The Adversiter Chronicle

martes, 25 de febrero de 2014

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

NO ME CHILLES QUE NO TE VEO (1989)

Traemos en esta ocasión lo que podríamos definir como canto del cisne de un tipo de comedia que comenzó en los 70´s y aguantó hasta los primeros 90´s aunque ya muy decadente.

Por un lado un profesional mercenario de la dirección como Arthur Hiller, un completo desconocido pero no tanto su obra por cuanto rodaría unas cuantas del Charles Bronson en la saga del justiciero a la que dedicaremos un número en breves.
Luego tenemos a los protagonistas, populares ambos en la época. Uno el Gene Wilder, un actor cómico que sabía imprimir una atmósfera predispuesta a la risa pero sin renunciar a los diálogos que complementaban unas puestas en escena de los gags que eran magníficos por su sencillez. Sin llegar a la magia del Peter Sellers, era una réplica competitiva y le debemos algunos de los más hilarantes títulos sin olvidar las dirigidas por el inefable Mel Brooks donde los espectadores a veces no apreciábamos en su totalidad y que en España se ganó la indiferencia por su versión de la Inquisición en La loca historia del mundo pero que sin embargo, cuando escapaba de grandiosas pretensiones, rodaba buenas comedias dirigiendo e incluso actuando arropado por actores de la talla de Gene Wilder...
Tenemos de co protagonista al Richard Pryor, destronado como estrella afro americana del star system desde la segunda mitad de los 80´s por el también inefable Eddie Murphy   amén de que loas estragos físicos de la enfermedad ya eran palpables en su rostro aunque no obstante muestra su valía como actor, el único defecto, que no lo era en su caso, cierto abuso de las muecas faciales mas en esta película su interpretación de invidente es magistral ya que no es fácil simular la ceguera y posiblemente sea junto Al Pacino en Esencia de mujer el actor que mejor ha interpretado a una persona ciega aunque por desgracia no fue valorada en su momento como merecía y nos gusta pensar que fue su venganza al sistema demostrando que los afro africanos son también buenos actores, es una pena que el bueno de Pryor no disfrutara de sus colegas de color de piel triunfando como estrellas de acción y de comedia...
Luego de secundarios tenemos sorpresa con Kevin Spacey haciendo amanerado villano y para amantes de los curioso, el apreciar en su inmensidad el pedazo de grano o quiste de grasa que luce en una mejilla.

Le acompaña de villana Joan Severane, de rostro desconcertantemente alienígena, piernas que son una perdición y se le ve una teta cuando está en la ducha, aunque nos da la impresión de que Gene Wilder quiso repetir bombazo presentando actriz femenina como hizo con Kelly Lebrook en La mujer de rojo pero ni la belleza alienígena de su faz enamoraba al espectador ni sus curvas levantaban el ánimo de los machos alfa y despertaba envidia estética de las féminas.
Estas comedias y estas estrellas no defraudaban nunca porque el espectador, ya parroquiano de sus títulos, sabía que iba a reírse, ver un buen producto de entretenimiento y disfrutar de unos actores que tenían legiones entregadas de ante mano. Son películas de risa, pero son actuaciones dignas de representación teatral porque el producto era solvente aunque no logró pervivir mucho más tanto por envejecimiento de los protagonistas como de las historias para un público potencial que era superado por las nuevas hornadas y se daba el curioso espectáculo en la taquilla del cine de ver mayoría de gente adulta y poca adolescente.
Dave es un wasp sordo que regenta un kiosko y busca un ayudante. Wally es un invidente afro americano de clase media que busca un trabajo y acude al kiosko de Dave. Ambos tienen en común que se niegan a aceptar ante la sociedad sus minusvalías y tratan de disimular y aparentar como si fueran gente con todos sus sentidos operativos.

Sucede un asesinato en el kiosko donde el ciego escucha el disparo y el sordo ve escapar a los asesinos sucediéndose mil y una peripecias donde Dave y Wally se complementarán sensorialmente hasta desfacer el entuerto y castigar a los culpables...
Lejos de los chistes fáciles sobre minusválidos que podrían esperarse, es la cotidianidad de las situaciones que hacen que dejemos de sentir compasión o empatía simpática por el ciego y el sordo para ver que en realidad pueden hacer lo mismo que los demás con sus vicisitudes y adaptabilidad al entorno. No son chistes denigrantes de brocha gorda y os aseguramos que las interpretaciones merecen la pena.
Película para recordar por veteranos el mundo de los 80´s urbanitas y para generaciones vírgenes cinematográficamente hablando, descubrir a dos actores que en su época eran taquilleros y estrellas del celuloide, taquilla y vídeo clubs...
 
 
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

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