The Adversiter Chronicle

jueves, 21 de mayo de 2026

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre

Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

AMANECER ZULÚ (1979)
       (Zulu Down)

Hay todo un subgénero en el cine de aventuras decimonónicas ambientado en las guerras coloniales que libró el Imperio Británico que tuvo su esplendor en la época dorada de Hollywood y que se mantuvo durante décadas, inolvidables aventuras en la India o en África, incluso en Crimea y en definitiva allí donde era necesario pacificar territorios con los casacas rojas. También hay algo de fascinante en los uniformes y ese aire clasista de superioridad del hombre blanco sobre las tribus africanas en este caso. Dicen los entendidos que es la precuela del título de 1964 Zulú dirigida por Cy Enfield y protagonizada por Michael Caine, lo cierto es que el equipo de cata cinematográfica no teníamos ni pajolera idea y tras fichar y aparcar los trastos de faena nos dispusimos bien provistos de birras frías y pistachos a visionar esta producción estadounidense dirigida por el solvente Douglas Hickox que había dirigido en 1975 una película de culto para amantes del género de novela negra protagonizada por John Wayne de título Brannigan y en 1976 El asalto de los hombres pájaro. Un guion firmado por Cy Enfield y Anthony Story con un elenco de estrellas y secundarios de lujo con un Burt Lancaster que interpreta la que posiblemente sea mejor muerte por lanza de nativo africano de la historia de Hollywood, un soberbio Peter O´Toole cuyo rostro hierático en apariencia pero con sutiles cambios en los gestos faciales y hasta un casi irreconocible Bob Hoskins o un Simon Ward espléndido de juventud...

El argumento es la masacre de Isandhlawana en 1879 cuando las tribus y clanes zulús se unieron para combatir las fuerzas del Imperio Británico provocando una severa derrota, la mayor de fuerzas nativas contra ejércitos europeos en plena época del colonialismo. A ritmo de una de vaqueros, se nos muestra en la pantalla el despliegue de todo un ejército con sus tropas de infantería, caballería ligera de reconocimiento, unidades a caballo en guerra de guerrillas y el tren de suministros y de artillería, parece imponente pese a notarse cierto numero limitado de atrezo que el montaje escamotea dando siempre la sensación de ver desplegarse todo un ejército. También el elitismo del Lord al mando que se hace acompañar de una mesa con mantel, cristalería y menaje para llevar con comodidad la campaña bélica con el desprecio de las élites a las sugerencias y consejos de sus subordinados. La verdad es que los paisajes, los movimientos de masas y el montaje junto a la fotografía de Ousama Rawl provocan una inmersión del espectador asombrosa y que no te imaginabas en el momento de verla, porque es todo un arte narrar una historia que conocemos de antemano, pero el conjunto se engarza logrando transmitir la atmósfera común a unidades militares que se ven sorprendidos ante un enemigo que consideran inferior en tecnología, estrategias y casi hasta como seres humanos.

Película para paladear, dejarse llevar entre las tropas con el polvo del camino y disfrutar de la película que puede decirse que fue el canto del cisne del género a la manera del Hollywood de antes, el de la fábrica de sueños donde los caballos son reales y el polvo del camino en los cascos que los tiñe de polvo africano es porque pateaban de verdad y no tras un fondo neutro. No renegamos del cine actual, pero de vez en cuando como que reconforta ver un título añejo con rodajes en exteriores. Se trata de una película coral que trata de ceñirse a los hechos históricos con sutiles críticas a lo que era en 1979 rabiosa actualidad como era recuperar la dignidad de las naciones africanas tras el proceso de descolonización rodando películas donde, como en esta de hoy, se mostraba que los indígenas y nativos de los países colonizados también lucharon por su libertad. Pero tras casi medio siglo desde su estreno, es ahora una buena película para conocer los hechos acontecidos a la vez que vemos una de aventuras con tintes de realismo sin acaramelados romances y arquetipos de oficiales y tropa sin olvidar los mansos pueblos colonizados que proveían de servidumbre a las élites blancas y europeas que tomaron posesión de sus países y de sus gentes...
Para disfrutar sin más, pero tampoco menos.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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