Unas memorias de
Antón Rendueles en
exclusiva para The Adversiter Chronicle
Programación
infantil
Se hacía muy larga la espera y preguntaba cada poco la
hora, empezaba a las seis de la tarde la emisión televisiva que se
cortaba después de las noticias, la televisión era en blanco y
negro en mi memoria más añeja, con mi bisabuela zurciendo
calcetines y el soniquete de la radio como fondo sonoro. Luego fue en
color pero la programación era más o menos lo esperable con el
programa infantil durante hora y media. Pero a veces la programación
sufría alteraciones y en mi mente infantil lo de menos era la causa de tal alteración y sí disfrutaba de sus efectos, consistentes en
que prolongaban la programación infantil con tandas de dibujos
animados y de cine mudo. Eran momentos gratos y jugaba a adivinar si
se prolongaría o no, generalmente precedido de un aviso de problemas
técnicos si no recuerdo mal. Disfrutaba mucho de ese tiempo añadido
y hubo tardes en que se prolongaba la programación hasta bien
entrada la tarde. Me tumbaba en el sofá paladeando las imágenes que
al día siguiente servirían de comentarios de patio de colegio, pero
era en verano y vacaciones escolares cuando aquellas esperas en la
tarde se hacían eternas de la ansiedad por ver la televisión, no
como enganche quiero pensar y sí reírme y divertirme con los dibujos
animados y el cine mudo. Luego llegaría a casa la televisión en
color y de repente todo era colorido y el cine mudo contrastaba más
resaltando el blanco y negro. Hoy la infancia disfruta de canales
temáticos 24 horas al día y 365 días al año, con infinidad de
dibujos animados con sus series y cuando cambio canales en la noche
y recalo en uno infantil me viene algo de nostalgia y de nuevo
enciendo la tele con respeto infantil, me tumbo en el sofá y veo
como se reinicia la programación y la espera había merecido la
pena. Al menos ahora no tienen que soportar dibujos animados o
cortometrajes de los países del Este al otro lado del Muro, algo
atroz y traumático casi, acostumbrado a los dibujos de Walt Disney o
Hanna y Barbera sin olvidar las Melodías Animadas del pato Lucas y
compañía, cuando de pronto aparecen en las imágenes unos dibujos
animados toscos, trasnochados hasta para un niño, que comenzaron a
emitirse cuando la tele en casa ya era en color. Y aunque la
animación ha alcanzado cotas inimaginables entonces llegando incluso
a ser películas, recuerdo con candor aquellos dibujos animados donde
cuando corrían los personajes el paisaje de fondo era siempre el
mismo aunque el niño que miraba la tele crecía no siendo siempre el
mismo a la vez que la programación infantil crecía haciéndose
también adolescente...
Antón
Rendueles
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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