The Adversiter Chronicle

jueves, 20 de febrero de 2014

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: PARTISANAS – La mujer en la resistencia armada contra el fascismo y la ocupación alemana (1936-1945)
Autor: Ingrid Strobl
Editorial: VIRUS Editorial
Traducción: Patric de San Pedro y Assumpta Terés Illa
Edición: Marzo de 1996

Hay varios tópicos incrustados en el imaginario colectivo acerca de la Guerra Civil española y de la II Guerra Mundial: todos los franceses estaban en la Resistencia, las milicianas eran todas unas putas al servicio de la República, que los judíos eran un pueblo sin afán de lucha contra sus exterminadores o que Franco ganó la Guerra Civil por su talento...
¿Y las mujeres?

Desde un punto de vista feminista y con cierta nostalgia revisionista del movimiento revolucionario internacionalista pero sin alterar el espíritu de homenaje y memoria de si no olvidadas, sí ignoradas luchadoras contra el fascismo desde 1936, unas veces porque la historia la escriben los hombres y otra que relegadas en la paz a su rol de madres y esposas, el silencio de la ignorancia hace que la historia de estas mujeres, chicas jóvenes en su mayoría, nunca sea contada salvo con tópicos típicos.

Se da la paradoja que mientras las españolas provenían en su mayoría de ambientes proletarios, libertarios y anarquistas mientras que las españolas burguesas abrazaban el fascismo a la franquista, tres años después sus símiles europeas eran perseguidas y ejecutadas por ser judías sin distinción de ideología o clase social...

Pero las historias y vivencia son similares: mejorar la sociedad y el papel de la mujer en la misma, combatir con las armas al enemigo, demostrar que valían más tanto como un hombre en combate soportando dolor, lágrimas y llantos, la angustia por los familiares en la retaguardia y en los guetos, soportar la falta de higiene ocultando la menstruación en las trincheras y por último el temor a dormir junto a hombres y el peligro de la violencia sexual para finalizar en sádicas torturas de la Gestapo o de la revancha de los requetés al tomar una posición por ellas defendida y la humillación de ser apartadas de acciones armadas para terminar realizando tareas más propias como cocineras y costureras por sus propios compañeros que pese a sus proclamas seguían viendo a la mujer en un papel secundario tanto de la acción como de las decisiones políticas pese a las ideologías liberadoras e igualitarias que pregonaban en reuniones y pasquines

Según la contra cubierta y con datos de 1996, Ingrid Strobl nació en Austria en 1952. Estudió Filología Germánica e Historia del Arte en Viena, doctorándose con la tesis Retórica en el Tercer Reich. Ha sido durante años redactora de la revista feminista Emma y, como periodista independiente, ha colaborado con diversas revistas y programas de radio y televisión, tratando temas relacionados con la mujer, la política de población, las nuevas tecnologías genéticas, la política migratoria y el antisemitismo. Es además autora de varios libros y documentales.

Y sin más, unos breves pasajes que os inciten a su lectura:
Rebelión militar en España...
El golpe de los oficiales fascistas había trastornado no sólo la situación política, sino también la vida cotidiana de la población con la tradicional distinción de los roles sociales de ambos sexos, que en España era especialmente rigurosa. Muchachas de dieciséis años cambiaron sus vestidos por los uniformes militares de las milicias, se colgaron un fusil al hombro y se fueron a la guerra. Amas de casa pusieron manos a la obra para organizar la vida social de la población. Durante esos primeros días y semanas después de estallar la guerra tuvo lugar una revolución dentro de la revolución. Todos los testigos describirían posteriormente, con asombro, la nueva forma de actuar de las mujeres, cosa que, por tratarse de España, parecía todavía más sorprendente. La inmensa mayoría de las mujeres españolas se encontraba bajo la dictadura de la pobreza, la Iglesia y el marido. Hasta la llegada de la República, en 1931, no tenían prácticamente ningún derecho, recibían sueldos míseros y no había ninguna organización que representase sus intereses. También los anarquistas, que en su programa abogaban por la igualdad de derechos de la mujer, en la práctica, no movían ni un dedo, ni a nivel sindical, ni mucho menos a nivel particular.”

Llegada al frente en Buitrago de Lozoya...
Cuando llegó a Buitrago de Lozoya, su zona en el frente, les recibieron así: `Todo el mundo abajo, esperad, ahora repartimos las cosas´. Las cosas eran: el mono, la gorra de las milicias, un plato, cubiertos, una cartuchera, munición y una carabina. De momento, Rosario no sabe qué hacer con todo esto, pues no había tenido nunca un fusil en la mano. Los voluntarios que todavía no habían hecho ningún entrenamiento militar son enviados con los demás a trincheras y, una vez allí, reciben una especie de curso rápido para el manejo del arma: `Nos explicaron cómo se carga la carabina y cómo se apunta a un objetivo. Y luego nos dijeron que , en todo caso, teníamos que disparar continuamente para que los fascistas notaran que presentábamos una resistencia fuerte. Y el caso es que nuestras carabinas tenían un alcance de apenas 30 metros. Eran fusiles viejísimos´.
Rosario está en primera fila en el frente en una zona de lucha de vital importancia, pues d esa zona proviene el agua potable de Madrid y hay que conservarla a cualquier precio. Rosario recuerda: `Fue el mismísimo infierno. Se disparaba día y noche, claro que gracias a eso aprendimos muy rápido a luchar´.”

Represión franquista...
Julia ingresa en la cárcel de mujeres de Ventas y el 3 de abril de 1940 es condenada a muerte por delito de rebelión. Al cabo de unos meses le conmutan primero la pena por una condena de 30 años de prisión mayor. La hija de Julia tiene 14 días cuando detienen a su madre. Cuando Julia tuvo que abandonar el frente se había encontrado de nuevo
con su novio y había vuelto a quedar embarazada, esta vez decidió quedarse con el niño a pesar de sus condiciones de vida difíciles y peligrosas. `Fue una criatura deseada y yo era muy feliz. Entonces me la tuve que llevar a la cárcel. Eso fue terrible. A mi no me torturaron, mi tortura fue la niña. Primero cogió pulgas, luego abscesos de pus en todo el cuerpo, finalmente meningitis´. Julia recuerda que la mayoría de los niños en la prisión murieron de meningitis. `Gritaba y lloraba día y noche, y yo no la podía ayudar, no podía hacer nada. Hubiese preferido la tortura a eso´. Las mujeres suplican a las guardianas que vayan en busca de un médico, pero no les hacen caso. Cuando muere la niña apenas tiene diez meses y medio. Al cabo de unos años trasladan a Julia a una cárcel del País Vasco que todavía era peor que Ventas: `Era terriblemente húmeda. Dormíamos constantemente sobre colchones mojados´. A causa de la humedad, Julia contrae una grave parálisis en las piernas, no puede andar y debe permanecer dos años en la enfermería sin poder moverse. Apenas puede volver a andar la trasladan a Barcelona, de allí a Palma de Mallorca, luego su odisea por las cárceles la lleva de nuevo hacia el norte, a Bilbao, hasta que por fin llega a Almería donde recibe el indulto.”

Resistencia en los Países Bajos...

No era ninguna casualidad que Frans, ése era el nombre de guerra de su futuro comandante, quisiera fichar precisamente a las hermanas Oversteegen. A pesar de su extrema juventud eran ya luchadoras clandestinas experimentadas. Desde hacía años escondían a judíos y otros perseguidos procedentes de Alemania, y desde el principio de la ocupación distribuían la revista ilegal del Partido Comunista `De Waarheid´ (La verdad), pintaban frases subversivas en las fachadas y pegaban carteles. Truus y Freddie habían crecido desde pequeñas en un ambiente de actividad política. Su madre era comunista, a los cinco años Truus había participado en su primera manifestación y había oído los gritos de los que se la miraban desde las aceras: `A los rojos habría que colgarlos de las farolas´. ¿Qué son rojos?, preguntaría Truus a su madre. `Somos nosotras y toda la gente que va con nosotras´, le respondió.”

Los ocupantes nazis y sus títeres locales fascistas reconocen el problema de la resistencia judía...
En agosto de 1943, tres meses después de la derrota definitiva del levantamiento del gueto de Varsovia, el comandante del Armia Krajowa y sucesor de Rowecki, el general
Bór-Komorowski, hizo público su `Documento sobre la lucha contra las bandas´. De esta manera hacía suyo el lenguaje empleado por los nacionalsocialistas´, que describía a los grupos partisanos ante todo como bandas. Bandas armadas, constituidas por judíos y prisioneros de guerra soviéticos huidos,se dedicarían -según se afirma en la declaración de Bór-Koworowski- a aterrorizar a los habitantes de las ciudades y pueblos polacos:
`
Tanto hombres como mujeres -sobre todo judías- participan en estos ataques. Estas acciones vergonzosas de individuos desmoralizados conducen, en buena medida, a la ruina total de muchos ciudadanos que ya se encuentran gravemente afectados por los cuatro años de lucha continuada contra el enemigo´´. El comandante del Armia Krajowa lamenta que los alemanes, a quienes la población ha solicitado su ayuda, no intervengan con suficiente energía. A consecuencia de ello, `para proteger a la población inocente´, habría dado `instrucciones a mis comandantes, con el conocimiento del delegado del Gobierno, de hacer uso de las armas en caso de saqueos o presencia de elementos subversivos. (…) También he ordenado a mis comandantes garantizar la cooperación de la población local con las centrales del delegado del Gobierno, a fin de establecer sistemas de alarma y organizaciones de autodefensa locales.”

El combate...
Alguien da la señal de ataque. Un grupo de mujeres jóvenes, bajo el mando de Milka Datner, Basia Kaczalska, Khaya Biala y Fania´, prende fuego a las fábricas y talleres. Al mismo tiempo, un grupo de luchadores ataca con ametralladoras y fusiles a los alemanes en la calle Smolna y les obliga a retroceder. Mientras tanto, el grupo en torno a Milka Datner comienza el asalto a la valla e intenta incendiarla, a fin de posibilitar la fuga a las masas que tienen que pasar por la calle Smolna de camino al punto de encuentro. Chayke Grosman: ``Éramos conscientes de que íbamos a morir
todos. Sabíamos que los que abrieran una breca en la valla, los atacantes, iban a ser un blanco perfecto del endiablado fuego enemigo, que en el mejor de los casos sobrevivirían sólo unos cuantos. Pero detrás de nosotros estaban las masas. Teníamos que romper el bloqueo para que pudieran huir. En esos momentos se encontraban reunidos allí cerca de 20,000 judíos. (…) Aun cuando cayeran cientos de ellos, varios miles podían escapar.´´.”

El destino...
Y si estas muchachas, en parte, se unieron a la resistencia armada no sólo por convicciones políticas, sino también por ciertas ganas de aventura y el deseo de escapar al aburrido y coartante rol de mujer, esto no podía ser suficiente por sí mismo para aguantar durante meses y años, día tras día, la vida en el frente, en la ilegalidad. La fuerza para continuar luchando, en tanto que terrorista buscada, ante las narices del enemigo no podía venir sólo de las ganas de aventura. Esta fuerza se alimentaba de la ruptura radical con todo lo que ofrece la sociedad, con todo lo habitual, de la transgresión de todas las fronteras. Estas jóvenes mujeres rompían con su papel, rompían con la ley, derrumbaron el muro protector del instinto de conservación. Habían llegado demasiado lejos en su atrevimiento como para querer o volver atrás.”


Libro recomendable para todos lo públicos: feministas y luchadoras ante el machismo imperante, amantes de historia bélica, como homenaje a la memoria de las olvidadas en las crónicas oficiales y de propaganda, al ministro Gallardón y sus grilletes morales y a todo lector y lectora que gusten de conocer los entresijos que dieron lugar a la formación del mundo en que vivimos...

Y para la suegra que se cagará en todos los santos cuando vea que en lugar de novela histérica se trata de un libro de rojas, ateas, masonas, comunistas y alguna que otra bollera.


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

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