The Adversiter Chronicle

jueves, 19 de marzo de 2020

DIARIO DE LA GUERRA DEL CORONAVIRUS por A. Nónimo

El inicio

Miro las calles vacías del barrio, a diferencia de los dos primeros días donde podía verse a una mascota casi continuamente de paseo con diferentes dueños, ahora el confinamiento domiciliario es patente. Hay movimiento a primera hora de la mañana, pero pasadas las tres de la tarde las calles están vacías, algo de tráfico dadas las circunstancias pero es el espejismo de quienes aún deben trabajar en los cambios de turno o finalización de la jornada...
No tomé medias excepcionales como acaparar alimentos; tengo los pagos al día, algo de calderilla y no preciso ir a la farmacia hasta dentro de dos semanas cuando se acabe el estado de alarma. Pero sé que durará más de los quince días...
Fue todo un poco irreal visto a una semana de distancia. Daban mensajes tranquilizadores mientras médicos robaban mascarillas de sus hospitales, los enfermeros iban con traje protector y el Presidente del Gobierno se reunía por teleconferencia mientras nos decían que todo estaba controlado. El viernes la masa reaccionó con histeria controlada abarrotando y colapsando supermercados y a su personal, escenas de colas, de tipos llevándose quince kilos de arroz, docenas de rollos de papel higiénico, pasta, latas, leche...
No hablaron abiertamente de que estábamos en guerra pese a que la televisión y sus canales repetían machaconamente las normas y las directrices para el estado de alarma, tercero de tres indicadores por la cola cuando hay guerra. No falta la propaganda en su vertiente positiva y es la primera guerra con Internet como otras fueron antes de la radio y la televisión. Cuanto más repiten que venceremos unidos y que esto es temporal, más negro se vuelve el nubarrón del confinamiento...
Ya se notan las crispaciones del día a día en el confinamiento. Hace dos días alguien puso un cartel en el ascensor ofreciéndose al resto de vecinos si necesitaban algo de compra o medicamentos, loable anuncio a imitación de los que surgen en otras partes. Un día ya no estaba y al siguiente el mismo buen samaritano se cagaba en todos los santos y en todos los muertos de quien fuera el autor de arrancar su oferta de la pared del ascensor...
España siempre se une en la adversidad y en el jolgorio, en los paréntesis entre una y otro solemos intentar rompernos, resucitar de entre los muertos y no dejar de quejarnos de que el vecino es más, menos o no somos nadie en algunas partes. Pero si esto del cartel pasa en el reducido espacio de un ascensor qué no nos ocurrirá como masa social...
Es una guerra y somos carne de cañón. Igual que hace falta infantería en toda guerra que no se ganan sólo con barcos y aviones, esta guerra no sirve luchar sólo con la ciencia y la gestión, somos tropa de asalto que nos lanzamos sin remedio ni alternativa al contagio y todo se limita a no pensar, obedecer y acatar los protocolos, las indicaciones, las normas y las órdenes...
Dicen que vamos a ganar esta guerra pero la masa aún piensa como civiles creyendo que son ciudadanos como hace solo una semana con sus derechos, no son todavía soldados.
Hago una muesca en el calendario, ordeno mis papeles y enciendo un cigarrillo imitando a la canción. Es un ambiente el que veo por la ventana como si fuese Año Nuevo día tras día, pero la masa no está con resaca o durmiendo tras el cotillón y pensar en el confinamiento ocupa cada vez más espacio en el pensamiento y te empapa hasta la ropa, el aire, las calles...
Quito el sonido harto ya de consejos y contra consejos para pasar el confinamiento pero nadie me dice cómo sustituyo la sensación de tomarse un café, de saludar y parar a charlar con alguien, de hacer mi rutina de todos los días que ahora suena a pasado como la época de las vacas gordas antes del 2008...
¿Cuando acabe esta guerra seremos como antes de la misma? Pero no tengo respuesta aunque crea saberla porque todas las guerras se sabe cómo empiezan pero no cómo terminan. Imperios que comenzaron guerras las terminaron convertidas en infinitas repúblicas o monarquías, los totalitarismos que querían acabar con la democracia fueron derrotados y cambió el mundo. Esta guerra tiene muertos pero sin los estragos de un conflicto entre humanos y me pregunto si tendremos las bondades de sentirnos un planeta como especie cuando todo haya terminado pero no sé si durará tanto y será tanto el golpe encajado que podamos recordar como éramos antes de la guerra...
Como en el inicio de toda guerra, de momento la moral está alta con homenajes a quienes están en primera línea por parte de quienes estamos en retaguardia. A la vez que anuncian a todo altavoz que EEUU y China están ya probando en humanos la vacuna, dicen en voz baja que en el caso de la vacuna los tiempos van de año y medio a dos años, un año en el mejor de los casos, pero no en quince días...
Y sólo llevamos una semana.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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