Lo primero que somos como ganado sin domesticar, caminando por cualquier lado cuando no parados a conversar, sumando los carriles bicis donde sus usuarios a pedales y monopatín han cogido los vicios de las y los conductores de vehículo a motor que si te pillan fuera del paso de peatones no respetan a quien va caminando porque la culpa es de quien va por mal camino, al menos no por el señalizado para peatones. Poco importa que sean personas mayores, niños o despistados, ciclistas urbanos y monopatineros eléctricos van a toda pastilla sin tener la generosidad de comprender a quienes no comprenden que el carril bici sea a costa de cercenar acera para peatones...
Tras un sesudo análisis de las tribulaciones como peatón, me he puesto a diseñar un dispositivo integrado donde el peatón tenga intermitentes para sus semejantes que no respetan caminar por su derecha y lo hacen por la izquierda, por el centro y hasta en zig zag...
Hace falta un claxon, una bocina o similar para avisar a dueños de chuchos con correa extensible de que su felpudo con patas o su saco de pulgas con patas entorpece y ocupa el espacio vital del caminante...
Sensores, fundamentales para detectar a obstáculos de semejantes, bicicleteros urbanos y monopatineros que por algún extraño arcano siguen por las aceras cuando les conviene porque el carril bici se desvía de su ruta y mejor saltar a la torera la ordenanza de circulación...
No tengo mucha fe en mi artilugio, dejando aparte el desinterés de las autoridades competentes en la materia a quienes he puesto en conocimiento de mi invento y por supuesto no estoy de acuerdo en que me invitasen a salir con gaitas destempladas y llamamientos al personal de seguridad. Además, antes se me había ocurrido un señalizador luminoso para llevar en la quijotera adaptando un par de linternas a un casco de obra para que las gaviotas supieran con claridad meridiana que estoy de paseo y no elijan mi cráneo como campo de maniobras de bombardeo táctico, pero fue inútil y casi me atrevería a afirmar que el casco luminoso era un atractivo irresistible para descargar sobre mi su mierda...
Y es que, pese a la pandemia y sus incordios, seguimos a codazos con el prójimo.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
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