Suplemento
cinematográfico cutre de The Adversiter
Chronicle
AMANECER ZULÚ
(1979)
(Zulu Down)
Hay
todo un subgénero en el cine de aventuras decimonónicas ambientado
en las guerras coloniales que libró el Imperio Británico que tuvo
su esplendor en la época dorada de Hollywood y que se mantuvo
durante décadas, inolvidables aventuras en la India o en África,
incluso en Crimea y en definitiva allí donde era necesario pacificar
territorios con los casacas rojas. También hay algo de fascinante en
los uniformes y ese aire clasista de superioridad del hombre blanco
sobre las tribus africanas en este caso. Dicen los entendidos que es
la precuela del título de 1964 Zulú dirigida
por Cy Enfield y protagonizada por Michael Caine, lo cierto es que el
equipo de cata cinematográfica no teníamos ni pajolera idea y tras
fichar y aparcar los trastos de faena nos dispusimos bien provistos
de birras frías y pistachos a visionar esta producción
estadounidense dirigida por el solvente Douglas Hickox que había
dirigido en 1975 una película de culto para amantes del género de
novela negra protagonizada por John Wayne de título Brannigan
y en 1976 El asalto de los hombres pájaro.
Un guion firmado por Cy Enfield y Anthony Story con un elenco de
estrellas y secundarios de lujo con un Burt Lancaster que interpreta
la que posiblemente sea mejor muerte por lanza de nativo africano de
la historia de Hollywood, un soberbio Peter O´Toole cuyo rostro
hierático en apariencia pero con sutiles cambios en los gestos
faciales y hasta un casi irreconocible Bob Hoskins o un Simon Ward
espléndido de juventud...
El
argumento es la masacre de Isandhlawana en 1879 cuando las tribus y
clanes zulús se unieron para combatir las fuerzas del Imperio
Británico provocando una severa derrota, la mayor de fuerzas nativas
contra ejércitos europeos en plena época del colonialismo. A ritmo
de una de vaqueros, se nos muestra en la pantalla el despliegue de
todo un ejército con sus tropas de infantería, caballería ligera
de reconocimiento, unidades a caballo en guerra de guerrillas y el
tren de suministros y de artillería, parece imponente pese a notarse
cierto numero limitado de atrezo que el montaje escamotea dando siempre la
sensación de ver desplegarse todo un ejército. También el elitismo
del Lord al mando que se hace acompañar de una mesa con mantel,
cristalería y menaje para llevar con comodidad la campaña bélica
con el desprecio de las élites a las sugerencias y consejos de sus
subordinados. La verdad es que los paisajes, los movimientos de masas
y el montaje junto a la fotografía de Ousama Rawl provocan una
inmersión del espectador asombrosa y que no te imaginabas en el
momento de verla, porque es todo un arte narrar una historia que
conocemos de antemano, pero el conjunto se engarza logrando
transmitir la atmósfera común a unidades militares que se ven
sorprendidos ante un enemigo que consideran inferior en tecnología,
estrategias y casi hasta como seres humanos.
Película
para paladear, dejarse llevar entre las tropas con el polvo del
camino y disfrutar de la película que puede decirse que fue el canto
del cisne del género a la manera del Hollywood de antes, el de la
fábrica de sueños donde los caballos son reales y el polvo del
camino en los cascos que los tiñe de polvo africano es porque
pateaban de verdad y no tras un fondo neutro. No renegamos del cine
actual, pero de vez en cuando como que reconforta ver un título
añejo con rodajes en exteriores. Se trata de una película coral que
trata de ceñirse a los hechos históricos con sutiles críticas a lo
que era en 1979 rabiosa actualidad como era recuperar la dignidad de
las naciones africanas tras el proceso de descolonización rodando
películas donde, como en esta de hoy, se mostraba que los indígenas
y nativos de los países colonizados también lucharon por su
libertad. Pero tras casi medio siglo desde su estreno, es ahora una
buena película para conocer los hechos acontecidos a la vez que
vemos una de aventuras con tintes de realismo sin acaramelados
romances y arquetipos de oficiales y tropa sin olvidar los mansos
pueblos colonizados que proveían de servidumbre a las élites
blancas y europeas que tomaron posesión de sus países y de sus
gentes...
Para
disfrutar sin más, pero tampoco menos.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
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