Confieso que he disfrutado
y disfruto de ARTEMISA II, llevo escuchando desde que no estoy sordo
que por estas fechas la Luna sería poco menos que un segundo hogar,
poblada de gente y catapulta para viajar más allá de su órbita
rumbo a otros mundos y cuerpos celestes. Pero estamos aquí y sólo
regresamos por segunda vez, siguen los planes siendo simples
proyectos con una nueva fecha de objetivo que se lleva retrasando más
de medio siglo...
Supongo que es más fácil
mirar a las estrellas que al mundanal ruido, salpicado ahora de
explosiones que ya no quedan tan lejanas y casi exóticas como en
tiempos pretéritos cuando comprábamos ser los reyes del mambo a
crédito, ahora agotamos el mismo para pasar de `crédito´ a
`crítico´, aunque da la extraña sensación de que no queremos
acabar de creernos a donde hemos llegado para estar así de tan mala
leche, que siempre hubo mala leche pero eran las lecheras de otros...
Tampoco es agradable el
sin vivir bajo el yugo de un tipo que no tiene nada que perder salvo
la vida y la del resto del mundo le importa un comino. Los caprichos
imperiales siembran las semillas de los conflictos del resto del
siglo porque la venganza anidará en sus corazones. Dicen que han
ganado diez años y lo mejor sería ganar la paz hasta el fin de los
tiempos pero es imposible. Tal vez el precio de viajar a las
estrellas sea destruir el planeta, como virus que han acabado con el
organismo que les acoge y buscan uno nuevo...
Al final se repite el
pasado, volvemos a los 60´s con la Luna y volvemos a 1944 con drones
similares a la V1 y misiles nietos de la V2 que siembran destrucción
y pánico en la población civil sin distinguir culpables de
inocentes, levantando un nuevo Muro de carácter global...
Pero el váter estropeado
sí que es un problema de bemoles cuando el más cercano está en un
planeta que se aleja cada segundo un poco más...
Podría ser peor y haberse
quedado sin papel higiénico...
¿O no?




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