The Adversiter Chronicle

lunes, 27 de abril de 2015

"Lomo con tapas". suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Manuel Godoy La aventura del poder -
Autor: Emilio La Parra López
Editorial: Tusquets Editores S. A.
Edición: 1ª edición mayo 2002


España suele ser un país bastante desmemoriado, una nación olvidadiza y como consecuencia una ciudadanía bastante ignorante inducida a ello. Lo digo porque el libro, biografía, que traemos hoy habla de un tipo que si le preguntas a un Juan Manzanas o Juanita Manzanas cualquiera en cualquier momento qué sabe de Godoy seguramente sus neuronas de memoria deberán quitar herrumbre para decir,
en los mejores casos, que es el tipo que sale en el cuadro de Goya, que es el tipo que provocó la Guerra de Indepencdencia contra el gabacho invasor, que era el tipo amante de una reina putona y un cornuro marido que ademas era rey de españa, o, en el mejor de los casos, las tres respuestas en una...

Nos encontramos a finales del siglo XVIII donde ha surgido en el orbe civilizado una joven nación y un nuevo sistema: la república de EEUU. Las monarquías europeas terminan de acojonarse al ver que el nuevo sistema se implanta en Francia exterminando de un plumazo el régimen y el sistema de monarquía abslotuta a la vez que la burguesía alcanza el poder. En Roma surge la incertidumbre entre la curia papal y en España reina un Carlos IV que junto con la reina da su total apoyo y confianza a un joven valido que provoca la reacción del clero y de la clase aristocrática cuando intenta imponer las ideas de la ilustración y va ascendiendo en escalafón de poder y títulos nobiliarios mientras en Europa un joven general llamado Napoleón conquista reinos y territorios a la vez que libra una guerra contra los ingleses y sus aliados considerando a España un aliado secundario de Francia con planes de cambiar la monarquía a la vez que aprovecha sus recursos militares para conquistar Portugal.

Hay un delicioso prólogo de Carlos Seco Serrano que hubiera sido ideal tenerlo como texto de los planes de estudio en los años de la EGB y en los de ahora que cambian cada vez que cambia el gobierno. Surfeando en el pasado nos introduce en el contexto a la vez que de resumen de errores inducidos por la propaganda en contra de Godoy y que hace que ansiemos comenzar la lectura del libro, escrito de forma magistral y que hace que el lector se sumerja en una época de España que resulta que no era tnan dada al aislamiento de las corrientes europeas pese a que han inculcado a los escolares durante generaciones falsedades que hacían casi incomprensible encontrar la causa fundamental del atraso respecto a sus pares europeos.

Emilio La Parra (1949) se doctoró en historia por la Universidad de Valencia. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alicante, reconocido especialista en el estudio del tránsito del siglo XVIII al XIX. Es miembro, entre otras, de la Asociación Española de Historia Contemporánea y de la Sociedad Europea de Estudios del Siglo XVIII.

Datos como siempre de la contraportada y en este caso algo caducos ya que datan de 2001, pero sin más unos breves pasajes que os animen a su lectura e inciten vuestra curiosidad...

Las ideas de la Francia revolucionaria se propagan...

En 1784 el conde de Floridablanca, secretario de Estado de Su Majestad Católica Carlos III, ordenó la intensificación del control de las fronteras para impedir la
introducción en el reino de escritos filosóficos o cualesquiera otros de signo heterodoxo. La decisión, obsérvese, está datada de un lustro antes del estallido de la revolución en Francia, señal palmaria de un cambio de rumbo político en España independiente de los acontecimientos franceses posteriores a 1789. Atrás quedaban los tiempos de tolerancia y liberalidad hacia las nuevas ideas en los primeros años del reinado de Carlos III. Ahora Floridablanca se mostraba decidido a imprimir un sesgo conservador a su gobierno, como enseguida dejó bien sentado en la `Instrucción reservada para la dirección de la Junta de Estado´, dada en 1787. las obligaciones políticas prioritarias -se dice ahí- son la defensa de la religión, la sumisión a la Santa Sede y el impulso de la actividad de la Inquisición, o lo que es lo mismo: mantener al máximo la invariabilidad de los poderes para garantizar la perdurabilidad de la monarquía absoluta.”


Orígenes de Godoy...

Manuel era el tercer hijo de don José Godoy de Cáceres y Obando y Ríos, del estado noble, regidor del Ayuntamiento de Badajoz, y de doña Antonia Justa Álvarez Serrano de Faria y Sánchez Zornoza, asimismo de condición hidalga. El niño fue bautizado en la catedral seís días después de su nacimiento y recibió los nombres de Manuel, Domingo, Francisco. La posición económica de sus padres era desahogada, pues además del sueldo de regidor, fijado en 2924 reales anuales, don José contaba con las rentas procedentes de la explotación de varias dehesas de badajoz. Tales circunstancias facilitaron que en el bautizo de Manuel oficiara el canónigo Francisco Javier Cabrera de velasco, hombre en plena madurez, a punto de cumplir los cuarenta años, cuya carrera eclesiástica se había iniciado de modo satisfactorio, pero a su edad no cabía forjarse excesivas ilusiones para el futuro.”

Vertiginosa carrera militar de Godoy...

Ahora bien, en la carrera militar de Godoy la anomalía no radicaba en su veloz
transcurso por toda la escala hasta llegar a la cumbre, sino en su condición familiar. Si se hubiera tratado de vástago de una casa de grandes de España no hubiera sido objeto de crítica particular, pues las Ordenanzas Militares de Carlos III (1786) eran suficiéntemente ambiguas en materias de ascensos como para permitir excepciones al criterio de antigüedad y méritos profesionales. Es más, en determinadas situaciones se contemplaba expresamente la singularidad, de modo que si ingresaba un noble en el ejército y no existía plaza vacante de cadete (fase incial obligada en la carrera de un oficial) se le permitía pasar directamente a alférez. Por otra parte, era generalmente aceptado que el monarca interviniera a su gusto en los ascensos militares para recompensar servicios o favorecer situaciones de privilegio. Por tanto, la carrera militar de Godoy, a pesar de la extrañeza que pueda ocasionar en el lector actual, se ajustó por entero a la práctica del siglo XVIII y tanto el interesado como carlos IV podían argumentar para su propia tranquilidad que los ascensos eran la debida recompensa a las cualidades, aplicación y buena disposición de Manuel, fórmula esta generalmente empleada para promociones excepcionales.”


Gobernante...

Manuel Godoy no introdujo novedad en los usos establecidos en el gobierno y menos aún en el sistema institucional, pero no tardó mucho en efectuar cambios entre los oficiales de la Secretaría de Estado, sus colaboradores directos, y entre los titulares de las restantes secretarías. Las alteraciones tardaron más en llegar en este segundo caso. Durante los primeros trece meses de su gobierno mantuvo a los titulares de las cinco Secretarías de Despacho Universal (así se denominaba entonces lo que serán `ministerios´en el siglo XIX), todos ellos heredados de Aranda y en su mayoría nombrados en la época de Floridablanca. Así pues, el primer `gabinete´ de Godoy estuvo integrado por el conde de campo-Alange en Guerra, Antonio Valdés en Marina, Diego Gardoqui en Hacienda y Pedro Acuña en Gracia y Justicia. Por razones de enfermedad, en realidad por presión de Francia, en enero de 1794 Acuña fue sustituido por Eugenio Llaguno.”
Control de la monarquía...

A partir de 1801 Godoy se convirtió en el centro de la política española, de manera que en este sentido cumplió su proyecto de encarnar toda la energía de la monarquía. Él mismo creó las condiciones necesarias para ello: fue la persona indispensable para los reyes, dispuso de la máxima información sobre los asuntos políticos y difundió una imagen de sí mismo asociada al poder y a la influencia, imagen realzada por las distinciones honoríficas llegadas de un buen número de municipios, las adulaciones sin fin y por la multitud que acudía a las audiencias semanales en su palacio de Madrid. A ello contribuyeron asimismo los mandatarios extranjeros, quienes trataron de las relaciones bilaterales directamente con Godoy, prescindiendo del misnistro del ramo, Pedro Cevallos. Tan evidente era esta situación que el mismo Napoleón actuó de esta forma.”

Guerra con Portugal...

Convencido de que la victoria sobre Portugal era suya en exclusiva y de que las tropas francesas habían quedado reducidas a la condición de meros auxiliares a los que no
hubo necesidad de recurrir, Godoy se apresuró a sellar la paz por su cuenta, sin esperar las indicaciones de Bonaparte. Podría haber proseguido la campaña militar, pues dado el estado del ejército portugués no era aventurada la toma de Lisboa y d eesta forma se hubiera granjeado la voluntad del primer cónsul, deseoso de disponer de una presa importante para negociar con Inglaterra. Tal hubiera sido la dirección más conveniente para Godoy a título personal.”


Propaganda contra Godoy...

Los más destacados en proferir estos denuestos -según las informaciones referidas- eran individuos del clero, comerciantes, abogados, militares de baja graduación y empleados inferiores en los organismos estatales. Este tipo de personas disponía, sin duda, de alguna información, pero no tenía acceso directo a la corte. Sin embargo, los motivos empleados para denigrar a la reina y a Godoy se referían a su vida privada y a las relaciones de poder en el interior de palacio, junto a los temas característicos de la sátira del Antiguo Régimen. De alguien próximo a la corte debió de proceder la inspiración. Como, además, los motivos y procedimientos son idénticos a los empleados en 1794 por los cículos aristocráticos, cabe suponer que la sátira actual tuvo el mismo origen. Es evidente, por tanto, que buena parte de los argumentos de la crítica popular eran inducidos o, dicho de otra forma, la imagen negativa del príncipe de la Paz y, sobre todo, la de la reina, eran creaciones `no populares´, surgidos en instancias próximas a los denigrados.”

Decisión napoleónica sobre España...

Los procedimientos de los `fernandinos´ y el desenlace de los acontecimientos tuvieron una influencia decisiva en Napoleón para resolver el destino de España. Los sucesos de El Escorial le convencieron de la debilidad interna de la monarquía española, fundamentalmente porque la pérdida de poder de Godoy llevaba consigo la del rey Carlos IV, y elaboró el primer plan: conquistar Portugal en beneficio exclusivo de Francia (de ahí su negativa a dar a la luz el Tratado de Fontainebleau) para intercambiar el territorio de las provincias septentrionales españolas hasta la línea del Ebro. De esta forma cumplía el viejo proyecto de los republicanos franceses y se aseguraba una zona vital para sus intereses económicos, todo ello con un coste muy rewducido y con la máxima seguridad, pues el gobierno de la zona incorporada sería encomendado a su hermano José.”

Exiliado y anciano en París...

El anciano Manuel Godoy, al mismo tiempo que asiste en París a los más graves acontecimientos políticos, de enorme resonancia en Europa (la revolución de febrero de 1848, nueva caída de una monarquía y proclamación de la República, la elección como presidente de ésta nada menos que del sobrino de Napoleón Bonaparte) recibía noticias insospechadas y paradójicas de España. Su aturdimiento debió de ser extraordinario y su desasosiego mayor que nunca. Todo era excitante para él. Menos el título de príncipe de la Paz (una vez más declarado extinguido por el gobierno) había recuperado todos los demás, así como su empleo de capitán general. Sus bienes estaban libres después de cuarenta años, a expensas únicamente del acuerdo de la comisión arbitral. De cuyo fruto positivo no se podía dudar (la realidad, como acabamos de ver, fue muy otra). Tenía permiso para regresar a España. Ahí estaba la solución, en la vuelta. Y a ello dedicó la ilusión y la dedicación de los tres últimos años. Pero existían dos impedimentos: el económico (para viajar era preciso más dinero del que disponía) y la salud, de la que también carecía.”

Historia apasionante del último valido absolutista y una apasionante etapa de la historia
donde todos los protagonistas acabaron sepultados por los acontecimientos y la propaganda que los justificó: un rey que hizo y continuó la obra de su antecesor pero pasó a la histeria como cornudo, bobalicón e inepto; una reina confiada en el destino de la dinastía Borbón acusada eternamente de puta insaciable y el hombre de confianza de ambos que antepuso el bien de la monarquía a su porpia seguridad y que sin embargo está grabado a fuego en la memoria colectiva española como trepa, corrupto y traidor, casi lo mismo que se dicen los polñiticos hoy en día para arañar un puñado de votos más grande que el puñado de sus antagonistas...


Ideal para turnos tranquilos, vigilias hospitalarias, de servicio o insomnio y para la suegra que se entere de una jodida vez que vivir de la sopa boba de su pensión no es por mandato divino y cualquier día montamos un motín, no en Aranjuez sino en el salón de su casa...


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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