The Adversiter Chronicle

martes, 26 de mayo de 2020

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

RESCATE EN EL MAR DEL NORTE (1979)

Volver al curro tras semanas de confinamiento es la mejor excusa para aparcar trastos y sentarse a disfrutar de una película entretenida que es de las que según pasa el tiempo gana en calidad, cosa que sucede con muchos títulos de la época entre la segunda mitad de los 70´s y al comienzo de los 80´s. Películas con elenco solvente y oficio detrás de las cámaras con pulso narrativo algo tambaleante en ocasiones pero que suple la falta de dinero con dosis de humor y pizcas de ironía cuando no el reírse de sí mismos, cóctel agradable al paladar para degustar con tranquilidad y la única pretensión de pasar una par de horas entretenidas...

El guión lo firma el autor de la novela en que se basa y está dirigida por Andrew V. McLaglen con pulso televisivo en ocasiones pero resueltas las escenas con solvencia. Es 1979 y Roger Moore está en la cresta de la popularidad, y encasillado ya, gracias a la saga de 007 y previamente popular gracias a la televisión. Está acompañado por otros dos grandes de la época, grandes como actores de cine y grandes en popularidad, un James Mason de venerable almirante que con una mueca ya expresa sentimientos y un Anthony Perkins que hace olvidar su eterno personaje de Psicosis porque interpreta a otro personaje atormentado y deshumanizado en su papel de terrorista. La trama es simple con un secuestro de una torre petrolífera en el Mar del Norte donde el gobierno británico debe recurrir a un contratista a sueldo de la aseguradora naviera. No falta la amenaza de bomba, asesinatos gratuitos y psicopáticos así como escenas bajo el agua tan en boga de aquella.

En el momento de su estreno no fue valorada en su plenitud siendo vista como un sucedáneo de 007 en plan chusco, digamos. Pero es todo lo contrario, Roger Moore se ríe de sí mismo en un personaje con pintas de barbudo escocés que a la mínima ocasión le mete un par de lingotazos a la botella de wiskorro que por algún extraño arcano siempre tiene a mano. Misógino, hoy sería linchado por el feminismo radical, que considera a la mujer incapacitada para todas aquellas tareas que no requieran usar la plancha, el costurero, el horno de la cocina o poner la lavadora. Experto en contra terrorismo que trata a sus subordinados como si fuera un capitán ballenero en un buque negrero y que no tolera otra opción que sí mismo como única opción viable y enfurruñado porque el gobierno lo dirige una mujer. Hay que tener en cuenta que la Thatcher acababa de tomar el mando como primera ministra y la mujer comenzaba a dejarse ver en puestos de mando y responsabilidad vetados hasta entonces para las féminas.

Roger Moore está soberbio en sus muecas y lo de su empresa de contratista de defensa que se dice ahora es de traca. Tras conocerse el secuestro monta un escenario a base de un entramado de andamios con pinta de poco seguros y con un par de lonas y cuatro escaleras de pintar de toda la vida ya tiene montada una réplica del barco de suministros de la plataforma donde está el grupo terrorista liderado por el Perkins. La escena en el tren con la mujer fumadora, sus cuchufletas irónicas a la subdirectora de la plataforma, su confusión con la chica de la tripulación y la chulería con la que trata a todo el mundo unido a una autoconfianza digna de un cabezota escocés logran que Roger Moore haga olvidar a 007.

El James Mason está soberbio en su papel de máximo almirante que se ve tratado como un grumete por Roger Moore, pero el Mason infunde a sus personajes una solidez y una credibilidad con sólo arquear las cejas. Es cierto que vista hoy ha quedado desfasada en cuanto a ritmo y acción, pero son personajes que hacen olvidar a otras interpretaciones, algo que lograron como nadie las producciones británicas de la época. Es una película con encanto que vista décadas después gana enteros como pieza de un género que estuvo en boga en aquella etapa de la Guerra Fría donde había organizaciones criminales ajenas a la misma o como el personaje de terrorista del Perkins, alguien sin ideología ni ideales, posiblemente miembros de la secreta en la RDA, algo que visto en 2020 donde el peligro es terrorista islámico, un virus o la crisis de un sistema, aquellos eran buenos tiempos porque se sabía quienes eran los buenos, los malos y los renegados...
Ideal para recordar a tres grandes actores cinematográficos que eran además populares para el público.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/
 



 
                                                  

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