Suplemento
televisivo cutre de The Adversiter
Chronicle
GH REVOLUTION: FINAL...
¿FINAL?
Todo
acaba...
Todo
termina... Empiezo
de forma tan poético-chusca porque ha llegado al final la que se
rumorea que pudo haber sido la final, el fin, de un formato exitoso y
popular, seguido por audiencia de todas las edades, adaptado a los
nuevos tiempos de comunicaciones digitales y el fenómeno de las
redes sociales, longevo para una televisión en estos tiempos de
programas efímeros y han bastado dos ediciones con Jorge Javier de
máximo pontífice presentador y una edición, ésta, donde ya el
logo era un ojo hostiado, en lenguaje visual de comic hispano del
maestro Ibáñez y compañía en Editorial Bruguera, donde comenzó
anunciando una revolución, en inglés que queda más fino, que ha
sido un zurullo y hasta han renegado del nombre revolucionario para
denominarlo con el natural de GH18...
Y
podríamos seguir con debates dominicales a horas de bocadillo en el
turno de noche, Sandra Barneda ausente y menos mal que pudimos catar
su belleza ante la cámara la noche de jalowiin; suspender
y luego recular con el canal de 24 horas con señal de la casa; meter
relleno a ver si se levantaba la audiencia con secundarios con más o
menos gancho hasta llegar a la inefable Belén Esteban o que se
rompió la magia inicial metiendo a cien aspirantes. Una debacle si
se compara con todas y cada una de las ediciones anteriores donde
hubo hasta un supuesto intento de violación. De supuesto poco ha de
tener porque expulsaron al presunto violador y sometieron a terapia
psicológica a la presunta violada, que no albergamos dudas de la
veracidad, pero como audiencia podemos decir que se corrió un tupido
velo...
Hay
que ser mal pensado para encontrar lógica a alterar tanto un formato
de probado éxito hasta hace dos temporadas. Jorge Javier tiene
culpa, sería de necios negarlo y el no ha sido tan necio de no
reconocerlo, pero no toda la culpa es del presentador. Siempre que
hay un cambio de presentación es inevitable que al menos la primera
temporada se añore lo anterior, pero Jorge Javier no se ha adaptado
con su estilo al formato, repite el estilo de otros formatos, no es
colega y a la vez educador de los concursantes, da sermones de
moralina y si el familiar o la persona concursante no le da la razón
se mosquea, resulta extraña su manera y su forma, sin frescura
leyendo la chuleta, en otro formato más sólo que este formato no es
uno más. Tiene su dinámica propia y ha creado a lo largo de las
temporadas y las convivencias una serie de liturgias, de ceremonias
de comportamiento que en esta edición ni siquiera estuvo acertada en
la selección de concursantes, todos planos y verdaderos muebles.
¿Será
que quien es dueño de los derechos ha subido el canon por emitirlo?
¿Será
que la cadena ha quemado el formato para que no sea atractivo a la
competencia y quien es dueño de los derechos negocie el canon a la
baja? ¿Será
que la audiencia está obsoleta y no se adapta a los cambios? ¿Será
que GH ha sido Gran Zurullo?
Preguntas
que recuerdan a la mítica serie Enredo de
los 80´s (además de pionera en picardías fue la primera editada en
vídeo) y de las que saldremos de dudas en la próxima edición si la
hay que hasta han sembrado la duda de que así vaya a ser.
Recomendamos que vuelvan al formato de éxito, que Jorge Javier se
adapte o deje paso a otro u otra y que la cadena no recorte las horas
de fisgar así como que la productora busque más variedad de
personalidades en el casting y tal vez dentro de un año en lugar de
no importarnos quién ha ganado esta edición porque nadie de los
elegidos merecía el premio final, estemos hablando de televisión y
no de zurullos televisivos y experimentos que, inevitablemente,
acaban siendo mierda televisiva pero de la que espanta y no de la que
nos engancha...
¿Capichi
o no capichi?
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido Salt Lake City, Utah Director Editorial: Perry Morton Jr. IV http://theadversiterchronicle.org/
Suplemento
literato cutre de The Adversiter
Chronicle
Libro: Los
cien días –
o el espíritu de sacrificio-
Autor:
Dominique de Villepin Editorial:
Inédita Editores S. L. Traducción:
Dinah de la Lama Saul Edición:
Febrero 2005
El
26 de febrero de 1815, el hombre que puso de rodillas a las
monarquías europeas y llegó a coronarse emperador, zarpa desde la
isla de Elba rumbo a las costas francesas donde será aclamado por el
ejército y el pueblo para que tome el poder y restituya a Francia la
gloria perdida. Tendrá en contra a viejos copartícipes de la
revolución y a la clase aristocrática obra suya donde premió con
títulos nobiliarios a familiares, amigos y compañeros de armas que
ahora temen perder lo ganado y se alían contra Napoleón que
abandona en esa jornada su destierro...
La
propuesta de hoy es un viaje a los cien días largos que duró el
regreso de Napoleón y cómo su impronta a la hora de renunciar al
poder sacrificando su persona ha marcado un antes y un después en la
historia política de Francia. Quien espere encontrar hazañas
bélicas de la era napoleónica en etapa final se encontrará con una
crónica de las maniobras políticas y de sus protagonistas que
marcaron el fracaso del intento de Napoleón de asegurar el trono
para su hijo y cambiar sus formas y maneras abrazando el liberalismo
parlamentario pero intenciones vistas como embustes por sus
contemporáneos que temían el regreso a las formas y maneras
imperiales tras el manto del diálogo. Un relato fascinante hilvanado
con maestría por el autor que logra trascender el localismo de la
obra y traslada al lector a la época que narra...
Dominique
de Villepin es hijo del senador Xavier Galouzeau de Villepin, pasó
su infancia y adolescencia a caballo entre Europa y América,
alternando estancias en Venezuela, Francia y Estados Unidos.
Licenciado en Letras y Derecho, ha consagrado su vida profesional a
la diplomacia y la política. Desde 1980, año en el que fue nombrado
encargado de cuestiones relativas al cuerno de África en la
Dirección de Asuntos Africanos y Malgaches, ha ejercido diversos
cargos siempre vinculados a la proyección exterior de Francia. Entre
1993 y 1995 fue jefe de gabinete de Alain Juppé, ministro de Asuntos
Exteriores, y entre 1995 y 2002 ocupó el cargo de secretario general
de la Presidencia de la República. En el año 2002 fue nombrado
ministro de Asuntos Exteriores y desde abril de 2004 se ocupa de la
cartera de interior...
Profusos
datos sacados como es habitual de la contraportada y actualizados al
año de edición, pero sin más verborrea unas breves reseñas que os
inciten a su apasionante lectura:
Los
Borbones recuperan el trono de Francia...
“Al
principio, horrorizados por la perspectiva del retorno de los
Borbones, los notables, al ver que su estatus queda garantizado, se
van conformando. A la era de las opiniones revolucionarias le sigue
la de los intereses, que asegura el triunfo de la burguesía sobre la
nobleza, de la Francia moderna sobre el Antiguo Régimen. Desde el
Consulado, que ha dado paso ampliamente al retorno de los emigrados,
se han ido tejiendo numerosos vínculos en el seno de estas élites.
Todos aplaudían, tras veinticinco años de conflicto, el retorno de
una paz que ha costado más de un millón de muertos. Este alivio se
expresa con indecencia cuando los aliados entran en París, aclamados
en el faubourg Saint-Germain. Ni los emigrados que entraron entre los
equipajes de los Borbones ni los realistas de mañana, que pasan del
Comité de Salvación Pública a la realeza del hermano pequeño de
Luis XVI sin aparentes remordimientos, nadie quiere oír hablar del
César coronado, entronizado quince años antes.”
Comenzando
el retorno a Francia desde la isla de Elba...
“La
operación se prepara de forma minuciosa. La buena estrella de Lodi
ampara el encuentro de esta misteriosa aventura que conjuga el azar y
el silencio. El cielo se abre milagrosamente y la puerta de la jaula
queda entreabierta. El 16 de febrero, la vigilancia se hace menos
efectiva: Campbell abandona Elba para ir a pasar ocho días a
Florencia cerca de su amante. Más o menos en el mismo momento,
gracias a un emisario de Murat, le ha llegado a oídos del emperador
la clausura, en principio próxima, del Congreso de Viena. Puede
creer que los aliados, pronto dispersos, ya no dispondrán de la
capacidad de respuesta rápida y concentrada que comporta su
agrupamiento en la capital austriaca. Las noches, todavía largas,
favorecerán su huida. El momento no podría ser más propicio.
Napoleón da sus primeras órdenes en previsión de la partida:
reparación de los barcos, camuflaje de la bricbarca L´Inconstant
como si fuera un navío mercante inglés, reunión de fondos,
aprovisionamiento de víveres y otros problemas clásicos de la
intendencia.”
Napoleón
regresa a las Tullerías...
“Los
testigos confirman unánimemente la emoción de Napoleón. Disfruta
de estos instantes de felicidad entre los suyos, en profunda comunión
con la muchedumbre entusiasta, conmovido por el fervor de miles de
miradas que le siguen a cada paso. En un breve aparte, le reprocha a
la reina Hortensia haber buscado los favores de Luis XVIII y del zar:
`Cuando uno ha compartido la grandeza de una familia´ le dice él,
`es necesario saber padecer en la adversidad´. Su hijastra, nombrada
duquesa de Saint-Leu por el muy cristiano rey, se inclina llorando,
pero Napoleón ya la ha perdonado. Sin embargo, el emperador pone fin
rápidamente a las efusiones. Sin ignorar las dificultades que le
esperan, vuelve a sus aposentos, apresurado por girar la página de
la reconquista. Ahora lo que le interesa es ponerse al frente de los
deberes que le impone su cargo y consagrarse por entero a las
necesidades de la supervivencia.”
Recelos
del “nuevo” Napoleón...
"Tampoco
Madame de Staël confía en la sinceridad de su metamorfosis: `Era
una necedad pretender enmascarar a un hombre tal en rey
constitucional -afirma en sus Considérations sur la Revolution
française-. Se despreciaba plenamente a Bonaparte haciéndole usar
un lenguaje contrario al que había sido el suyo durante quince años.
Estaba claro que solamente podía proclamar principios tan diferentes
a los que había seguido cuando era todopoderoso, porque se veía
forzado por las circunstancias. Ahora bien, ¿qué es un hombre así
cuando se deja forzar? El terror que inspiraba y el poder que
resultaba de este terror ya no existían. Era un oso abozalado al que
todavía se le oía murmurar, pero al que sus domadores hacían
bailar a su son´. Ciertamente,
ella aprueba el Acta adicional, pero no le perdonan a Napoleón nunca
su exilio ni la retirada de la circulación de su De Alemania. No
olvida ni sus injurias ni sus amenazas contra ella y contra su
adorado padre, este Necker a quien Napoleón califica de `profesor de
colegio´, pesado y vanidoso, que no es más capaz de prever la
Revolución que de contenerla cuando era ministro de Luis XVI.”
Waterloo...
“Empleando
sabios efectos de escenificación, el emperador coloca sus fuerzas en
disposición de ataque. El ritual no tiene otro objetivo que
impresionar al adversario y estimular el ardor de sus soldados. `Era
-precisa el teniente Martin- un espectáculo con toda la
magnificencia. Las bayonetas, los cascos y las corazas resplandecían,
las banderas, los estandartes y las bombardas de los lanceros, bajo
el soplo del viento, hacían ondear los tres colores. Los tambores
repicaban, los instrumentos de viento sonaban, la banda del
regimiento entonaba la melodía de `Velemos por la salud del
Imperio´. Desplegadas en abanico, las tropas arden en deseos de
entrar en combate. Según la costumbre, la artillería de la Guardia
lanza tres disparos al aire para enunciar el principio de la masacre.
Son alrededor de las once y media.”
Alegría de Luis XVIII tras la derrota de Napoleón en
Waterloo...
"La
alegría resulta aún más viva, indecente incluso, si se piensa en
la muerte de miles de soldados franceses y en la invasión del
territorio. Los realistas se abrazan mientras suenan las campanas y
gante se ilumina con mil fuegos. Luis XVIII hace un brindis por la
victoria: `Nunca -dice-, había bebido por el éxito de los aliados
antes de la restauración: su causa era justa pero ignoraba sus
intenciones para con Francia. Hoy, que son los aliados de mi corona,
que no combaten a los franceses sino a los bonapartistas, que se
esfuerzan tan noblemente para conseguir la liberación de mi pueblo,
podemos saludar sus victorias sin dejar de ser franceses´. Palabras
imprudentes que el futuro no tardaría en desmentir. En el mismo
momento, acordémonos, París celebra la victoria de Ligny.”
Delicioso libro que narra un momento apasionante de la
historia de Francia y Europa que consta además de algo que nos
encanta como son las notas a pie de página, no estas farragosas pero
necesarias de puntualizar un significado o un dato; el autor logra
que se pueda leer el libro ignorando las notas pero detenerse en
ellas cuando se indica es enriquecer el hecho narrado, asomarnos más
profundamente a la acción descrita en ese párrafo, así que doble
placer de lectura que lejos de lastrar la misma consigue captar más
aún nuestra atención y hay una inmersión placentera por parte del
lector. Recomendable para amantes de la historia, estudiosos de la
época y lecturas reposadas en tiempos de fiestas navideñas.
Cuidadín con regalar a la suegra que igual empieza a dar la turra
con sus recuerdos de chochez donde fue contemporánea de Josefina y
su difunto marido funcionario con Fouché confundiendo fechas y
vivencias, cuidadín cuidadín...
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido Salt Lake City, Utah Director Editorial: Perry Morton Jr. IV http://theadversiterchronicle.org/
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido Salt Lake City, Utah Director Editorial: Perry Morton Jr. IV http://theadversiterchronicle.org/
Así
como que no es la cosa ha llegado una Navidad más y, puesto que
seguimos unas fiestas navideñas más en crisis recesiva o recesión
crítica, se hace necesario hacer gasto en comidas y cenas. Este año
hemos retado a nuestro experto nutricional a que nos proponga comer
como se merece en estas fechas pero sin aumentar el gasto habitual
mas sin renunciar a recortar gastos. El profesor T. A. Rambaina no
sólo aceptó el reto que le proponíamos sino que ha elaborado un
método científico para comer como mandan los cánones en estas
calendas sin gastar un céntimo de más y sin pasar penurias de
hábitos de consumo habituales...
-¿Podemos permitirnos
homenajes gastronómicos en estas fechas sin gastar más ni renunciar
a gastar en lo habitual, ein?
-Cuando
The Adversiter Chronicle me propone el reto, me percaté casi al
instante que se hacía necesario una metodología científica y de
análisis de datos posterior que me permitiera presentar una
propuesta realista y sobre todo factible. Esos métodos tan populares
de charlatanes de feria que la masa consumista compra terminan
abandonados porque dependen al 100% de la voluntad del usuario u
usuaria y además renunciando a consumir otras cosas. Mi método
científico en base a los hábitos consumistas, dentro del apartado
de gastos gastronómicos navideños, recopilados en la encuesta que
rellenó antes a modo de ejemplo, no precisa adaptación ni renuncia
por parte de quien lo utiliza.
-Una
encuesta breve que no desanima al rellenarla espantando al
encuestado, todo sobre hábitos de consumos esos que dice usted,
profesor.
-El
método puede adaptarse a cualquier farra gastronómica del
calendario, Skizo´s, a cualquiera. Pero es un estado de consumo
temporal, de frenesí consumista y gastronómico; pasar penurias y
estrecheces a la hora de consumir en estas fiestas ya predispone a la
depresión compulsiva y la amargura razonada de encima tener que
renunciar a consumos habituales donde además nos hemos gastado más
del presupuesto y, si se piensa, parece y da la impresión de haber
malgastado. Mi método científico en base a los hábitos consumistas
reflejados en la encuesta supera cualquier método anterior.
-¡Estoy
impaciente profesor! ¡Impaciente!
-Bien,
una vez rellenada la encuesta, ésta es estudiada y analizada pasando
al segundo paso del método que es la charla con el usuario u usuaria
para cotejar, corregir o añadir según el caso y finalmente mostrar
el resultado con datos y pruebas de que no se gasta un céntimo de
más ni se renuncia a los vicios rutinarios de nuestro día a día.
Bien... Se toma usted tres cafelitos por la mañana y en distintos
sitios. Además de las virtudes de tres cafelitos al día según
recientes estudios científicos, se le suma que en cada
establecimiento, y hablamos de tres según la encuesta, le pondrán
una galletita, bizcochito o cualquier otra pieza gratuita. Con estos
tres entrantes matutinos ya podemos llevarlos para casa donde con
dosis de imaginación, chocolate a la taza, mermelada o cualquier
otro elemento de la alacena y nevera, tenemos un primero para cenas y
comidas navideñas.
-¡Jamás
pensé que un churro chcuchurrío, una magdalena inmasticable y un
masticable fuera de fecha recomendable para el consumo dieran tanto
de sí y además gratis, oiga!
-¡Jajajajajajaja!
¡Es usted un cachondo, Skizo´s, un cachondo! Está claro que si
para en garitos cutres en lugar de cafeterías le metan cosas cutres
de acompañamiento. Vemos que se toma un par de cervezas y si se
tercia, cito textualmente, `de papu´, hasta un par de vinos o más.
Bien, gorronear unas copichuelas entre compañeros de curro, saraos
empresariales o convite del cuñado es relativamente fácil y nos
permitirá recoger ricas viandas en justas dosis nutritivas que harán
un segundo rico, apetitoso y variado a base de jamón serrano, alguna
gamba, embutidos variados e incluso frutos secos si azorramos a
pillar los cacahuetes o pistachos habituales. He de citar que si en
algún viejo y disimulado envase vaciamos un tercio de los cafelitos
y otro tanto del inevitable chupito que se toma en estas fechas, se
puede acumular y nos dará un mágico fin de fiesta convertido en
carajillo para colofón del postre.
--¿Puede
azorrarse el inevitable pincho de tortilla de patata o la inefable
croqueta con sabor a sopicaldo, ein?
-¡Por
supuesto! ¡Por supuesto! Hay una fórmula muy sencilla: que nos
encanta el pincho, pues se azorra y a la butxaka; que no nos gusta o
vemos cutre para incorporar al menú navideño mediante método
científico, pues o bien se trata de intercambiar por otro con algún
parroquiano presente o bien nos lo comemos. Tenga en cuenta que si se
empieza ahora el método cuando lleguen las fechas señaladas
dispondremos de cantidad de sobra. Para finalizar llega el postre,
asunto delicado el del postre por cuanto no suelen ponernos tal de
pincho. Ahí entra la parte que acaba de enganchar al usuario u
usuaria al método científico que traigo hoy. El usuario u usuaria
encontrará un aliciente estimulante andar a la caza y captura de
ingredientes y una vez en casa, como dije anteriormente, se termina
de coronar con los añadidos que tengamos a bien. Si hay comensales,
sorprenderemos con nuestras creaciones y será interesante tema de
conversación en veladas al calor de la Navidad.
-Pues
yo como que seguiré con mis hábitos consumistas habituales
gorroneando algo más de los habitual y, con lo que me ahorro,
encargo un menú de los de toda la vida, sin menoscabo de su método
profesor, sin menoscabo de su método...
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido Salt Lake City, Utah Director Editorial: Perry Morton Jr. IV http://theadversiterchronicle.org/
Una sección de
El Bis en exclusiva para
The Adversiter Chronicle
YO NO SOY ESA(1971)
Rendimos
tributo a una artista de la canción que forma parte de la memoria
discográfica de tres generaciones y símbolo de una época donde se
intuía el fin de la dictadura y los aires de Acuario calaban en el
viejo continente, una mujer cuyas canciones fueron banda musical
durante dos décadas y que siguió cosechando éxitos hasta su muerte
en abril de 2009 y una popularidad aún presente en el mundo hispano
y en Francia. Me refiero a Mari Trini que llegó incluso a ser musa
erótica y protagonizó un desnudo en la entonces imprescindible
revista Interviú en los
inicios de la democracia en España.
La
canción formaba parte del mítico LP Escúchame
que según los eruditos era un canto a la libertad de la mujer y es
cierto, pero desde un punto de vista musical es una brisa de aire
fresco con realización televisiva innovadora para la época, una
sensualidad desbordante en pequeños gestos como atusarse el pelo o
llevar las manos al pecho. Voz poderosa y una interpretación sobre
el escenario que logra marcar con su sello personal y diferenciarla
del resto de artistas que también interpretaban actuando la canción
en apariciones televisivas. Un producto rentable además para la
industria que la galardonó en numerosas ocasiones por el número de
ventas de sus discos.
Yo
no soy esa es un grito valiente
de la mujer que aspira a romper el encorsetado rol de estar
subordinada a los sueños y anhelos de su macho alfa donde la mujer
era la sacrificada y además soportar los cuernos con cristiana
resignación. Escuchada hoy produce pavor observar y leer en las
noticias que sigue existiendo el macho alfa que trata a sartenazos a
la parienta cuando no la mata directamente o que la juventud viva su
sexualidad bajó tópicos que implican dominio sobre la mujer. De
todas formas la canción es eterna por cuanto siempre habrá una
mujer subyugada o atrapada en una cárcel matrimonial o noviazgo con
derecho a roce incluyendo convivencias sin papeles. Un canto contra
la mentira porque Mari Trini canta verdades como puños y es una
artista que formó parte de la banda sonora de unos tiempos de cambio
y aspiraciones de modernidad de una sociedad que era ya más urbanita
que rural y consumista de producto musical...
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Suplemento
viajero cutre de The Adversiter Chronicle
Viaje en autobús de
línea en tarde invernal
El
viajero sale a la luz de la tarde a la calle paraguas en mano; tuvo
que adquirir uno esa mañana porque el que tenía heredado, esos
paraguas que se heredan al cogerlo del paragüero y que nadie
reclama pasado el tiempo o a tiempo pasado alguien advierte de que
era suyo, cuando fue a cerrarlo sonó una pequeña explosión y se
soltaron cuatro varillas condenando al paraguas al contenedor de la
basura y al viajero adquirir uno nuevo. Es pequeño, plegable y
reforzado contra el viento según el tendero, el viajero lo abre
porque comienza a diluviar con viento y cuando llega a la estación
de autobuses descubre por mojadura que tal vez debió de comprar uno
grande, que tal vez sólo sirva como solución a la lluvia fina y
constante pero no para lluvia diluviante y vientos huracanados para
las latitudes donde se mueve el viajero.
Busca
el viajero el andén tras adquirir su billete y un horario como si
tener en papel los horarios le protegiera de retrasos o anulaciones
que le dejaran tirado en una estación de autobús, pensamiento que
le recuerda al viajero un viejo blues y otros tiempos. Pero se sacude
la melancolía de antaño y sube a coger asiento, hay pocos viajeros
y puede elegir, se sienta y mira por la ventanilla...
Es un
servicio discrecional así que el autobús enfila la vieja carretera
nacional, sinuosa y rica en paisaje de una tierra que recibe el
diluvio de agua agradecida tras semanas de sequía y se ríe el
viajero para sus adentros pensando en la Ley de Murphy que
afirma que basta que el viajero decida viajar para que cambie el
tiempo y comience a diluviar. El paisaje familiar de la carretera
nacional hace ensoñar al viajero y se detiene un segundo a escuchar
el motor pero ya no es aquel renqueante de cuando viajaba con menos
años, de un tiempo pasado que se fue con los ausentes y sus pies ya
no transmiten la vibración y se escucha a las marchas hacer rugir el
cambio, sólo la carretera sigue igual de sinuosa, las casas de aldea
en sus orillas poco han cambiado o bien se están derrumbando...
Apenas
hay tráfico salvo algún vehículo esporádico y el autobús soporta
bien y con potencia las curvas y subidas de la sinuosa carretera y
por una vez, supone el viajero que por el mal tiempo, no aparece el
inevitable ciclista que ralentiza la marcha y castiga el motor. Está
a gusto el viajero contemplando la ventanilla y abstraído en sus
pensamientos mientras observa sin mirar como el agua resbala por el
cristal al igual que los recuerdos por su pensamiento cuando casi sin
darse cuenta ve que el autobús ha llegado a su destino. El viajero
se apea, enciende un cigarrillo y se sube la cremallera del abrigo y
piensa en lo rápido que ha pasado el trayecto en autobús, igual de
rápido que ha pasado la vida en sus recuerdos...
El
viajero se aleja de la estación de autobús y apaga la melancolía
de los ausentes para fundirse con el paisaje de calles y aceras
teñido de lluvia, algo de viento y mucho frío.
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