The Adversiter Chronicle

viernes, 9 de marzo de 2018

"Memorias de La Transición", por Antón Rendueles


Unas memorias de Antón Rendueles en exclusiva para The Adversiter Chronicle

UN VIEJO CINE

Formaba ya parte de la ciudad en mi joven generación, un cine como tenía que ser un cine con escenario, telones, palcos, entresuelo y butaca de patio aunque cuando abrieron la primera sala multicine en la ciudad el viejo cine y teatro, al menos de nombre, quedó eclipsado por la fascinación de un nuevo formato de salas de cine que igualaba a la ciudad en la modernidad que había en otras ciudades...

Mientras los mayores bregaban en la lucha diaria, tuve la fortuna de disfrutar desde pequeño de la magia del cine. La clase obrera cogía hábitos de clase media urbana en sus hijos y disponer de dinero apara ir al cine los sábados y todas las tardes posibles de las vacaciones escolares formaba parte de mi mundo, ese mundo egoísta por la ceguera de la infancia que no sabe lo que cuesta ganarse un céntimo, una deuda que nunca pagaré salvo en agradecimiento a mis mayores por permitirme disfrutar del séptimo arte...

Puedo cerrar los ojos y mi mente se eleva sobre mi cuerpo medio paralizado para recorrer de nuevo el hall del cine, entregar la entrada y asomarme, siempre, con avidez de espectador ante una nueva película, un nuevo estreno alejado de los mayores que hablaban en programas de cine en radio y televisión cuando no el Garci hablando de Casablanca, el Sabina de una de romanos o el Pumares en noches que se robaban al sueño para poder escuchar su programa nocturno...

Mi cine ya era en color, con películas dirigidas al público joven que dejaba la infancia, con escenas eróticas que abarcaban nueve semanas y media o guerreando en las galaxias. Pero ese amor al cine y su mundo continuaba ante el televisor...

Ahora el viejo cine será una hamburguesería según leo en la crónica y encuentro cierto sentido, cierto alma en el viejo cine que como tal forma parte del recuerdo vital de generaciones de espectadores y de quienes entonces éramos infancia y adolescencia y que ahora será también recordado aunque sea como establecimiento de comida basura porque las hamburguesas son deliciosos manjares para la infancia y adolescencia como entonces las películas del Eastwood eran cine basura de tintes fascistas según la crítica pero quienes íbamos al cine sabíamos que eran buenas cuando acudíamos a su estreno.

Cine, cine cine, que los sueños cine son, que cantaba un poeta...
Antón Rendueles


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/


 


 
 
                                                                                           

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