Suplemento
viajero cutre de The Adversiter Chronicle
Viaje a recoger un
paquete
El
viajero llega sin prisa al establecimiento, un estanco donde también
se pueden adquirir revistas y publicaciones así como boletos de
juegos de azar, amplio y diáfano amén de luminoso. Ha comprado el
viajero un artículo por Internet y el estanco aparecía como punto
de recogida más cercano y lo es a ciencia cierta. Se trata de un
artículo de cierto volumen y el viajero ha llevado su carrito de la
compra con el fin de un cómodo transporte, no es mucha la distancia
pero sí se hace mucha tocando cargar con un paquete de cierto
volumen...
El
viajero da su nombre a la estanquera que desaparece por unos
instantes en un cuarto al fondo del mostrador para volver con las
manos vacías puesto que no encuentra ningún envío a nombre del
viajero, le dice a éste. La estanquera consulta un terminal de mano
recitando los nombres que van apareciendo hasta que aparece uno raro
que el viajero identifica como el suyo. Por fin la estanquera vuelve
del cuarto con el paquete no sin antes refunfuñar un poco con el
asunto del nombre mientras el viajero se afana en abrir el carrito de
la compra. Coge el paquete que depositó en el suelo y se dispone a
introducirlo en el carrito de la compra, pero aparece una dificultad
cuando el paquete se resiste a ser introducido en las fauces del
carrito de la compra con la estanquera mirando detrás del mostrador
como se afana el viajero en sus inútiles intentos de introducir el
paquete y decide finalmente salir del mostrador para echarle una
mano, la necesitaba el viajero que se acuerda de todos los santos
mientras sigue su lucha con el paquete. La estanquera pide permiso
para echar una mano y una vez obtenido, hasta pagaría el viajero
porque le echaran una mano, sencillamente abre un poco más la cuerda
que cierra la bolsa del carrito y el paquete penetra en su interior
como un cuchillo al rojo vivo en la mantequilla puesta al sol del
desierto...
El
viajero da las gracias a la estanquera y hace un nudo para cerrar el
carrito de la compra. Entra un cliente cuando el viajero se dispone a
salir del punto de recogida, meditando sobre los tiempos digitales
donde Internet es el actualizado catálogo de venta por correo al
siglo XXI con mucha mayor inmediatez que hace siglo y medio largo.
Hace sol y el viajero saca sus gafas de sol mientras barrunta que
dirección tomar para acercarse hasta la...
Pero
ése, ya es otro viaje.




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