CUANDO NOS DAN LA TURRA
CON LAS VACACIONES
Es
inevitable con la llegada del verano que nos tropecemos con alguien,
uno de esos conocidos desconocidos que los vemos casi a diario, se le
saluda y poco más, que se ponga a darnos la turra con sus planes de
vacaciones. Estadísticamente, quienes más se hacen autobombo de
irse de vacaciones son los que menos vacaciones hacen, entiendo como
tales salir a veranear. Por supuesto que hay sujetos que nos dan la
turra siendo cierto que todos los años veranean mas suelen ser
gentes que cuentan cómo se están construyendo una casa de campo
poco a poco todos los veranos, cultivadores de huertos que añoran la
infancia en la aldea y, en definitiva, turras que se convierten en un
clásico cada verano. Pero luego está el turras que sabemos que es
un muerto de hambre y nos habla de viajes a exóticos parajes que
sólo conoce de los canales viajeros de su subscripción a televisión
por cable. Luego está el traumas que se le hace la boca agua
hablando de las vacaciones que se va a pegar con su parienta cuando
ésta hace ya tiempo que le pone los cuernos y no va con él ni al
médico por urgencias. No falta el trolero desde que asistía a
educación infantil y que sigue de adulto perfeccionando su técnica
para contar trolas, que sabe que sabemos que es un trolero, pero se
le tolera desde que contaba trolas jugando a las canicas. Citar al
cosmopolita, que adorna la turra con fotos y hasta videos de sus
vacaciones, todo un repertorio de turras audiovisuales. No falta el
macho alfa que habla de vacaciones erótico-festivas contando unas
turras que sacarían los colores a un aguerrido gaitero escocés. He
citado distintos perfiles porque todos ellos requieren de la misma
compostura del postureo que no es otra que llevar siempre en el móvil
activada una alarma para que suene cada dos minutos, eligiendo el
tono del timbre. Puede parecer una compostura del postureo cínica y
poco caballerosa, también el submarino fue tildado en su tiempo de
lo mismo por los mismos. Todos los perfiles tienen en común, además
del veraneo vacacional como protagonista, y es que una vez que
empiezan a dar la turra no paran, les importa un pimiento que
tengamos prisa, que acabáramos la consumición y tres rondas más o
que debamos asistir a un funeral, boda o bautizo, no se callan y
siguen con la turra. Pero tienen todos ellos un talón de Aquiles, se
trata de que no les gusta que nada les interrumpa la turra y se
irritarán para sus adentros cuando el teléfono suene cada dos
minutos, con volumen alto que eclipse la turra. Por supuesto, si hay
tiquismiquis que consideren sucia esta compostura del postureo de la
alarma en el móvil, pueden probar otra compostura del postureo
aunque será inútil. Porque otra ventaja de la compostura del
postureo con la alarma del móvil es que evitará la turra cada
verano porque sabedores estos sujetos de que siempre interrumpe el
móvil huirán de darnos la turra limitándose al confortable saludo
diario. Cuidadín, cuidadín con sujetos que se beben hasta el agua de los
floreros mezclado con la loción de afeitar porque nos darán la
turra noche tras noche ya que al día siguiente no recordarán la
turra que nos dieron.




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