Antaño,
era habitual que cada ciudad, localidad y población tuviera su
particular loco u loca de las palomas que iban a los parques y
plazoletas provistos de miga de pan, una escena casi costumbrista y
familiar a los peatones. Pero la sensibilidad por los animales ha
aumentado con leyes proteccionistas y una parte de la ciudadanía que
presume de amor a los animales con hechos pese a que en ocasiones las
aves urbanas son molestas para la mayoría cuando se concentran
alrededor de alguien que les echa comida. Entrevistamos a Fato Gómez,
provisto de un carro de la compra abarrotado de alimento para las
aves urbanas, habitante de una ciudad marítima donde a estorninos y
palomas hay que sumar a las gaviotas que han pasado a ser parte de la
fauna local en muchas poblaciones de la franja costera...
-Yo
era un completo insensible al rollo animalista, de pequeño hacía
disecciones a lagartijas sin anestesia, de adolescente gustaba de
quemar chicharras, escarabajos y hormigas, en plan Iwo-Jima con
lanzallamas, ya sabe; de adulto sin embargo cobré conciencia de lo
animal, nunca mejor dicho, que había sido. Coincidió con el
divorcio, las amistades comunes me hicieron el vacío más absoluto,
en el trabajo era un cero a la izquierda y mientras los demás
ascendían de categoría y sueldo yo aguantando cretinos recién
licenciados y veinte años más jóvenes que yo, tratándome de
subordinado con esa altanería de la juventud. Finalmente me vi solo
y entonces me detuve a ver lo que me rodeaba y vi esas palomas a
saltitos por el asfalto, esos estorninos con sus cabriolas aladas
cuando vuelan en grupo y qué decir de esas gaviotas sin acantilados
obligadas a buscar en los contenedores, birlando pinchos en las
terrazas de las cafeterías, obligadas a vivir en incómodos tejados
añorando sus queridos acantilados... ¡Pues que no piensen las
autoridades que voy a permitir impasible que cojan sus polluelos y
envenenen a los progenitores! Por eso alimento a las aves urbanas,
son mis hermanas, mis compañeras de fatigas. ¡Mire, mire, hasta
conservo en la camisa el lamparón de la primera vez que me cagó un
ave urbana!
-Vamos
que es usted un inadaptado social poco más o menos amén de
guarro... Hay una pregunta que yo creo que nos hacemos todos los
mortales... ¿Qué bemoles lleva en el carro que no le cabe ni un
alfiler?
-Es
lo que denomino `gastro carro aviar´, básicamente pienso para aves,
pan duro en migajas y algo de pescado que les encanta a las gaviotas.
Mire, estorninos y palomas tienen sus necesidades cubiertas, pero las
gaviotas están fuera de su elemento natural que es el acantilado. La
gente protesta en ocasiones cuando me ven alimentar a las gaviotas
con pescado y siempre, siempre, trato de ser y usar diplomacia
vaticana buscando el entendimiento y...
-¡Pedazo
de gilipollas, vete a tirar pescado cerca de tu casa! -(vecino
que se asoma a la ventana del edificio de enfrente)-
¡Voy a llamar a la policía!
-¡Puedes
llamar a tu puta madre, ridículo hijo de puta! ¡Si tienes huevos
baja que te hostio con una merluza y sin descongelar, cabrón,
cornudo! Disculpe, en todas partes hay intransigentes. Mire qué
lubinas, sardinas y cabezas de pescado. Le sugiero que se aparte
conmigo porque las gaviotas no entienden de humanos y le pueden dar
un picotazo que flipa, pero que flipa, oiga. Ahí vienen gráciles, a
ver si le cagan a ese hijo de puta de la ventana en la ropa tendida
por fascista. Como puede ver mi labor es altruista, yo me pago de mi
bolsillo los gastos y me tomo el trabajo y la molestia de tramitar
las solicitudes de subvenciones vecinales, municipales, autonómicas,
estatales y europeas, dinero que revierte en salud animal porque las
aves urbanas son otro atractivo turístico más. Creo sinceramente
que soy un ejemplo de progresista del siglo XXI en lo que se refiere
al conservacionismo urbano y bienestar de su fauna. ¡Mire, mire como
esa grácil gaviota se eleva con la lubina en el pico, cuidado que
fijo que caga de la emoción!
-Además
del tufo a pescado que provoca arcadas, ha dejado el suelo lleno de
restos de pescado maloliente... ¿Le afecta el aumento electoral de
la ultra derecha por tanto? Desde un punto de vista del `gastro carro
aviar´...
-Sinceramente
soy de la opinión de que la sensibilidad hacia las aves urbanas, y
las gaviotas en particular, no entiende de colores políticos y es
evidente que quien no sienta esa sensibilidad es un puto fascista. No
voy a negar que la URSS practicaba un proteccionismo aviar salvaje
por motivos de los planes quinquenales o que Mao decretó exterminar
los estorninos, pero algo hemos aprendido y es que para protección
de las aves urbanas los extremismos no sirven porque no contemplan
alimentar sus aves urbanas. Hay reaccionarios retrógrados como los
autónomos de la hostelería y sus clasistas clientes de terrazas,
propietarios de coches aparcados, malhumoradas marujas que tienden la
ropa al sol porque son tan roñosas que no compran una secadora,
peatones insensibles a las necesidades de evacuar intestinos de las
gaviotas y palomas sin olvidar los estorninos. ¿Si me preocupa?
¡Pues claro que me preocupa, ya no digo por las subvenciones, pero
si este gobierno que se etiqueta a bombo y platillo de `gobierno
progresista en coalición progresista de gobierno´ arroja a las
policías locales a multar a samaritanos aviares haciendo política
fascista en este tema, qué no hará el fascismo cuando gobierne!
¡Asesinato de polluelos! ¡Castración eugenésica de las gaviotas
que las condenerán a su extinción como aves urbanas! ¡No habrá
poetas cantando sus gracias aladas, habrá antidisturbios asaltando
los nidos y disparando a diestro y siniestro a quien tenga la
desgracia de haber nacido gaviota! ¡Las aves urbanas viven bajo un
régimen fascista gobierne quién gobierne!¡Hacen falta políticas
efectivas y abordar la problemática aviar urbana y en especial de
las gaviotas que son de comer aparte, no por ese tufo insoportable
que tanto les molesta y que para las gaviotas es el aroma del hogar
añorado.
-Yo
creo que dejar las calles llenas de mierda de gaviota, con trazas de
mierda de paloma y estornino, joder la ropa tendida, corroer los
techos de los coches aparcados convertidos en polígonos de tiro
intestinal alado y que los hosteleros y clientela se quejen de
ataques de gaviotas para arrebatar los pinchos, es para desplegar una
batería de misiles `Patriot´... ¿Qué medidas propone?
-Reclamo a las candidaturas progresistas que se
presenten a las elecciones próximas y a las venideras que me
incluyan en alguna de sus listas electorales y en puestos que
garanticen mi elección. Elaborar un programa electoral donde quede
bien clarito el compromiso ineludible de implementar las propuestas
tales que ya sea por ley, decreto u ambas tres sea obligatorio que
las terrazas reserven un espacio en la mesa para que las gaviotas
puedan elegir sin estrés qué pinchos se lleva al pico. De probada
eficacia con dueños de perros urbanos como mascotas, será
obligación de la clientela sentada a la mesa de ir provistos de
lejía, agua con detergente junto pala de playa y bolsa de basura
para recoger los excrementos si los hubiera y dejar limpia la porción
de suelo urbano que se haya visto ensuciado. Además, la tasa `gastro
aviar´ de 25 céntimos de cada cliente que se abonará cuando se
pague la consumición. Por último, un impuesto a la hostelería con
terrazas que cubra la asistencia veterinaria de aves urbanas enfermas
y lesionadas dejando atrás esa imagen tan poco turística de ver
palomas cojas deambulando por la calle. Ya, para un futuro con todas
estas medidas implementadas, promover la expansión de las gaviotas a
entornos rurales con fondos europeos para habilitar nidos de cigüeña
como hogar de las gaviotas donde criar sus polluelos, es absurdo que
se hable de crisis de disponibilidad de viviendas y no se hable de la
carencia de entornos para anidar las gaviotas. En resumen,
progresismo del verdadero y la ventaja, si me permite la cuchufleta,
de que si las gaviotas te ven chorizar dinero público de las
subvenciones no manejan móviles que te graben o mensajería
instantánea que te delate.
-¡Ni que hubiera sido ministro de gobierno
progresista y se presentara de candidato progresista! ¡Le falta
proponer construir con dinero público nidos prefabricados para
abaratar costes y ganar tiempo, oiga!
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org









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