The Adversiter Chronicle

domingo, 26 de abril de 2026

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre

Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje a echar la apuesta semanal

El viajero sale de su abrevadero habitual, tonificado y entonado tras el cafelito. En realidad, el día de echar su apuesta semanal tiene su pequeña liturgia, tomar el cafelito de forma reposada, coger el periódico en el quiosco y andar hasta la administración de loterías; un trayecto con paradas que forma parte de la rutina, esa rutina que se adquiere casi sin querer dándote cuenta de que es tal en el momento más inesperado y también ese confort de que el mundo sigue girando y todo está en el orden que proporciona la rutina...
Llega el viajero a la administración, un local pequeño con un estrecho pasillo aunque suficiente para tener su paragüero, una estantería que recorre dos paredes, tampoco el local es muy ancho por no decir estrecho sin llegar a tener apreturas de espacio, y el mostrador al fondo. Hay dos personas antes que el viajero lo cual aprovecha para ver si hay bote esta semana y mira con satisfacción el jugoso bote con sus cientos de miles de euros que sumar al premio final. La verdad, se dice el viajero para sus adentros, es que apostar poco más de euro y medio sacando un premio de cientos de miles no deja de ser un buen acicate para echar la apuesta una vez a la semana. Nunca le gustaron al viajero los juegos de azar y no ha mantenido la costumbre de jugar durante la semana boletos de variopintas loterías aunque sí que tomó la decisión hace muchas lunas de jugar una vez a la semana y siempre la misma combinación, luego guarda el boleto de la apuesta en un cajón , ese cajón que no sabes exactamente qué hay pero se recuerda perfectamente lo que se dejó en el mismo, y se olvida de la apuesta, no gusta el viajero de ensoñaciones de ser agraciado, sabe que lo más probable es que no le toque y para qué comerse la cabeza y luego el disgusto de seguir igual de miserias que siempre...
La persona que precede al viajero se encabrona porque no entiende que no pueda apostar como él desea, el lotero trata de explicarle que se equivoca en la forma de realizar la apuesta y el cliente se aparta del mostrador rezongando y farfullando cosas feas, no sabe el viajero si a sí mismo u a los boletos de apuestas que mira y remira. El lotero ya conoce al viajero, ese conocimiento del cliente semanal, y le imprime el boleto tras el saludo de rigor. Coge el boleto de la apuesta y el viajero se queda un momento mirando los décimos de la lotería sin evitar recordar cuando era niño y veía en su entorno la ilusión de comprar un décimo, una quiniela o el célebre cupón, pero el viajero no ha heredado esa ilusión de jugar en juegos de azar sin saber si es motivado por haberlo visto siempre y nunca tocar o simplemente que prefiere gastar el dinero y las ilusiones en otros menesteres hasta que un buen día decidió al menos jugar una apuesta gastando lo mínimo y que si toca sería muchísimo...
El viajero sale a la calle, hay trajín matutino y piensa en la barra de pan que tiene que comprar de regreso y mira la hora por si coincide que pille pan recién horneado y se encamina decidido en dirección a...
Pero ése, ya es otro viaje.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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