CUANDO NOS HABLAN DE LA
GUERRA
La
actualidad también obliga a tener composturas del postureo y ahora
mismo la actualidad la marca la guerra que azota Ucrania y Oriente Medio, resultando inevitable que nos topemos con alguien que en un momento dado habla
de la guerra. Lo cierto es que la compostura del postureo cuando nos
hablan de la guerra tiene que ser flexible porque depende más que
nunca la compostura del postureo a adoptar de quien tengamos de
interlocutor. Voy a limitarme a cuatro tipos de interlocutores
básicos ya que el resto no dejan de ser variantes y mezcolanzas de
estos cuatro interlocutores básicos. El primero es el que nos suelta
rollos que todos sabemos porque todos vemos y escuchamos las
noticias, se puede apreciar cómo mezcla argumentos que delatan si es
consumidor de noticias de derechas, de izquierdas o de ambos extremos
sin excluir nacionalismos. En realidad este tipo de interlocutor lo
que quiere es contarnos batallitas de cuando hizo la mili y la
nostalgia le hace mezclar la actualidad bélica con sus hazañas
bélicas, turra sin ningún tipo de interés y cuya compostura del
postureo ya fue tratada en su momento. El segundo tipo de
interlocutor es aquel que salpica de repente la conversación, suele
darse cuando hay tres o más en la misma tratando temas totalmente
ajenos a la guerra, y empieza a pintar un escenario de apocalipsis a
corto plazo, de agresiones y combates metiendo miedo en el cuerpo a
quien esté en edad militar. Por lo general suele ser alguien con
complejo de inferioridad que en reuniones familiares o de trabajo es
un pelele y un mindundi que no tiene ni pajolera idea de realizar su
trabajo, marginado de las tertulias en el café aunque se tolere su
presencia y que ve en la actualidad bélica la forma de sobresalir,
experto en sistemas de defensa y alerta temprana, conocedor de los
arcanos para ser un comando de la Armada en potencia y en realidad
alguien que se refugia en temas ajenos para no reconocer que no pinta
nada en los propios y se requiere una compostura del postureo
comprensiva siempre y cuando su nulidad para todo no nos cueste
dinero. Dejarle hablar un minuto u minuto y medio, hacer algún
comentario alabando su sabiduría y reconociendo nuestra ignorancia
para automáticamente cambiar de tema, ir a orinar o cualquier
peregrina excusa para librarnos del mindundi sabiondillo es la
compostura del postureo más generalizada. Con el tercer tipo de
interlocutor hay que adoptar una compostura del postureo de tener
santa paciencia ya que suele ser familiar o pariente, vecino de toda la vida, parroquiano del bar y demás tipo de familiaridades de
nuestra rutina diaria. Me refiero al frustrado que se presentó a
oposiciones de soldado profesional, de algún cuerpo policial y hasta
rechazado como voluntario de Protección Civil; que se pasa el tiempo
libre documentándose de lo último en temas militares y sabio en
raciones de combate, cómo hacer una letrina con una navaja y que
empieza a soltar su rollo y no hay bicho viviente ni dioses en la
Eternidad que le paren. Ya digo que compostura del postureo de
paciencia porque suele ser conocido y hasta desconocido si nos
engancha en salas de espera de todo tipo de urgencias y servicios.
Por último me queda el cuarto tipo de mi particular clasificación
de interlocutores que es el que no tiene ni puñetera idea de la
guerra y se pasa el tiempo preguntando cómo, dónde y cuándo sin
querer dejar el tema. La mejor compostura del postureo es de asustar
al interlocutor, hacer que se sienta incómodo al pensar que pueden
reclutarle si llega el caso, sufrir amputaciones de combate, taras de
estrés postraumático y hasta que le engañará su pareja desde la
primera noche que duerma acuartelado. Cuidado si el interlocutor
tiene algún oficio relacionado con la industria bélica porque la
retahíla de detalles sobre si esto u lo otro se puede adaptar al
armamento, a la economía de guerra y hasta puede que tengamos que
soportar cómo es poniéndose el interlocutor a dibujarlo en una
servilleta. Finalizo aconsejando hablar con alguien de la guerra que
sepa de lo que habla, alguien refugiado por conflictos bélicos,
alguien que viva cerca de la zona de guerra y con profesionales de la
milicia que estuvieron desplegados en zona de conflicto, porque la
mejor compostura del postureo cuando alguien nos habla de la guerra
en curso y la que viene sin conocer de primera mano lo que significa,
no hay nada mejor que el testimonio de quien sufre la actualidad que
vemos cómodamente sentados en el sillón y porque cuando nos alcanza
la guerra no hay compostura del postureo que valga.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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