The Adversiter Chronicle

martes, 1 de marzo de 2016

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: La guerra crepuscular
Autor: Sir Winston S. Churchill
Editorial: Ediciones Orbis, S. A.
Traducción: Juan G. de Lucas
Edición: 1985

Visitamos de nuevo la II Guerra Mundial y en este caso de la mano de uno de los protagonistas, el símbolo de la resistencia ante el imparable avance alemán que logró inocular a sus compatriotas que se derrotaría al fascismo aunque costase sangre, sudor y lágrimas; inconfundible con su puro y haciendo el signo de la victoria: Sir Winston Churchill.

El libro pertenece a la colección de sus memorias de la II Guerra Mundial, permitiéndonos asomarnos a las entretelas del dirigente, sus métodos, sus pensamientos y la fe inquebrantable de que la derrota no era una opción. El presente tomo, segundo de la obra, abarca un periodo que se ha denominado de distinta forma por los contendientes, el periodo que va desde la invasión de Polonia a la ofensiva nazi sobre Francia que culminaría con la evacuación de las tropas inglesas y aliadas en Dunkerque y que se caracterizó por una falsa calma en el frente terrestre pero que ya era guerra declarada en el mar con los submarinos alemanes torpedeando el tráfico marítimo vital para Gran Bretaña...

Winston Leonard Spencer (1874-1965), en la lucha boer (1899-1902) fue corresponsal de The Morning Post; diputado conservador por Oldham en 1900. Se puso al lado de José Chamberlain cuando éste pedía la reforma de tarifas y el librecambismo , por lo que ingresó en el partido liberal. Subsecretario de Colonias (1905-1908) planeó la federación sudafricana. Ministro de Trabajo y del Interior. Nombrado Primer lord del Almirantazgo (1911-1915) donde llevó a cabo grandes reformas navales y fue el creador de la famosa división de acorazados tipo Queen Elisabeth, artillados con cañones de 150 mm; después del fracaso de los Dardanelos fue sustituido por lord Balfour. Lloyd George le nombró sucesivamente ministro de municiones (1917), secretario de Guerra y ministro del Aire (1918-1921) y ministro de Colonias (1921-1922). De nuevo en el partido conservador fue ministro de hacienda (1924). Al ser invadida Polonia por Alemania fue primer lord del Almirantazgo (3-9-1939). Primer ministro (1940-1945), estableció con Roosevelt la Carta del Atlántico (1942). Jefe del partido conservador que resultó triunfante en las elecciones de 1951 y Premio Nobel de Literatura en 1953.
Una biografía apasionante y, sin más, unos breves pasajes que os inciten a su lectura...

Guerra...
Polonia fue atacada por Alemania en la madrugada del 1 de septiembre. Por la mañana se ordenó la movilización de todas nuestras fuerzas. El Primer Ministro me invitó a
visitarle durante la tarde en Downing Street. Me dijo que no tenía esperanzas de evitar la lucha con Alemania y que se proponía formar un reducido Gabinete de Guerra compuesto por ministros sin departamentos concretos que regir. Indicó que, a su juicio, el Partido Laborista no estaba dispuesto a participar en el gobierno. Esperaba aún que los liberales se le uniesen. Me propuso ingresar en el Gabinete de Guerra. Accedí sin comentarios y entonces mantuvimos una larga conversación sobre los hombres a escoger y los medios a seguir.”

Fortalecer la Royal Navy...
Las opiniones de lord Cork y las mías se fundaban en la construcción de acorazados capaces de resistir ataques de torpedos y aviones. Yo deseaba transformar dos o tres acorazados del tipo `Royal Sovereign´ haciéndolos aptos para acciones costeras y en los estrechos mediante dispositivos especiales contra los torpedos, y fuertes planchas protectoras de los puentes contra la acción aérea. A fin de lograrlo, estaba dispuesto a sacrificar una o dos torres cañoneras y siete u ocho nudos de velocidad. Aparte de en el Báltico, la empresa nos daría facilidades en el Mar del Norte y el Mediterráneo. De todos modos, nada podría prepararse hasta finales de la primavera de 1940, y eso contando con los cálculos más favorables de los constructores navales. A tal base, pues, nos atuvimos.”

Respuesta a la agresión nazi...
Las primeras operaciones con minas magnéticas me conmovieron profundamente. Aparte de nuestras medidas defensivas, yo ansiaba aplicar represalias. Mi visita al Rin en vísperas de la guerra había enfocado mi visión mental hacia aquella suprema arteria de Alemania. Ya en septiembre discutí con el Almirantazgo la conveniencia de arrojar minas fluviales en el Rin. Siendo usado este río por el tráfico de varias naciones neutrales, no debíamos actuar en él mientras los alemanes no nos acometiesen de un modo indiscriminado. Puesto que ya lo hacían así y atacaban con minas, sin distinción alguna, cuanta navegación afluía a los puertos británicos, podíamos realizar un ataque similar, en incluso más eficiente, sobre el Rin.”

Visita a las bases navales...
"A las ocho desperté. Estábamos en las amplias extensiones del norte de los Minches, rumbo a la extremidad occidental de Escocia y a Scapa Flow. Llevaríamos media hora bogando hacia Scapa, cuando se nos hizo la señal de que tres aviones alemanes habían soltado minas en la entrada principal de la base. Forbes decidió virar hacia el oeste y esperar veinticuatro horas hasta que se dragase el canal, y la flota cambió de rumbo. Forbes me explicó: `Puedo transbordarle a un destructor que le lleve a tierra. El Hood está ya en la rada´. Como mi ausencia de tres días era ya excesiva, acepté. Subieron rápidamente mi equipaje a cubierta, el barco redujo su velocidad a tres o cuatro nudos y se largó al agua un cúter tripulado por doce marineros con cinturones salvavidas. Mis compañeros estaban ya en la pequeña embarcación. Mientras me despedía del almirante sonó la señal de alarma y todo el buque entró en plena actividad. Se manejaban los antiaéreos y se adoptaban otras medidas.”

El enredo escandinavo...
Tras aquella sombría declaración, cuya gravedad bien comprendíamos, nos ocupamos del enredo escandinavo. El Primer Ministro explicó claramente la situación. Habíamos desembarcado en Namsos y Andalsnes 13.000 hombres sin bajas. Nuestras tropas avanzaban más de lo esperado. El ataque directo a Trondheim exigiría desproporcionadas fuerzas navales, y por ello se había acordado realizar un movimiento de tenaza desde el sur y el norte. En los últimos días, sin embargo, un rudo ataque aéreo en Namsos había interrumpido nuestros planes. Los alemanes, no refrenados por artillería antiaérea alguna, se habían despachado a su gusto. Por otra parte, todos los buques alemanes de guerra surtos en Narvik habían sido destruidos. Pero las tropas alemanas estaban bien fortificadas en Narvik; habiéndose considerado imposible hasta entonces todo ataque terrestre. Si nuestro primer intento fracasaba, se renovaría.”
 
Apasionantes memorias de un protagonista directo de la contienda mundial que hará las delicias de amantes de las hazañas bélicas y de documentales sobre la II Guerra Mundial, que resulta imposible mostrar con unos breves pasajes y con amplia reproducción de cartas y documentos. Ideal para lectura reposada que una vez terminada la misma podemos regalar a la suegra con el cuento de que son vida y milagros de santos, donde disfrutaremos para nuestros adentros de sus cagamentos cuando descubra el ardid...


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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