The Adversiter Chronicle

jueves, 1 de marzo de 2018

OBITUARIO


QUINI, futbolista

Por F. O. Roffön

No todo puede ser alegrías y el fallecimiento hasta cierto punto inesperado de Enrique Castro Quini, legendario delantero centro del fútbol español, ha teñido de luto El Molinón, la ciudad y resto del mundo futbolístico. Cuando The Adversiter Chronicle me pide una reseña pensé que desde que se supo la fatídica noticia todo el orbe futbolero le está rindiendo homenaje y honores merecidos ambos tanto de su faceta y oficio como delantero centro como de su faceta humana...

No le conocí en persona así que sólo puedo hablar desde el punto de vista de forofo que supongo que es el mejor homenaje que puedo hacerle que es hablar de fútbol. Primero tiene que ser con ojos de niño cuyo abuelo le llevaba en una coreografiada liturgia de paradas por el camino, partida de cartas y olor a Farias con la indispensable botellita de coñac para acabar en El Molinón. En la tribuna noble donde el himno se quedó grabado a fuego y la pasión por un equipo donde no entraban otras salvo la de la selección. Luego como niño que entraba en la adolescencia con Quini ya en el Barça y la mítica primera final de Copa del Rey que jugaba el Real Sporting de Gijón, yo nunca pude olvidar como nos perforaba la portería y el viaje de regreso en aquel viejo SETRA donde ya no había cánticos, anécdotas e ilusiones. Siempre en noches de resaca tardía y filosofal he imaginado que Quini nunca dejó el Sporting y lo que se hubiera logrado...

Porque recordar a Quini es recordar un Molinón con 40.000 espectadores, autobuses de todos los puntos del Principado de Asturias, partidos de jugar la clasificación a la UEFA, de tardes-noches de miércoles en partido de Copa, de ilusión al empezar la temporada porque el Sporting era un firme candidato a puestos nobles y la Segunda era cosa del Real Oviedo, de una ciudad que salía en la tele, en la radio, en la prensa capitalina y nunca pensábamos que llegaríamos a la mierda que llegamos a ser y de la que aún tratamos de salir agarrándonos a los recuerdos de aquella época que ha tenido en la muerte del máximo exponente del equipo, orgullo de sus paisanos y aclamado en todas partes y puntos cardinales de España.

Van a ponerle su nombre al Molinón y no creo que sea lo más merecido porque El Molinón siempre será El Molinón y si algún día recuperamos el orgullo deportivo que da la competitividad es de esperar que una firma comercial dé nombre al campo. Su nombre debería ser el titular de la escuela de fútbol de Mareo porque Quini era hombre de fútbol y que mejor homenaje a su memoria que estar presente donde se forjan los futuros jóvenes y no tan jóvenes futbolistas del Sporting, atletas del once local que escribía Carantoña...

Descanse en paz y siempre en nuestra memoria y corazones sportinguistas.
F. O. R.
 

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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