The Adversiter Chronicle

martes, 12 de mayo de 2026

"COMPOSTURA DEL POSTUREO", por Alí Kate

CUANDO NOS CUENTAN DOLENCIAS EN EL ASCENSOR CON LA PUERTA ABIERTA

La vida urbanita tiene sus composturas del postureo particulares que no se dan, por ejemplo, en el ámbito rural o poblaciones sin edificios de grandes alturas porque hoy trataré de una compostura del postureo que se da en las torres de edificios de diez plantas o más que requieren de ascensores y a partir de esa altura lo habitual es que haya dos, uno más pequeño que el otro, con la particularidad de que si hay un ascensor con la puerta abierta el otro no funciona. Los usuarios de tales ascensores sufren en ocasiones que una vecina, también un vecino pero en menos porcentaje, comienza a narrar sus múltiples dolencias durante el trayecto y al llegar a su planta no acaba de salir del ascensor ni de contar sus dolencias provocando que quien quiera usar el otro ascensor pues éste no funcione mientras está la vecina bloqueando la puerta y nuestros tímpanos. No es una cuestión baladí, las iras vecinales por no permitir usar el ascensor porque estamos dándole a la lengua con la puerta abierta pueden ser causas de tirrias y fobias que se trasladan al día a día del edificio y a las reuniones de vecinos. Otro aspecto es el realtivo a la vecina, que suele ser entrada en años y usuaria de bastón o muleta y que vive con dolores crónicos en la mayoría de los casos según la estadística que hace inviable una compostura del postureo para frenar en seco su monólogo de dolencias y que cierre la puerta de una puñetera vez, todo lo contrario ya que la única compostura del postureo posible es tener paciencia y dejar que la vecina desahogue un poco, sin meterle prisa ni cortar con brusquedad, sólo rezar si se es creyente o pedir a la fortuna que termine pronto y que nadie tenga que utilizar el otro ascensor en ese preciso momento en que la vecina tiene un pie afuera y otro dentro del ascensor. Ya digo que las consecuencias a nivel de convivencia entre vecinos pueden ser desastrosas y la mejor compostura del postureo alternativa es simular una severa otitis que nos impide oír nada, tomando nosotros la iniciativa a la hora de contar dolencias y sin darle tiempo a responder, hay que tener zuna y montar nuestro paripé de forma que dure lo que dura el trayecto del ascensor hasta la planta deseada. Es una compostura del postureo que puede resultar un conflicto ético ya que montar el paripé no deja de ser una mentira, pero mentira piadosa en todo caso porque hacer de buen samaritano escucha puede tener consecuencia para el resto de nuestra vida en el edificio como ya he señalado más arriba. En todo caso, podemos llegar en el futuro a ser nosotros la vecina o vecino y siempre se tiende a escuchar de forma comprensiva al menos la primera vez que nos toca coincidir con la vecina o vecino y por si el karma es mejor no utilizar la compostura del postureo de primeras, salvo que ya sepamos de qué dolencias se queja por haber coincidido varias veces ya en el ascensor previamente y es aquí donde se puede usar sin cortapisas religiosas o morales la compostura del postureo con paripé y hasta con gaitas destempladas en forma de golpecitos disimulados con el tacón del zapato, imperceptibles a la vista de la vecina de tal forma que piense que están picando en el otro ascensor para que cerremos la puerta. Finalizar recomendando que si se pasa por el trance, mejor bajarse una planta antes o después para no sufrir la ira de quien no podía usar el otro ascensor.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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