The Adversiter Chronicle

martes, 27 de enero de 2015

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: La Europa transformada 1878-1919
Autor: Norman Stone
Editorial: Siglo XXI de España Editores, S. A.
Traducción: Mari-Carmen Ruiz de Elvira
Edición: Primera edición en español, enero de 1985

Apasionante libro para revisar el interesante periodo histórico europeo que va desde el último cuarto del siglo XIX hasta 1919 donde el mundo y la sociedad se habían transformado configurando el escenario para la Segunda Guerra Mundial.

Lo más curioso es la similitud, salvando las distancias, con la época actual: un rearme en diversas naciones del mundo, conflictos regionales y convulsión social dentro de unos límites así como una ambición por buscar inversores y mercados. Le unimos los nuevos movimientos neo comunistas con aspiraciones de estados de economía socialista que hacen temblar los pilares del sistema que vende a la ciudadanía lo delirante de las intenciones de estas formaciones y da la impresión de que todo cambió pero todo sigue siempre igual una vez pasados los vapores de las armas...

Con datos de 1985, lo cual indica que están totalmente desfasados en 2015, puedo deciros del autor que Norman Stone era miembro del Trinity College, Cambridge, donde enseñaba Historia de Rusia y de Alemania. Nació en 1941 y se educó en la Academia de Glasgow y en Cambridge. Pasó varios años en Viena y Budapest trabajando sobre los últimos tiempos de la monarquía de los Habsburgo, y desde 1967 estuvo dando clases en Cambridge.
Y sin más verborrea, unos pasajes que os abran el gusanillo de saber más mediante su lectura:


Cambios...
Desde 1870 a 1900, Europa cambió a un ritmo mucho más rápido de lo que nunca había cambiado antes ni, podría argüirse, cambiarían después. En 1870, la mayoría de los
europeos vivían en el campo, obedeciendo a sus pastores, sacerdotes o terratenientes. La mayor parte de ellos no se preocupaban por la política. La mayoría eran analfabetos y esperaban sólo una vida de extrema austeridad, que podía acabar fácilmente en una muerte temprana a causa de una enfermedad o del hambre. En las ciudades, la tasa de mortalidad superaba la de natalidad, y si en ellas se mantenía la población era únicamente mediante la importación de habitantes. En el Berlín de la década de 1860, o en el San Petersburgo de la de 1880, los dos tercios de la población masculina adulta habían nacido fuera de la ciudad.”


Rivalidades entre naciones...
La rivalidad anglorrusa se vio complicada por la nueva disputa anglofrancesa en torno a Egipto (desde 1882). El gobierno francés se sentía molesto, dado que los británicos tenían preponderancia en Egipto, con una presencia militar. Los franceses pidieron en numerosas ocasiones ayuda a Alemania por esta cuestión, y algunas veces la obtuvieron, ya que el objetivo de Bismarck era alejar de Europa los intereses franceses. También Francia e Italia estaban enfrentados con respecto a Tunicia, donde los franceses habían conseguido una posición no diferente de la de Gran Bretaña en Egipto. Hacia el fin de la década, la rivalidad francoitaliana se vio aún más complicada por una guerra de aranceles.”



La vigorosa Alemania...
El mundo de la industria pesada alemana era un mundo muy feo y muy próspero. Empresarios y administrativos protestantes, financieros judíos como Emil Rathenau o Carl Fürstenberg y una mano de obra con frecuencia católica (y en Bochum o
Gelsenkirchen en buena parte polaca) reproducían las condiciones casi ideales para el éxito de las crueles y duras empresas de la industria pesada de finales del siglo XIX, condiciones reproducidas bastante extensamente en los Estados Unidos, y, hasta cierto punto, también en Gran Bretaña. En el Essen de Krupp, al igual que en Pittsburg o Cleveland -donde un Andrew Carnegie podía reinar sobre una mano de obra en gran parte polaca-, cientos de miles de hijos de campesinos, llegados por ferrocarril o barco, procedentes del derrumbamiento de la agricultura campesina, movían las cuerdas de la industria pesada. En la década de 1880, la introducción del proceso Gilchrist-Thomas permitió a esas firmas utilizar el mineral de hierro de la cercana Lorena, y la industria alemana del acero medró en consecuencia.”


Rusia entra en el siglo XX...
Por lo que respecta a Rusia, era corriente oír que `si no hubiera sido por la primera guerra mundial´ habría continuado desarrollándose al estilo occidental, esto es, en dirección hacia el capitalismo y la democracia. En todos los países afectados por dicha guerra se adoptó un punto de vista similar: si no hubiera habido guerra no habría habido un Mussolini, ni una extraña muerte del liberalismo inglés, ni un Hitler. En el fondo, tales argumentos, aunque quizá bastante plausibles, son poco realistas. La obsesión de los estados europeos en esa época era prepararse para la guerra con Alemania o llevarla a cabo. Sus formas de librar esta guerra revelaron mucho con respecto a su carácter. No es un criterio que permita afirmar que la Rusia zarista hubiera sobrevivido, porque resulta evidente que no era una sociedad que pudiera responder a los rápidos cambios de la civilización del siglo XX.”


Los Balcanes...
En los viejos tiempos, los croatas habían sido los súbditos más leales de los Habsburgo. Eran agresivamente católicos y agresivamente militaristas; habían proporcionado a los Habsburgo el equivalente de los cosacos, y, al igual que los cosacos, habían adquirido tierras por ello. Disfrutaban de algunos derechos, garantizados en 1868, frente a sus
gobernantes húngaros. Estos derechos no fueron respetados, y los valientes croatas respondieron dividiéndose. Algunos querían apelar al viejo absolutismo de los Habsburgo; otros confiaban en la Ilustración húngara (confianza que se vio defraudada en 1908, cuando los húngaros, afirmando la primacía de su idioma en los ferrocarriles de Croacia, excluyendo de los puestos de trabajo en ellos a los croatas). A medida que el país se iba desarrollando en el último tercio del siglo, iba surgiendo un elemento radical: un partido campesino, dirigido por Stepan Radic, y una juventud secularizada. En la Dalmacia dominada por Austria había croatas, que se sentían a veces oprimidos por la minoría italiana de las antiguas ciudades venecianas del Adriático. Estos croatas hablaban un lenguaje todavía más radical que el de sus compatriotas en Croacia.”


Consecuencias de una guerra mundial...
"Es innegable que Finlandia, Polonia, los estados bálticos y Lituania -todos los cuales diferían de los rusos en su religión y en muchas de sus costumbres- se hicieron realidad sobre el terreno. Ciertamente, algunos de ellos estaban inmersos en una guerra civil entre derecha e izquierda, cuyo resultado fue decidido en Finlandia en 1918 por la intervención de un ejército alemán al mando del general Von der Goltz. Pero no hay duda alguna de su deseo de separación. En las circunstancias creadas por el tratado de Brest-Litovsk estas naciones resurgieron, con guarniciones alemanas, aunque en la mayoría de los casos tuvieron que esperar a la retirada de los alemanes para obtener la independencia oficial.”


Lectura muy recomendable que lo mismo sirve para mesita, el turno de noche, retiros espirituales en acantilados al borde del mar o simplemente para ver que cien años después los problemas que eran entre europeos ahora son globales. Nada de regalar a la suegra porque igual se entera de que tiene el mango de la sartén económica de su pensión e igual despide a la chacha y nos pone a servir la mesa, cosas del capitalismo.
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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