Una sección del
El Bis en
exclusiva para The Adversiter Chronicle
HOLD ME NOW
(1983)
Hay
que comenzar hablando del Festival de Eurovisión porque viene a
cuento, por un lado porque se acaba de celebrar una nueva y polémica
edición con la no participación de diversos países europeos,
España entre ellos. Por otro lado no hay que confundir el título de
hoy con la canción de mismo título ganadora del Festival de
Eurovisión en 1987 e interpretada por Johny Logan, australiano,
representando a Irlanda. Del tema del boicot sólo decir que es una
decisión política bastante hipócrita porque de aplicarse debería
ser en todos los ámbitos comenzando por el deportivo, quedando la
cosa en amputar a parte de la ciudadanía europea una cita musical
marcada en rojo en el calendario pese a la decadencia de las últimas
ediciones del formato. Eurovisión aparte, la canción de hoy se
lanzó a finales de 1983 en el Reino Unido, interpretada por el trío
formado por Tom Bailey, Alannah Currie y Joe Leeway que posiblemente
no os suenen de nada pero sí el nombre artístico del grupo, que no
es otro que Thompson Twins...
Thompson
Twins se funda en 1977 y estuvo en activo, con diversas vicisitudes,
hasta 1993, grupo británico de pop encuadrado en la new wawe y
que en el orbe hispano se conoce como tecno pop. Sus ventas superan
los 50 millones de discos vendidos y su leyenda comenzó cuando a
finales de 1983 se lanza el tema, a lo largo de 1984 iría escalando
puestos en las listas europeas alcanzando el nº 1 en Reino Unido en
noviembre de 1983 y sería el mayor éxito de la carrera del grupo en
Estados Unidos. Cuenta la leyenda que se compuso en media hora y lo
cierto es que es una de las canciones más deliciosas, amén de
genuina, de los 80´s. Letra sencilla y entendible para el inglés de
la EGB con un conjunto de sonidos donde hay teclados, xilofón,
percusión latina y hasta un piano.
El
videoclip es una muestra estética de la época y una realización al
servicio del ritmo. Es una canción que no envejece, si la escuchas
por primera vez te atrapa como en 1983 y quienes la conocen forma
parte de su fonoteca particular. Transmite además aquella felicidad
existencial de los 80´s como alternativa del peligro casi inminente
de un conflicto por las tensiones de la Guerra Fría, cosa que suena
a batallitas del abuelo Cebolleta, pero es verídico. Es una joyita
musical y eterna, contando una historia costumbrista y universal como
es la reconciliación de una pareja y las sensaciones y sentimientos
que genera tal circunstancia. Canción que forma parte de toda
fonoteca que se precie de ser tal de los 80´s y un tema eterno que
sigue sonando como en su lanzamiento y que ha conocido infinidad de
versiones extendidas y con arreglos más modernos. A mí me encanta
sin caer en la ñoñez y sigue siendo un pequeño instante de
abstracción musical en un presente no muy diferente en tensiones
políticas a la Guerra Fría, que hasta ni el Festival de Eurovisión
se libra de la quema, oiga.





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