The Adversiter Chronicle

domingo, 19 de abril de 2026

ENTREVISTA AL QUE PIENSA EN LAS MUSARAÑAS

Otra cosa no, pero este 2026 está resultando cuando menos preocupante y da que pensar a plebeyos, plebe y clases pudientes, todos los días con un susto internacional y espantos al resto de niveles incluyendo el personal. Por eso es necesario buscar alternativas a la realidad que nos permitan desconectar, pensar en otra cosa y nadie mejor que Indalecio Charcón que es pensador en las musarañas, pese a que se usa el término casi como despectivo de alguien que no se concentra en una tarea y está pensando en quién sabe qué pero damos por hecho que está pensando en las musarañas. En definitiva, entrevistar a otro de esos personajes que nos acompañan toda la vida y a todos y todas alguna vez nos han pillado pensando en otras cosas y no precisamente en las musarañas...

-¿Cómo se vuelve uno a pensador en las musarañas, Indalecio?

-Antes que nada quiero puntualizar que tiene usted razón al señalar mi, no oficio ni trabajo, auténtica pasión por las musarañas; puntualizar que es cierto que se usa como algo despectivo el pensar en las musarañas y es muy injusto porque, por ejemplo, a quien es corrupto se le dice que piensa en el dinero, al trepa progresando en política que piensa en el poder e incluso un psicópata piensa en sus cosas, pero cuando quieres hundir a alguien en la miseria, pues está pensando en las musarañas. Yo llegué a este mundillo por mi profesión de sexador de pollos, una tarea mecánica aunque cierto que bien retribuida, pero uno llega un momento que se hace la tarea de forma mecánica, casi autómata, y la mente busca evadirse. Entonces vi que entraba por un agujero una criatura de aspecto similar al ratón, de hocico puntiagudo, ojitos pequeñitos y una larga cola. Mi primera reacción era la de coger el escobón y atizarle bien que se quedara frito, pero entonces vi la luz.

-¿Descubrió a Cristo, que se lleva mucho últimamente, ein?

-No, para nada. Era la luz del baño y que éste quedaba libre, así que fui a orinar y cuando me di cuenta estaba pensando en ese animalillo silvestre que aparece de sopetón en mi rutina laboral. Nada más llegar a casa me documenté y descubrí el fascinante mundo de las musarañas. Resulta que la ciudadanía en general considera como musaraña cualquier sabandija, insecto u animal pequeño, ignorantes del mamífero que es la musaraña. Incluso a las personas contrahechas se las tilda de musaraña. Supe que mi vida había encontrado un destino, una meta y un objetivo que debía asumir y aceptar la responsabilidad que conlleva.

-¿El mundo de las musarañas?

-No, mi esposa, mi vida y mi todo pues encontró un lugar ideal para las vacaciones y además podíamos ver la llegada de la Vuelta Ciclista por esas fechas y me compré un objetivo nuevo para la cámara de fotos. Todo ello no me evitaba pensar en las musarañas, me entró un afán investigador, de prospección en los conocimientos sobre las musarañas, cómo hacen sus madrigueras, su capacidad intelectual para resolver acertijos aunque no les libró de que les pillara el gato que tiró el terrario donde tenía mis musarañas, importadas de Ceilán aunque el giro de dinero era a una dirección de Cuenca. Así supe que esa especie de nubecilla que se pone en los ojos se la denomina musaraña. Me entró un ansia creativa donde realicé musarañas en escayola, cerámica, con pinzas, con papiroflexia y hasta unos bocetos de una casa inspirada en las madrigueras de las musarañas y me encerraron.

-¡No me lo diga! ¡No me lo diga! ¡Se marchó su parienta y quedó encerrado en casa sin llaves!

-Para nada, oiga, para nada. Me encerraron en el pabellón psiquiátrico del hospital y estuve cerca de tres meses en observación. Fue allí donde escribí mi libro: ¿En qué piensan las musarañas? La verdad es que estoy agradecido porque tuve la oportunidad de hablar con otros pacientes y se formó una interesante mesa de debate sobre si una persona enferma mental puede pensar en las musarañas. La cosa fue creciendo en participantes con el resultado de llamar la atención del personal sanitario del pabellón que informaron a las autoridades del hospital que decidieron suspender la mesa de debate, doblar la ración de neurolépticos y ansiolíticos por pensar demasiado en las musarañas y me cambiaron el tratamiento y aislado del resto por mala influencia.

-¡Le castigaron por pensar y animar a pensar al resto de pacientes! ¡Fascistas! ¡Comunistas!

-No, para nada. Resulta que quien más o quien menos tenía enchufe por conocer a alguien y así te aflojan las correas de noche, te dan algo para dormir o te sirven doble de postre, pero mi enchufe tenía poca influencia, cosa de un pariente de una tía de mi padre vecina de Fulanito. Pero era un enchufe de tres al cuarto porque me tenían atado hasta de día, nunca me gustaba el postre y cuando pedí un ansiolítico me tuvieron caminando por el pasillo adelante y atrás, adelante y atrás, algo horrible. Menos mal que el tribunal médico comprendió que mi pensar en las musarañas no era falta de atención, de interés o pocas neuronas, era una auténtica vocación de alguien con la mente totalmente cabal y responsable de sus actos. Creo que incluso el gran Donald Trump tiene un ejemplar de mi libro en su mesilla de noche...

-¡Por eso tiene así al resto del planeta, está pensando en las musarañas!

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
http://theadversiterchronicle.org




theadversiterchronicle@hotmail.es


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Powered By Blogger