Suplemento
viajero cutre de The Adversiter Chronicle
Viaje al tanatorio
El
viajero se baja del autobús y cruza la carretera, pasa por la
entrada del tanatorio sin poder evitar el recuerdo que se desvanece
cuando el viajero busca la sala en un mosaico de pantallas con fondo
azul y número de sala con el nombre del difunto. Hay gentío en la
gran sala central jalonada de estanterías de cristal mostrando
productos funerarios que son en realidad pequeñas urnas y cajitas
adornadas de oro u plata con precios nada populares, barrunta el
viajero para sus adentros...
La
sala que busca el viajero está al fondo del amplio y luminoso
vestíbulo de entrada y observa de camino las salas a diestra y
siniestra, todas con corrillos y se ve algo del interior de la sala.
Sabe el viajero por experiencia que el interior queda reservado para
los pésames y el exterior para animados corrillos compartiendo
recuerdos, familiares que sólo se ven en los funerales conversando
poniéndose al día. Encuentra pronto la sala y busca a su amistad,
del resto de la familia del difunto no tiene trato. Da el pésame el
viajero a su amigo, sabe lo que es enterrar a un padre y observa en
silencio el rostro cansado de su amistad a quien no veía desde
hacía tiempo...
El
viajero y su amistad salen al exterior del tanatorio para fumar un
cigarrillo, recordando al difunto con recuerdos y anécdotas que
logran arrancar unas risas de su amistad, lo cual reconforta al
viajero por lograr durante unos instantes que el dolor se anestesiara
por la risa. Escucha el viajero el proceso final del difunto, llegan
conocidos de su amistad que les interrumpen para dar el pésame,
apartándose un poco el viajero ya que no conoce a nadie y no
considera apropiado estar cerca mientras su amistad intercambia unas
palabras. El viajero ve pasar por la carretera el autobús y calcula
el tiempo que le queda para cogerlo en el trayecto de vuelta. Se
despide de su amistad con abrazo y cogen direcciones distintas tras
despedirse, uno al interior del tanatorio y el otro a la parada de
autobús que obliga a caminar unos metros, pocos, hasta la misma. El
viajero medita un poco observando el trajín de coches que entran y
salen del aparcamiento del tanatorio, recordando cuando enterró a su
padre, solidario con su amistad que pasa ahora por el mismo trance de
pérdida...
El
viajero llega a la parada, hay otras dos personas esperando y ve al
conductor del autobús subirse al mismo tras unos minutos de estirar
las piernas. Se abren las puertas del autobús tras acercarse éste a
la vera de la marquesina y sube el viajero, que pasa la tarjeta por
el...
Pero
ése, ya es otro viaje.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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