The Adversiter Chronicle

miércoles, 12 de agosto de 2026

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre

Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje (cronológico) a ver el eclipse

09:30
El viajero lleva despierto bastantes minutos pero decidió esperar que el radio despertador se activara. Ha sido un descanso profundo pese a la ansiedad de que al día siguiente llegaba el día del eclipse. Pues ya llegó, barruntó para sus adentros el viajero repasando de nuevo si estaba todo a punto como unas gafas apropiadas y homologadas que se agenció con anticipación, unas vistas privilegiadas con el horizonte despejado, lleva el viajero casi dos años estudiando la posición del sol por estas fechas, simulacros cutres si se quiere, pero con la ilusión de un niño por ver un fenómeno que no se volverá a ver hasta dentro de un siglo y pico...
El viajero apaga el radio despertador y se levanta estirando los brazos, con emoción de noche de reyes ansiando abrir la persiana, casi una veintena de días soleados a la hora del eclipse, para disfrutar de la luz solar. Abre el viajero la persiana y casi se le caen los pantalones del pijama al suelo cuando observa con pasmo y horror que hay hasta una ligera neblina con un cielo gris encapotado y nubarrones densos en distintas tonalidades de gris. El viajero baja la persiana, se mete en la cama y cierra los ojos pensando que es una pesadilla...

13:45
El viajero cierra la puerta y descarga los bártulos, ha salido de medio día para tomar el cafelito y ver si el día clarea, la densidad de las nubes ha disminuido y una tenue tonalidad azul parece querer ser avanzadilla de cielo despejado, pero desaparece enseguida para volver a cerrarse el cielo con las nubes grises. Pone la televisión el viajero, quiere ver el pronóstico del tiempo aunque sabe por experiencia que ese cielo encapotado será persistente aunque sigue el viajero con esperanzas de que las nubes se abran para dejar paso al eclipse. Las noticias locales del pronóstico no podían ser peores con anuncio de cielo nublado precisamente donde pulula el viajero que mira casi con lágrimas en los ojos las virginales gafas especiales para ver el eclipse que parecen mirarle suplicando ser utilizadas. Come el viajero sin mucha gana albergando aún esperanzas de estrenar las gafas especiales para el eclipse...

18:00
El viajero toma un sorbo del café mientras observa el encapotado cielo gris, dirige la mirada en dirección a donde sabe que está el astro rey sólo para ver decepcionado que las nubes grises, espesas y casi malditas, barrunta para sus adentros el viajero, que no dejan pasar ni un mínimo atisbo de sol. El café tampoco anima al viajero que se dirige a la estancia desde donde pensaba observar y paladear el eclipse. Resignado, el viajero decide desposarse finalmente con las gafas, le abre las patillas y sumerge la vista en su intimidad, no ve absolutamente nada y se las quita casi de manera ceremonial, repudiando las amadas gafas hasta hace unos instantes, porque sabe el viajero que esas malditas nubes grises y espesas se han instalado y no piensan abrirse para dejar ver el eclipse...

20:25
El viajero corre las cortinas y observa el exterior mirando de reojo al televisor sintonizado en un canal donde retransmiten el eclipse en tiempo real. Mira el viajero por la ventana y puede ver la poblada terraza de una cafetería cercana a vista de pájaro, un grupo de jóvenes han formado un corro y se cogen las manos mientras las gaviotas vuelan graznando con intensidad a medida que se acerca el apogeo del eclipse. El viajero mira fascinado la sombra nocturna que deja paso a la oscuridad de noche cerrada, pocas farolas encendidas se ven y las gaviotas vuelan desordenadas con diversas tonalidades de graznidos. Hay otras ventanas con gente observando la breve nocturnidad y entonces, comienza a surgir de nuevo la tenue claridad de un temprano amanecer. El viajero ha disfrutado de la experiencia, tampoco le importó mucho no ver por sus gafas especiales de eclipse el mismo, era la oscuridad fuera de hora lo que al viajero le intrigaba, imaginando otras culturas con gente atemorizada y ahora convertido en un espectáculo espacial que cualquiera puede disfrutar...
El viajero corre las cortinas, recoge los trastos guardando las gafas para mejor ocasión, aunque sepa el viajero que en esta vida ya no volverá a disfrutar de un eclipse. Recuerda rostros ausentes y un halo de melancolía parece atravesar al viajero que se dirige a...
Pero ése, ya es otro viaje.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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