Suplemento
viajero cutre de The Adversiter Chronicle
Viaje (cronológico) a
ver el eclipse
El
viajero lleva despierto bastantes minutos pero decidió esperar que
el radio despertador se activara. Ha sido un descanso profundo pese a
la ansiedad de que al día siguiente llegaba el día del eclipse.
Pues ya llegó, barruntó para sus adentros el viajero repasando de
nuevo si estaba todo a punto como unas gafas apropiadas y homologadas
que se agenció con anticipación, unas vistas privilegiadas con el
horizonte despejado, lleva el viajero casi dos años estudiando la
posición del sol por estas fechas, simulacros cutres si se quiere,
pero con la ilusión de un niño por ver un fenómeno que no se
volverá a ver hasta dentro de un siglo y pico...
El
viajero apaga el radio despertador y se levanta estirando los brazos,
con emoción de noche de reyes ansiando abrir la persiana, casi una
veintena de días soleados a la hora del eclipse, para disfrutar de
la luz solar. Abre el viajero la persiana y casi se le caen los
pantalones del pijama al suelo cuando observa con pasmo y horror que
hay hasta una ligera neblina con un cielo gris encapotado y
nubarrones densos en distintas tonalidades de gris. El viajero baja
la persiana, se mete en la cama y cierra los ojos pensando que es una
pesadilla...
13:45
El
viajero cierra la puerta y descarga los bártulos, ha salido de medio
día para tomar el cafelito y ver si el día clarea, la densidad de
las nubes ha disminuido y una tenue tonalidad azul parece querer ser
avanzadilla de cielo despejado, pero desaparece enseguida para volver
a cerrarse el cielo con las nubes grises. Pone la televisión el
viajero, quiere ver el pronóstico del tiempo aunque sabe por
experiencia que ese cielo encapotado será persistente aunque sigue
el viajero con esperanzas de que las nubes se abran para dejar paso
al eclipse. Las noticias locales del pronóstico no podían ser
peores con anuncio de cielo nublado precisamente donde pulula el
viajero que mira casi con lágrimas en los ojos las virginales gafas
especiales para ver el eclipse que parecen mirarle suplicando ser
utilizadas. Come el viajero sin mucha gana albergando aún esperanzas
de estrenar las gafas especiales para el eclipse...
18:00
El
viajero toma un sorbo del café mientras observa el encapotado cielo
gris, dirige la mirada en dirección a donde sabe que está el astro
rey sólo para ver decepcionado que las nubes grises, espesas y casi
malditas, barrunta para sus adentros el viajero, que no dejan pasar
ni un mínimo atisbo de sol. El café tampoco anima al viajero que se
dirige a la estancia desde donde pensaba observar y paladear el
eclipse. Resignado, el viajero decide desposarse finalmente con las
gafas, le abre las patillas y sumerge la vista en su intimidad, no ve
absolutamente nada y se las quita casi de manera ceremonial,
repudiando las amadas gafas hasta hace unos instantes, porque sabe el
viajero que esas malditas nubes grises y espesas se han instalado y
no piensan abrirse para dejar ver el eclipse...
20:25
El
viajero corre las cortinas y observa el exterior mirando de reojo al
televisor sintonizado en un canal donde retransmiten el eclipse en
tiempo real. Mira el viajero por la ventana y puede ver la poblada
terraza de una cafetería cercana a vista de pájaro, un grupo de
jóvenes han formado un corro y se cogen las manos mientras las
gaviotas vuelan graznando con intensidad a medida que se acerca el
apogeo del eclipse. El viajero mira fascinado la sombra nocturna que
deja paso a la oscuridad de noche cerrada, pocas farolas encendidas
se ven y las gaviotas vuelan desordenadas con diversas tonalidades de
graznidos. Hay otras ventanas con gente observando la breve
nocturnidad y entonces, comienza a surgir de nuevo la tenue claridad
de un temprano amanecer. El viajero ha disfrutado de la experiencia,
tampoco le importó mucho no ver por sus gafas especiales de eclipse
el mismo, era la oscuridad fuera de hora lo que al viajero le
intrigaba, imaginando otras culturas con gente atemorizada y ahora
convertido en un espectáculo espacial que cualquiera puede
disfrutar...
El
viajero corre las cortinas, recoge los trastos guardando las gafas
para mejor ocasión, aunque sepa el viajero que en esta vida ya no
volverá a disfrutar de un eclipse. Recuerda rostros ausentes y un
halo de melancolía parece atravesar al viajero que se dirige a...
Pero
ése, ya es otro viaje.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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