The Adversiter Chronicle

miércoles, 6 de mayo de 2026

ENTREVISTA AL QUE DA COMIDA A LAS AVES URBANAS

Antaño, era habitual que cada ciudad, localidad y población tuviera su particular loco u loca de las palomas que iban a los parques y plazoletas provistos de miga de pan, una escena casi costumbrista y familiar a los peatones. Pero la sensibilidad por los animales ha aumentado con leyes proteccionistas y una parte de la ciudadanía que presume de amor a los animales con hechos pese a que en ocasiones las aves urbanas son molestas para la mayoría cuando se concentran alrededor de alguien que les echa comida. Entrevistamos a Fato Gómez, provisto de un carro de la compra abarrotado de alimento para las aves urbanas, habitante de una ciudad marítima donde a estorninos y palomas hay que sumar a las gaviotas que han pasado a ser parte de la fauna local en muchas poblaciones de la franja costera...

-¿Qué le empuja a tomar la decisión de alimentar a las aves urbanas, ein?

-Yo era un completo insensible al rollo animalista, de pequeño hacía disecciones a lagartijas sin anestesia, de adolescente gustaba de quemar chicharras, escarabajos y hormigas, en plan Iwo-Jima con lanzallamas, ya sabe; de adulto sin embargo cobré conciencia de lo animal, nunca mejor dicho, que había sido. Coincidió con el divorcio, las amistades comunes me hicieron el vacío más absoluto, en el trabajo era un cero a la izquierda y mientras los demás ascendían de categoría y sueldo yo aguantando cretinos recién licenciados y veinte años más jóvenes que yo, tratándome de subordinado con esa altanería de la juventud. Finalmente me vi solo y entonces me detuve a ver lo que me rodeaba y vi esas palomas a saltitos por el asfalto, esos estorninos con sus cabriolas aladas cuando vuelan en grupo y qué decir de esas gaviotas sin acantilados obligadas a buscar en los contenedores, birlando pinchos en las terrazas de las cafeterías, obligadas a vivir en incómodos tejados añorando sus queridos acantilados... ¡Pues que no piensen las autoridades que voy a permitir impasible que cojan sus polluelos y envenenen a los progenitores! Por eso alimento a las aves urbanas, son mis hermanas, mis compañeras de fatigas. ¡Mire, mire, hasta conservo en la camisa el lamparón de la primera vez que me cagó un ave urbana!

-Vamos que es usted un inadaptado social poco más o menos amén de guarro... Hay una pregunta que yo creo que nos hacemos todos los mortales... ¿Qué bemoles lleva en el carro que no le cabe ni un alfiler?

-Es lo que denomino `gastro carro aviar´, básicamente pienso para aves, pan duro en migajas y algo de pescado que les encanta a las gaviotas. Mire, estorninos y palomas tienen sus necesidades cubiertas, pero las gaviotas están fuera de su elemento natural que es el acantilado. La gente protesta en ocasiones cuando me ven alimentar a las gaviotas con pescado y siempre, siempre, trato de ser y usar diplomacia vaticana buscando el entendimiento y...

-¡Pedazo de gilipollas, vete a tirar pescado cerca de tu casa! -(vecino que se asoma a la ventana del edificio de enfrente)- ¡Voy a llamar a la policía!

-¡Puedes llamar a tu puta madre, ridículo hijo de puta! ¡Si tienes huevos baja que te hostio con una merluza y sin descongelar, cabrón, cornudo! Disculpe, en todas partes hay intransigentes. Mire qué lubinas, sardinas y cabezas de pescado. Le sugiero que se aparte conmigo porque las gaviotas no entienden de humanos y le pueden dar un picotazo que flipa, pero que flipa, oiga. Ahí vienen gráciles, a ver si le cagan a ese hijo de puta de la ventana en la ropa tendida por fascista. Como puede ver mi labor es altruista, yo me pago de mi bolsillo los gastos y me tomo el trabajo y la molestia de tramitar las solicitudes de subvenciones vecinales, municipales, autonómicas, estatales y europeas, dinero que revierte en salud animal porque las aves urbanas son otro atractivo turístico más. Creo sinceramente que soy un ejemplo de progresista del siglo XXI en lo que se refiere al conservacionismo urbano y bienestar de su fauna. ¡Mire, mire como esa grácil gaviota se eleva con la lubina en el pico, cuidado que fijo que caga de la emoción!

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Además del tufo a pescado que provoca arcadas, ha dejado el suelo lleno de restos de pescado maloliente... ¿Le afecta el aumento electoral de la ultra derecha por tanto? Desde un punto de vista del `gastro carro aviar´...

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Sinceramente soy de la opinión de que la sensibilidad hacia las aves urbanas, y las gaviotas en particular, no entiende de colores políticos y es evidente que quien no sienta esa sensibilidad es un puto fascista. No voy a negar que la URSS practicaba un proteccionismo aviar salvaje por motivos de los planes quinquenales o que Mao decretó exterminar los estorninos, pero algo hemos aprendido y es que para protección de las aves urbanas los extremismos no sirven porque no contemplan alimentar sus aves urbanas. Hay reaccionarios retrógrados como los autónomos de la hostelería y sus clasistas clientes de terrazas, propietarios de coches aparcados, malhumoradas marujas que tienden la ropa al sol porque son tan roñosas que no compran una secadora, peatones insensibles a las necesidades de evacuar intestinos de las gaviotas y palomas sin olvidar los estorninos. ¿Si me preocupa? ¡Pues claro que me preocupa, ya no digo por las subvenciones, pero si este gobierno que se etiqueta a bombo y platillo de `gobierno progresista en coalición progresista de gobierno´ arroja a las policías locales a multar a samaritanos aviares haciendo política fascista en este tema, qué no hará el fascismo cuando gobierne! ¡Asesinato de polluelos! ¡Castración eugenésica de las gaviotas que las condenerán a su extinción como aves urbanas! ¡No habrá poetas cantando sus gracias aladas, habrá antidisturbios asaltando los nidos y disparando a diestro y siniestro a quien tenga la desgracia de haber nacido gaviota! ¡Las aves urbanas viven bajo un régimen fascista gobierne quién gobierne!¡Hacen falta políticas efectivas y abordar la problemática aviar urbana y en especial de las gaviotas que son de comer aparte, no por ese tufo insoportable que tanto les molesta y que para las gaviotas es el aroma del hogar añorado.

-Yo creo que dejar las calles llenas de mierda de gaviota, con trazas de mierda de paloma y estornino, joder la ropa tendida, corroer los techos de los coches aparcados convertidos en polígonos de tiro intestinal alado y que los hosteleros y clientela se quejen de ataques de gaviotas para arrebatar los pinchos, es para desplegar una batería de misiles `Patriot´... ¿Qué medidas propone?

-Reclamo a las candidaturas progresistas que se presenten a las elecciones próximas y a las venideras que me incluyan en alguna de sus listas electorales y en puestos que garanticen mi elección. Elaborar un programa electoral donde quede bien clarito el compromiso ineludible de implementar las propuestas tales que ya sea por ley, decreto u ambas tres sea obligatorio que las terrazas reserven un espacio en la mesa para que las gaviotas puedan elegir sin estrés qué pinchos se lleva al pico. De probada eficacia con dueños de perros urbanos como mascotas, será obligación de la clientela sentada a la mesa de ir provistos de lejía, agua con detergente junto pala de playa y bolsa de basura para recoger los excrementos si los hubiera y dejar limpia la porción de suelo urbano que se haya visto ensuciado. Además, la tasa `gastro aviar´ de 25 céntimos de cada cliente que se abonará cuando se pague la consumición. Por último, un impuesto a la hostelería con terrazas que cubra la asistencia veterinaria de aves urbanas enfermas y lesionadas dejando atrás esa imagen tan poco turística de ver palomas cojas deambulando por la calle. Ya, para un futuro con todas estas medidas implementadas, promover la expansión de las gaviotas a entornos rurales con fondos europeos para habilitar nidos de cigüeña como hogar de las gaviotas donde criar sus polluelos, es absurdo que se hable de crisis de disponibilidad de viviendas y no se hable de la carencia de entornos para anidar las gaviotas. En resumen, progresismo del verdadero y la ventaja, si me permite la cuchufleta, de que si las gaviotas te ven chorizar dinero público de las subvenciones no manejan móviles que te graben o mensajería instantánea que te delate.

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¡Ni que hubiera sido ministro de gobierno progresista y se presentara de candidato progresista! ¡Le falta proponer construir con dinero público nidos prefabricados para abaratar costes y ganar tiempo, oiga!

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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