Suplemento
cinematográfico cutre de The Adversiter
Chronicle
SHAFT: EL REGRESO
(2000)
(Shaft : The Return)
Atractiva
la propuesta de velada cinematográfica con esta producción del año
2000 dirigida por el solvente, ya fallecido, del John Singleton y con
dos estrellas de Hollywood como son el Samuel L. Jackson y el
Christian Bale, motivos suficientes para arrinconar los trastos de
faena y subir al despacho del gerente bien provistos de birras frías
y pistachos. A priori, contábamos ver una actualización de la
mítica Shaft rodada en 1971
y dentro del cine para negros u afroamericanos que se decía entonces
con un puñado de títulos míticos y actores y actrices no menos
míticos. Eran otros tiempos, tiempos de lucha por derechos civiles y
dar visibilidad en el cine a la realidad de la ciudadanía que sufría
discriminación por el color de su piel. Esto a las generaciones
digitales suena a chino mandarín toda vez que estamos en otro siglo
y en otro mundo si bien el racismo sigue presente. Así que teníamos
motivos el equipo de cata cinematográfica para ver una película que la crítica trató bastante bien dentro de las críticas negativas que fueron la
tónica general si bien alabando ciertos aspectos de la película...
El
director firma el guion en comandita con Richard Price y Shane
Salermo con un argumento atractivo donde un joven blanco de la clase
adinerada de Nueva York asesina al joven estudiante negro Trey Haward
y descubre que hay una testigo del crimen a sangre fría,
interpretado el asesino por Cristian Bale. Tras fugarse dos años de
la justicia, regresa a Nueva York donde el agente Shaft, interpretado
por Samuel L. Jackson, inicia una cacería al asesino en libertad
bajo fianza y tratará de localizar a la testigo interpretada por el
sufrido rostro, e ideal para este tipo de personajes femeninos
sufridores, que es la australiana Toni Collete. Hay cameos de la
producción de 1971 y por supuesto aparece el Shaft original y tío
del nuevo Shaft que lleva una agencia de detectives y hace de Pepito
Grillo con su sobrino. De la denuncia social sólo queda el final,
que no vamos a destripar y es toda una sorpresa, y queda un bonito
cómic cinematográfico que se queda diluido a simple cine comercial
de entretenimiento si no se conoce la original de 1971.
El
guion se limita a engarzar movidas ya vistas en otros títulos
infinidad de veces como es la caza del asesino al que la Justicia
parece amparar, traición entre policías, proteger a un testigo y
ser secuela de un título anterior de éxito. La verdad es que este
Shaft aparenta ser bastante picha brava con atractivo para las
féminas, líder de un grupo de agentes donde tras el curro prima la
francachela poniéndose tibios en un bareto y lo interesante de
verdad reside en la historia del narco podrido de dinero y que sin
embargo nunca ha viajado en avión, interpretado por Jeffrey Wright,
y ve en el joven blanquito de clase alta la oportunidad de expandir
su negocio más allá de las clases populares y barriobajeras.
Cristian Bale enamora a la cámara y sus duelos con Jeffrey Wright es
de lo mejorcito y que te hace seguir pegado al asiento hasta el final
del metraje aunque sea previsible la acción, por lo dicho más
arriba de que ya lo hemos visto en otros títulos.
Hay
que aceptar la propuesta argumental y disfrutar sin más de una
película que si has visto la original tiene cierta gracia aunque
nunca llegue al encanto. El reparto es solvente y es una producción
de Hollywood que carece del gracejo en los diálogos de la original
de 1971 y esa gracia que suplía la falta de medios de producción.
Otro atractivo es la ciudad de Nueva York con la acción en barrios
alejados de los lugares comunes habituales, barrios venidos a menos
de clase media baja, barrios de calles controladas por las bandas
donde la violencia es la tarjeta de visita y cierta chusquedad porque
se nota que rodaron a primera hora de la mañana cortando las calles.
Y es que te fijas en detalles porque hay momentos como de pausa que
si bien no evaden los pensamientos a otra cosa, te hace fijarte en
detalles que se aprecian en un segundo y posteriores visionados. Lo
mejor es el final y un amargo recuerdo de que en algunos aspectos las
cosas de 1971 para una parte de la población estadounidense seguían
igual en el año 2.000, y más allá que diría alguien...
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
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