The Adversiter Chronicle

jueves, 14 de junio de 2018

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Historia de Sudáfrica
– El primer hombre, la última nación-
Autor: R. W. Johnson
Editorial: DEBATE
Traducción: Jordi Beltrán
Edición: Septiembre de 2005

La propuesta de hoy es una mirada al continente africano y más concretamente a Sudáfrica. Un país donde automáticamente viene a la mente la segregación por el color de la piel, del racismo como parte fundamental del Estado donde una minoría blanca se impone mediante leyes a una mayoría de negros: el apartheid.

Pero en realidad Sudáfrica, al igual que el resto del continente, para ojos occidentales sólo ha tenido historia a partir de la colonización del hombre blanco cuando en realidad tienen su propia historia pre- colonización, imperios tribales pero que desarrollaron culturas propias e incluso llegaron a dominar amplios territorios y gentes. El acierto del autor y encanto del libro reside en que logra mostrar al lector una historia evolutiva como nación pero donde desde el primer momento el hombre blanco hizo ingeniería social con el fin de contrarrestar el poder de la mayoría. No es una historia simple de racismo que se perpetúa hasta casi finalizar el siglo XX. A partir del siglo XIX se intentó siempre que la mayoría nativa que no fuera de raza blanca no aprovechara su superioridad para lograr poder político. Es también la historia del Congreso Nacional Africano donde las luchas por el poder con otras formaciones que luchaban contra la supremacía blanca y los hechos que sucedieron hacen que se derrumbe el mito de que los males de la población negra eran sólo obra del hombre blanco y que al llegar al poder tras el fin del apartheid demostró que el sistema que pregonaban era inútil y se había derrumbado por otra parte tras el colapso de la URSS...

R. W. Johnson (1943) es periodista e historiador especializado en historia política contemporánea e historia de Sudáfrica. Tras estudiar en la Universidad Natal, pasó a Oxford, donde, fue profesor de política en el Magdalen College de 1969 a 1995, año en el que regresó a Sudáfrica en calidad de director de la Fundación Helen Suzman. Es autor de numerosos libros y artículos publicados en la prensa mundial. En la actualidad (2005) es corresponsal del Sunday Times en Ciudad del cabo.
Datos actualizados al año de edición y sin más, unas breves reseñas que os inciten a su fascinante lectura:

Sudáfrica...
La historia no se escribe en un vacío, sino que toda historia pertenece a su tiempo. Pero en Sudáfrica la historia misma ha sido siempre escenario de luchas políticas y este efecto se ha visto multiplicado por el hecho de que el país con frecuencia ha parecido un inmenso experimento de ciencia social, un teatro en el cual gran parte del resto del mundo encuentra ecos de sus propias luchas. El efecto afortunado de esto es que da a su historia una importancia que trasciende lo nacional, pero también da pie a algunos malentendidos bastante grandes. Después de 1994 era frecuente encontrarse con negros estadounidenses que habían venido aquí como si esto fuera la tierra prometida: una tierra prometida con autopistas de seis carriles, ordenadores, aviones a reacción y la reconocible cultura de la Coca-Cola, todo ello presidido por Nelson Mandela. Suponían que era el África que buscaban desde hacía mucho tiempo, un lugar muy parecido a Estados Unidos pero donde Martin Luther King se había convertido en presidente. Estas visiones no resistían durante mucho tiempo las cambiantes realidades de Sudáfrica. Porque aunque el mundo parece a menudo verse reflejado en Sudáfrica, este es un lugar con personalidad propia. Un amigo que hace frecuentes viajes a Australia dice siempre al volver que Australia es un país magnífico, pero que, después de Sudáfrica, resulta un poco soso. Es un alivio, según él, volver a la anormalidad.”

Un líder zulú...
Las sangrientas pero victoriosas campañas militares de Chaka, su férreo dominio de las comunidades conquistadas, sus virtudes de jefe y su visión, así como la crueldad sin limites con que trataba a sus oponentes, contribuyeron a crear un estado que, al morir él, se extendía desde la bahía de Delagoa hasta Mzimkhulu. En años recientes hemos visto cómo la historiografía africanista hacía un intento concertado de borrar los defectos de Chaka y, en su lugar, concentrarse en su poder sin par y su `grandeza´, del mismo modo que algunos nacionalistas rusos siguen idolatrando a Stalin. La comparación es apropiada porque Chaka gobernó por medio del terror y asesinó a gran número de sus propios súbditos, y no hablemos de sus enemigos. Cuando Chaka fue asesinado por sus dos hermanos y un sirviente de confianza en 1828, la gente no se atrevía a acercarse a su cadáver para celebrar los rituales de costumbre.”

El estado pedi…
El estado pedi (sotho del norte) que había surgido en el siglo XVIII, antes que cualquier otro estado africano de la región, sobrevivió al periodo de conflictos y fortaleció su posición bajo Sekwati, que gobernó de 1824 a 1860. logró Sekwati resistió choques con los ndwandwe, con una columna de boers e incluso con merodeadores zulúes y logró extender su poder de los montes Soutpansberg al río Vaal, restaurando el orden, aunque no la paz, en este vasto territorio. El estado de Sekwati se basaba en una supremacía sobre más de cien unidades, cada una de ellas con su propio jefe semiindependiente. Estos jefes controlaban sus propios regimientos de edad pero estaban ligados al linaje de Sekwati por el matrimonio: ninguno podía conservar el poder si no se casaba con un miembro de la familia de Sekwati. Inevitablemente, los sotho del norte se consolidaron alrededor de este centro pedi, al que nadie desafiaba.”

Llega el imperio británico...
"Al principio las repúblicas bóers tenían una clara ventaja: sus fuerzas eran como mínimo el doble de la guarnición británica, que ascendía a 15.000 hombres. Además los bóers conocían íntimamente el clima y el terreno, eran excelentes jinetes y magníficos tiradores; de hecho, el joven Winston Churchill quedó atónito al ver cómo los comandos bóers daban en el blanco con sus fusiles mientras cabalgaban al galope. Gracias a la previsión de Kruger, con frecuencia también estaban mejor armados y poseían maravillas de la tecnología militar alemana de la época tales como el fusil Máuser de tiro rápido, pólvora sin humo y artillería de gran alcance. El resultado fue que durante la etapa inicial del conflicto los bóers vencieron en todos los frentes. Las fuerzas de la República Sudafricana y del Estado Libre de Orange penetraban en las Cape Midlans (donde pronto se unieron a ellos afrikáners de El cabo que se habían sublevado en apoyo de su causa), Griqualandia Occidental y Bechuanalandia. Las guarniciones británicas de Kimberley y Mafikeng (Makefing) fueron sitiadas , y en diciembre comandos bóers repelieron varias contraofensivas británicas.”

Leyes discriminatorias...
La segregación en las zonas urbanas se completó con la Ley de Reserva de Servicios Separados (1953), que requería que todo lugar utilizado por personas de razas diferentes estuviera dotado de `servicios separados, lavabos, entradas, mostradores, etcétera. La ley especificaba que no era necesario que tales servicios fuesen iguales. En 1957 se aplicaron requisitos parecidos a las entidades culturales, los parques, etcétera. El resultado de estas dos leyes fueron los letreros que decían `sólo blancos´y `no blancos´ que adornaban casi hasta el último rincón de todas las poblaciones. No sólo eran estos letreros insultantes y declaradamente racistas, sino que la segregación en los deportes y la cultura privó a los negros de dos caminos para mejorar su situación que estaban al alcance de sus hermanos incluso en los Estados Unidos de antes de los derechos civiles.”

Luchas por el poder...
Para entonces, sin embargo, los defectos del propio UDF ya eran visibles. Sus líderes tenían que consultar de forma constante con el ANC en el exilio y también con Mandela, primero en la isla de Robben y luego, bajo condiciones cada vez más liberales, en las cárceles Víctor Verster y Pollsmoor. Eso aumentó su autoridad, pero también su autoritarismo. Se había convertido de forma creciente en un vehículo que el ANC utilizaba para transmitir sus ideas a las masas sin requerir ni necesitar mucha respuesta verdadera. La represión gubernamental obligaba a los líderes a ocultar sus actividades a escala nacional, y su comunicación con las regiones consistía principalmente en dar instrucciones a los afiliados sin tener que responder ante ellos. Circulaba mucho dinero, pero los afiliados recibían pocos fondos para sus actividades. En vez de ello, el centro empleaba cada vez más `organizadores´. A finales de la década de 1980, disidentes de la organización acusaron a los líderes de ser un `conciliábulo´ preocupado solo por sus propios intereses y pidieron que se formara un frente más amplio.”

Esperanzas defraudadas...
Lo que sí hizo de manera muy eficaz la Comisión fue encarnar y expresar una nueva corrección política que todavía ocupa un lugar en el centro de la cultura política de la nueva Sudáfrica. En este clima no estaba bien señalar que los mismos ministros del ANC que hablaban elogiosamente de la reconciliación racial aplicaban de manera simultánea medidas de viejo estilo en el campo del empleo para la discriminación de los blancos, los indios y los coloureds, aunque ahora, una vez abolida la Ley de Inscripción de la Población, no había ninguna definición oficial de lo que constituía la identidad racial. A las minorías raciales se les decía al mismo tiempo que debían tratar de ser africanas y abandonar el eurocentrismo; y también, por supuesto, que no eran africanas, que el nombramiento basado en los méritos era una doctrina reaccionaria y racista y que los empleos y los contratos tenían que ser para los africanos de verdad.”

Libro para acercarnos a la historia sudafricana, nada farragoso ni soporífero donde el autor nos lleva de la mano de lo que ha sido y sigue siendo un intento de ingeniería social donde la raza es el elemento motriz al que hay que sumar la enfermedad del SIDA donde durante muchos años las autoridades miraban para otro lado e incluso preferían que se utilizaran inútiles medicinas tribales a fabricar los medicamentos que frenaran su propagación y mejorara la calidad de vida de los enfermos. Libreo para amantes de la historia pero también para descubrir la historia de un continente al que se le ha negado la misma hasta la llegada del colonialismo y donde en ocasiones el fin del mismo no ha significado la realización de las ansias y esperanzas de la ciudadanía de los países del continente negro...
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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