Suplemento
cinematográfico cutre de The Adversiter
Chronicle
LOS INTOCABLES DE
ELLIOT NESS (1987)
(The Untouchables)
Hay
películas que se vuelven míticas en su estreno y que luego el paso
del tiempo permite paladear en su justa medida. Es el caso de esta
producción de 1987 que se estrenó casi en olor de santidad merced a
la conjunción de una serie de factores que nos motivaron para dejar
los trastos de faena nada más fichar y bien provistos de birras
frías y pistachos subir al despacho del gerente a visionar la
película. Por un lado un director que tenía entre sus méritos
haber dirigido en 1983 la también mítica El precio del poder
de 1983 y posteriormente curtirse en el lenguaje visual dirigiendo
video clips, que caía bien a la crítica que aceptaba sus propuestas
visuales y hacía trabajos rentables en taquilla. Un guion efectista,
lineal y sin fisuras firmado por David Mamet y un reparto de
variopintas estrellas masculinas de Hollywood como un Kevin Costner
en boga que atrapaba el objetivo de la cámara, un Sean Connery que
se llevó el Óscar de Hollywood como mejor actor secundario y
nominado como tal en prácticamente todos los galardones con
prestigio que, siendo secundario, es fundamental para sostener el
encanto de la película; un Andy García que se hacía un hueco en la
fábrica de los sueños con papeles contundentes y un atractivo de
juventud que también enamoraba a la cámara, todos ellos completados
por un Robert De Niro engordado donde las muecas y gestos marca de la
casa, siendo los de siempre, logran crear un villano mítico en la
memoria cinematográfica. Completan un reparto masculino un empático
Charles Martin Smith y el siempre inquietante del Billy Drago,
sublime en su papel de sicario de la mafia.
El
argumento es cuando menos interesante con un Chicago en plena Ley
Seca donde un mafioso se ha hecho el rey del mambo, Al Capone, que
vive como un pachá en un hotel rodeado de subalternos donde no
faltan chicas confiando en su contable para que nadie le sise un
centavo de su negocio de contrabando de licor entre otras fechorías,
controlando la ciudad mediante sobornos a Jueces, fiscales y
policías. Todo cambia con la llegada del agente especial Elliot Ness
interpretado por un Kevin Costner que apuntaba ya caretos de papeles
posteriores donde se pone siempre de héroe salido entre la masa de
la plebe. Pese a un inicio ridículo en una redada que sale mal por
los informantes de la policía a sueldo de Al Capone, Elliot Ness
reunirá un pequeño grupo operativo al margen de la policía de
Chicago, un viejo pies planos irlandés con el culo pelado que sigue
patrullando las calles a pie por ser un policía íntegro; un joven
cadete de la academia, un italiano que tiene una puntería que ni
Guillermo Tell con una ballesta de mira telescópica junto a un
contable chupatintas que descubre primero que Al Capone puede ser
llevado a juicio y enchironado por evasión fiscal y que el trabajo
de campo manejando un arma es más estimulante que hacer cuentas. En
cuanto los métodos del grupo especial comienzan a dar sus frutos y
truncan los lucrativos negocios de Al Capone, éste comenzará una
guerra sin piedad contra Elliot Ness y su grupo de intocables porque
no se dejan corromper aunque no lo sean a las balas...
La
crítica cayó rendida con el Al Capone y su maestría reventando
cráneos con un bate de beisbol, con el Sean Connery que daba una
enjundia y una categoría superior al metraje y con la legendaria
escena de la escalera y el tiroteo en la estación de tren. Corrieron
ríos de tinta y saliva radiofónica alabando a Brian de Palma y su
visión de la escena, cómo la traslada a la pantalla y lo lograda
que le salió. Pasadas cuatro décadas casi desde su estreno, la
película tiene el encanto retro de las producciones retro de los
70´s y es una obra coral en escenarios de decorado, casi teatral que
permite saborear los personajes, bien perfilados y algo arquetipos en
un guion que sabe jugar con la acción, el suspense, la rabia, la
pena y todo ello sin que resulte ñoño y demasiado dulzón porque
tampoco hay tiempo a pensar porque ya lo han pensado guionista y
director logrando esa magia que hace de una película un éxito
porque el espectador se deja llevar y atrapar de principio a fin.
Resiste bien el paso del tiempo si la vemos como un cómic
cinematográfico sin la mercadotecnia de su estreno y las buenas
críticas con mejores ingresos por taquilla.
La
violencia es casi de Walt Disney con escenas de sangre y sesos
desparramados por la pared y a la vez escenas de la serie televisiva
El Equipo `A´ como la escena
del puente y la carga de la Policía Montada en el puente cabalgando
de frente a los mafiosos que les disparan con ametralladoras y no se
mueren ni caballos, ni jinetes ni mafiosos. Pequeños detalles que no
se perciben al primer visionado aunque conserva las virtudes que la
hicieron mítica en su estreno y de las imprescindibles de los 80´s. Es
una película masculina donde la mujer es accesoria siendo la única
digna de llamarla protagonista, aunque más bien es un florero
necesario como abnegada y parturienta esposa de Elliot Ness
interpretada por Patricia Clarkson cuyas muecas y miradas dan
solvencia a su papel, el resto del grupo son solteros que se sepa.
Película
redonda si se ve por primera vez y si ya la viste sabes por
experiencia que hay que verla cada cuatro u cinco lustros, ya sin el
aura de su estreno que lo fue merced a unos actores, director y guion
que lograron un producto genuino de Hollywood aunque en la tertulia
posterior hasta la hora de fichar para salir, nos quedó la sensación
de que tampoco era para tanto...
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org








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