiciliaria?

-Al principio la habitual pero conviene que a partir del tercer día tengamos en cuenta el factor lorzas, inevitables a un periodo de días sin moverse del domicilio, alternando con algo de ejercicio pero conscientes de que al sexto día ya seremos carne de sofá e ingesta de todo tipo de alimento a medida que se agota lo habitual. Cuidado con galletas rancias, pan mohoso y latas con letras de los 80´s. Lo ideal sería una sola comida a media tarde y el resto del tiempo algo de picar tipo pistachos. Lo normal es que se engorde entre tres y nueve kilos tras una cuarentena domiciliaria.

-¿Dieta blanda?

-Teniendo en cuenta la compra compulsiva de papel higiénico, parece probable que la dieta y su expulsión en diversas formas de estado, líquido, sólido, acuoso, etc etc, no hay especial problemática. En estancias prolongadas de encierro preventivo y debido a la falta de ejercicio, aunque fuera poco, que es habitual es inevitable tener momentos de bajón que se calman junto con la ansiedad devorando lo que se pille, en ese sentido y dado lo poco que dura fresco el pan hoy en día y que al día siguiente ya está talludo y al tercero es puro cemento, la dieta no podrá ser muy blanda. Si hay que tirar de pan duro, unas galletas ya rancias, esa blandura típica de la galleta rancia, sirve de contrapeso para una digestión equilibrada. Sí hay que tener la precaución de revisar antes de la cuarentena las cañerías y cisterna del inodoro para evitar desagradables atascos con acumulación de heces fecales, orines y demás.

-Para terminar, ¿comida natural o laterío y precocinados?

-Por el cariz que toman las cosas y la evolución de la propagación, se comerá todo lo que se pille a medida que la distribución se vea afectada por el cierre de comarcas. Lo mejor es alternar lo que más nos gusta con lo que menos, pero la mente humana es como es y al final devoramos lo que más nos gusta como si el mundo no fuera a acabarse nunca y luego acabamos criticando al Sistema hartos de comer latas, productos rancios y hasta el alimento del canario. Si se es de los que piensan que muera el cerdo, muera de hartazgo, recomiendo unos buenos callos con guindilla, orujo de bebida y a verlas venir. Desde un punto de vista gastronómico, la cuarentena domiciliaria no causa estragos estomacales y a lo sumo unas cuantas lorzas extras. Un buen bocadillo de chorizo todos los días es lo mejor para alejar al corona virus, porque la pizza y la pasta no han funcionado, la comida china tampoco y solo nos queda la gastronomía española como freno comestible a la pandemia.

-¡Jejejeje! ¡Pues algún chorizo ha pillado ya el virus, jejejeje!
 
 
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