Me topé el
otro día con uno de esos escaparates de cosas de antaño, retro que
dicen los finos y vintage los
finolis...
El
rollo es que cuando me di cuenta estaba mirando el escaparate y me
encontré con un montón de cachivaches y cosas de antaño. Juguetes
ni te cuento, en sus embalajes originales que me hizo pensar que
tonto fui que no conservé mis juguetes en sus cajas, sin abrirlas y
jugar como hacía, que poco previsor fui y mi entorno que cruel que
en lugar de pensar en mis penurias adultas quisieron que fuera feliz
jugando. Igual ahora valían un pastón e incluso un pastizal si
diera con un caprichoso que, desesperado por recuperar algo de su
niñez, pagaría lo que le pidiera por mi viejo juguete con el que
nunca jugué ni llegué a sacar de la caja...
Luego
estaban las cosas, muchas de ellas recordándome los tiempos en que
me llevaban de feria y había tómbolas sorteando cosas, vi un
perchero y hasta una espada que sin legar a Tizona bien valía para
atizar un buen mandoble...
Luego,
mirando las estrellas en el acantilado antes de dormir, rezando porque
no lloviera, no pude evitar barruntar un poco sobre lo visto en el
escaparate y creo que lo que fascina de los juguetes, cosas y
cachivaches expuestos eran sus embalajes originales. No me causó la
misma sensación, sólo percibido a posteriori, lo expuesto sin su
embalaje original que si te trae recuerdos o te llama la atención
porque nunca pensé en volver a ver esa cosa o cachivache. Pero había
también expuesto un tren eléctrico de la mítica Ibertrén
montado en el suelo y en el estante de al lado otro tren hermano del
anterior sólo que en su caja, tal como se mostraba en su momento y
me paraba en el escaparate de una juguetería y en mi mente veía el
tren en la vía hacer su trayecto...
Supongo
que soy bastante insensible y en lugar de tirar de lo aún no gastado
para ir raudo a la tienda de cosas retro y adquirir el tren eléctrico
para luego ponerlo en algún lugar vistoso del acantilado que luzca
bien, incluso imaginativo si alguien subiera de visita...
Menos
mal que siempre me animaron a sacar los juguetes de la caja y ser
feliz jugando en lugar de guardar todo con vistas al futuro, quizás
de lo contrario fuera un adulto muchimillonario que pasa por alto
escaparates de tiendas de cosas y cachivaches de antaño porque no
muestra nada que me interese porque no tengo recuerdos de jugar con
nada y quiero sin embargo jugar con el poder para pasar a la
inmortalidad del recuerdo siendo ya carne de ataúd...
Pero
fue agradable que la visión de aquel tren tal como estaba en su caja
permitiendo que la fantasía infantil aflorara por unos instantes
porque llevó a otros recuerdos y me animó el ánimo, reconfortado
de haber visitado lugares y rostros de antaño...
Me
pregunto si la tienda quisiera comprar una lavadora retro.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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