Suplemento
televisivo cutre de The Adversiter
Chronicle
SUPERVIVIENTES 2026: Se
salta toda norma y se hurta, se roba y se pasa comida a escondidas,
Gerard y Claudia llegan a lo intolerable en su inquina siendo la moza
acusada de cortesana y el mozo dando en la palapa la espantada, se
rescata el palafito y Marisa con Ingrid allí seguirán luciendo
palmito
La
decadencia del formato está más presente que nunca en esta edición
y esta semana se dieron tres ejemplos de la decadencia. Por un lado
tenemos una convivencia debidamente inducida a base de broncas,
enemistades y odios que nunca tuvieron un mínimo freno por parte de
Poseidón de forma que finalmente se llegó al paroxismo con Claudia y
Gerard que, por fin, Poseidón decidió tomar cartas en el asunto,
siendo Poseidón la organización del programa. Luego el tema de
robar, birlar, hurtar y hasta pasar comida de extranjis por el
agujero del muro que separa las dos playas. Por último, de nuevo,
otra prueba que da la impresión que no se valora el riesgo potencial
de la misma para los concursantes, esta vez en la noria del molino de
agua estuvo Nagore a punto de sufrir una asfixia y se tardaron
segundos en percatarse primero y colocarla en vertical y sacarla del
collarín de sujeción; minutos después sería detenida la prueba
porque Borja se estaba soltando de las ataduras que le mantenían
sujeto a la noria. No pasó nada, pero nunca pasa nada hasta que pasa
y la mejor prueba de que no se hacen todas las comprobaciones de
seguridad es la presentadora en la playa que se asusta como el resto
del peligro potencial al que asiste con sorpresa inesperada pero para
mal...
Y han
pasado cosas desde la última crónica que quedan completamente
eclipsadas por el comportamiento de unos y unas así como saltarse
las normas por el forro de los cataplines. Destacar primero que la
inquina entre Claudia y Gerard llegó a niveles que en condiciones
normales, que ya no se estilan en la telerrealidad en sus diversos
formatos de convivencia, hubieran sido motivo de expulsión directa.
No se ha hecho nada por apaciguar los ánimos desde el programa con
poco más que advertencias verbales y sanciones que ni eran sanciones
ni castigo. El clímax del enfrentamiento de estos dos niñatos
televisivos, lo demuestran sus hechos, llegó cuando Claudia reprochó
a Gerard que había pillado alguna mierda por su afición a los baños
públicos como escenario erótico-festivo y el Gerard le escupe sin
anestesia que no siga con ese tema porque él no cobra como ella que
se va a destinos paradisiacos con el dinero ganado, vamos, que le
dijo puta a la cara, se ve que años de progresismo han servido, como
bien apuntó Claudia, para que una mujer veinteañera pueda elegir
tener la vida sexual que quiera incluso follando en televisión (sic), pero
el término `puta´ sigue siendo el argumento final para
desacreditar, señalar y sentenciar a toda mujer que se enfrente a un
macho alfa y éste se sienta superado terminando con la patriarcal y
nada progresista frase de que, sencillamente, eres una puta. Luego,
por si fuera poco, el tontainas televisivo del Gerard se pone a
gimotear y balbucear uno de sus discurso turra justificándose para
coger y salir corriendo como si estuviera en otro formato, haciendo
el ridículo televisivo pidiendo una barca que me voy (sic). En fin,
sólo calificar de triste, infantiloide y poco profesional con dos concursantes
que sin ser advertidos seriamente perdieron papeles y razones con sus
pifostios que encima se conocían ya de antes del concurso. El mágico
fin de bochornoso espectáculo es que el equipo del Gerard gana la
prueba de recompensa y en un brindis al sol se auto flagela a sí
mismo mismamente renunciando a comer bocado como penitencia por su
garrafal metedura de pata y meada fuera del tiesto, limpiar el culo
después de cagarla para hablar pronto y claro.
Los
vientos de tormenta se formaron a lo largo de la semana porque
Claudia y Alba por distintos motivos y la misma rabia contra el
equipo de producción y cámara; Alba llegó a encararse cual
mamporrero de tres al cuarto con el inspector cuando éste le
recriminó su espantada y lo de Claudia no es nada nuevo y parece
marcado a fuego que quienes provienen de la isla de los fornicios
tienden a salir corriendo, cosa absurda porque están en una isla y no
hay a dónde ir. La tormenta siguió con la comida, primero un hurto
de botella de aceite para luego birlar y echar un traguito cada
concursante que pasaba por allí. Pero lo mejor sucedió con Albar y el Manuel Soto que,
separados por el muro y a través del agujero en el mismo, en una
conversación filosófico-trascendental, cosa inocente y sin más
interés salvo para ellos mismos mismamente. Pues resulta que el cuco
del Albar le estaba pasando cafelito al Soto por el agujero, de
manera discreta y sibilina casi. Ya en palapa, Jorge Javier muestra
las imágenes y va el Albar, dice que entraron en comunión
espiritual rezando hasta un Padrenuestro (sic), el Soto que sólo
probó un buchito cuando tenía el vaso de extranjis en la mano,
pensaba que no le veían (sic) cuando, ¡oh sorpresa!, el cuco del
Albar había acompañado el negro líquido con porciones de coco,
vamos que le pasó al Soto café con coco, qué rollo espiritual y
qué Padrenuestro. En fin, todo esto es consecuencia de una mala
organización que permitió que los ánimos se caldeasen hasta
límites intolerables. Les pusieron sanciones que no eran nada más
que incomodidades cuando el garrulo televisivo del Gerard debería
haber sido expulsado, Claudia directamente nominada junto con el
Aratz y compañía que birlaron chupitos de aceite y la señora Alba
también nominada cuando no expulsada por encararse como se encaró.
Al final no pasó nada y todo apunta a que la inquina a varias bandas
seguirá, puede que algo atenuada, pero volverá a explotar y
posiblemente con más intensidad; tiempo al tiempo si no se pone
remedio que, de momento, como que no.
Pasaron
más cosas ya normales, eclipsadas por los sucesos mencionados más
arriba, Ingrid tuvo visita de su santa madre, se crearon nuevos
grupos como excusa para remover la convivencia, Marisa tildó de
egoísta a Darío y de poco caballero por el reparto de comida. Hubo
la prueba del churrasco donde el ganador de la misma elige comensales
y parrilleros, era el Gerard quien tenía tal privilegio y fue un
ejercicio de hipocresía y de lameculismo a Nagore, soltando una de
sus turras justificativas, por supuesto. Hubo la prueba de la noria
de agua con el percance con Nagore, Maica se desentiende de las
trifulcas entre su muy mejor amiga Claudia y el tontícola televisivo
del Gerard porque le afectan. Ya decimos que todo ha quedado
eclipsado por los robos, espantadas y malos modos y peores maneras...
La
expulsión de la audiencia, que al final ni es expulsión ni es nada
por razones que expondremos más abajo, recayó en la quejumbrosa de
Ingrid que se midió en el duelo final al sol de los cayos con un
Gerard que los garitos de apuestas daban por favorito para la
expulsión como castigo por llamar lo que no es a Claudia, pero una
vez más la audiencia simplemente refrendó el deseo de Ingrid de ser
expulsada porque el vídeo de sus retoños en lugar de insuflarle
nuevos bríos y ánimo renovado pues acabaron de hundirla en la
miseria existencial como concursante invadida por la morriña. Al
equipo de cata televisiva nos parece que Ingrid es otro concursante
fraude, obsesionada con la comida y mortificada mentalmente por la
sensación de hambre, pero resulta que no puede comer gluten, no
puede comer arroz y no traga el coco caramelizado surgiendo la
inevitable pregunta una vez más en esta edición: ¿por qué bemoles
fue a un concurso de supervivencia si gastronómicamente no está
capacitada? Ha dado una imagen áspera como concursante, esa es la
impresión y mentir sería decir lo contrario, pero ha dado siempre la impresión en pantalla como que necesitaba unos buenos cereales con fibra para soltar lastre, ese parecía siempre su humor.
Lo
que no sabía Ingrid, ni Marisa, es que han sacado de la manga un
sucedáneo de palafito a la orilla de la playa del que sólo pueden
salir para ir al baño dependiendo para todo del resto de
concursantes. El caso es que, expulsados expulsados no hubo nadie aún
y han sido los abandonos por otras cuestiones ajenas, antes cuando
alguien abandonaba por fuerza mayor se metía un nuevo concursante,
se ve que hay menos presupuesto y cuando se expulsa por la audiencia
se va en realidad a otro sitio que es el mismo, como el célebre
concurso del Coñac La Parra que
siempre le tocaba al mismo.
Hubo,
también, nominaciones nada ortodoxas, esta vez era salvar a alguien
en lugar de nominar, quien quedara sin salvar por su grupo quedaba
nominado pero con el privilegio de elegir quién le acompaña en la
nominación de grupo. La terna final es realmente interesante con una
Almudena que vive en un sin vivir entre los malestares fisiológicos
y tener a su compañero sentimental, también a quien le precedió
sentimentalmente; una Alba que debería estar expulsada por desacato,
el Toni que se está transformando en un isleño náufrago que se
mantiene discreto y si le pinchan reacciona pinchando y por último
un Manuel Soto que tiene mérito su concurso, en la convivencia no es
un aislado del resto y capaz de ser tan tramposo como el y la que
más. Antros, garitos y lupanares de apuestas andan las cosas
bastante igualadas y tienen todos y todas papeletas para ser los
expulsados. En principio Toni y Soto tienen el inconveniente entre
comillas de la edad y el edadismo es un factor a tener en cuenta
porque existe aunque sea políticamente incorrecto, pero Almudena es
cansina en su concurso y Alba levanta odios y pasiones, no sabemos si
a partes iguales. Así están las cosas siendo la expectativa no
quién sale o no sale expulsado, es si las sanciones servirán de
algo y si los perdones y disculpas correspondientes eran sinceros y
actos de contrición o sólo, una vez más, palabrería barata que
dura lo que tardan en volver a las playas tras el fin del programa de turno...
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org










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