The Adversiter Chronicle

martes, 8 de septiembre de 2026

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre

Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro:
SERVICIOS SECRETOS
Autor: Joaquín Bardavío, Pilar Cernuda y Fernando Jáuregui
Editorial: Plaza & Janés Editores, S. A.
Edición: Primera edición, mayo de 2000
Cuando pensamos en servicios secretos y espionaje nos vienen a la mente los servicios secretos del Reino Unido, de la CIA y del KGB en el marco temporal del siglo XX y con servicios como el británico de solera y más de un siglo de experiencia. En el orbe hispano y más concretamente en España no surge la voluntad de crear servicios de inteligencia como sucedió en otros países del entorno europeo, hay esbozos durante la guerra contra el invasor napoleónico pero no es en realidad hasta la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista vencedora del conflicto quien crearía unos servicios secretos, en principio no para proteger de enemigos exteriores si no para combatir en régimen interno a los opositores al dictador Franco y con la llegada de la democracia sí comenzaron a forjar unos auténticos servicios de inteligencia homologables con los de los países aliados. Además, el reciente ataque híbrido a la soberanía en dos ciudades españolas donde las autoridades gubernamentales acusan al Centro Nacional de Inteligencia de no haber podido prever y dar aviso de lo que iba a suceder pone la actualidad sobre el CNI y es un momento ideal para conocer su historia, que como toda historia de espías, resulta fascinante y atractiva desde sus inicios hasta el año 2000...

Joaquín Bardavío es autor, entre otros, de libros que se contaron entre los diez más vendidos el año de su publicación. Como miembro del desaparecido diario Madrid, ha sido editorialista, corresponsal de guerra y enviado especial a más de treinta países de los cinco continentes.
Pilar Cernuda, periodista dedicada fundamentalmente a la información política ha colaborado en distintos medios en sus más de veinte años de ejercicio profesional, tanto en prensa escrita como en radio y televisión así como escritora de libros de actualidad política.
Fernando Jáuregui ha trabajado, en los últimos treinta años, en numerosos medios escritos, radiofónicos y televisivos. Ha publicado catorce libros, doce de ellos sobre historia contemporánea.
Datos del año 2.000 y autores solventes para narrar con estilo ágil y bisturí de periodismo de raza. Sin más preámbulos, unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura:

Antecedentes...
" Los servicios de Información en España, de manera más o menos tecnificada, quizé encuentran su protohistoria en la guerra de la Independencia frente al voraz anexionismo de Napoleón, a raíz de 1808 si nos saltamos unos conatos en tiempos de Godoy a través de un grupo de licenciados de entre sus guardias de Corps y otras acciones en épocas anteriores de las que apenas existen documentos. Porque es razonable pensar que, por ejemplo, Felipe II tenía informadores en el Imperio o que los Tercios de Flandes tenían infiltrados en el enemigo. Durante la Guerra de Independencia (1808-1814), la Junta Suprema Gubernativa del Reino, con residencia en Cádiz, sintió la necesidad de crear unos canales informativos con una doble vertiente: conocer de alguna manera los planes y movimientos del enemigo y coordinar las juntas provinciales, núcleos del ejército regular incomunicados entre sí. Para ello fue comisionado Eusebio Bardaxí, superintendente general de Correos y Postas de España e Indias, quien tejió una red de `delegados de zona´ en territorio ocupado por los bonapartistas. Un elevado número de ellos trabajaba de alguna manera para el servicio de Correos y Postas y así podían interceptar envíos de correspondencia e informarse de las intenciones y operaciones enemigas."

1939: la primera agencia de inteligencia...
"En agosto de 1939 desaparece el Ministerio de Defensa y se crean tres ministerios militares: Ejército, Marina y Aire. El día 8 de ese mismo mes, se organiza legalmente el Alto Estado Mayor, con la pretendida misión de coordinar esos departamentos y de constituirse en un órgano de información con dependencia directa del jefe del Estado. Solamente información, aunque, naturalmente, más orientada al interior -lo que equivale a control de disidentes- que al exterior, hay que tener en cuenta, sin embargo, que los servicios no entraron nuca directamente en tareas represivas: ello correspondió más bien, inicialmente, a la Falange, la Policía, la Guardia Civil y, en último término, a otros estamentos de los ejércitos. Y también hay que considerar que los servicios de Inteligencia se irían sofisticando y tecnificando con el paso de los años, cuando la mirada al exterior se fue haciendo más necesaria. El Alto, como se le conocerá en esferas militares y políticas, estuvo siempre bajo el mando de un general de gran prestigio, que sería teniente general cuando tras la posguerra ese empleo se nutrió con un número suficiente de generales de tres estrellas que ocuparían las nueve regiones militares con la denominación de capitanes generales, más los mandos de Canarias y Baleares, a los que se sumaban diversos cargos como el de presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, director general de la Guardia Civil, hasta llegar a un número de diecisiete en activo. Hasta que, avanzada la transición, se redujo a diez. El primer jefe del Alto es el general Jorge Vigón."

Infiltrarse en los ambientes universitarios contestatarios...
"En el inicio, cuando el servicio era una simple unidad antisubversiva en la Universidad, sólo había seis personas como integrantes de la organización. Y enseguida se irían incorporando, tanto en Madrid como en provincias, otros jefes y oficiales primero del Ejército y luego de Marina y Aire. Los primeros fueron reclutados con la ayuda de una carta del jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general González Camino, dirigida a todos los capitanes generales, en la que les pedía el máximo apoyo y discreción. Los procesos de selección se hacían además por `señaladores´, personas que recomiendan a otras y se llevan a cabo de manera especialmente cautelosa en cuanto se trata de la captación de infiltrados en organizaciones consideradas de cáracter subversivo. En mayo de 1970, apenas año y medio después de su creación, el servicio ya contaba con cuatrocientos colaboradores en toda España, la mayoría no eran profesionales, en el sentido de que no cobraban, sino que se les anotaban sus méritos para posibles promociones personales. A través del Servicio de Estadística Militar se supo que había al menos 131 profesores y 370 alumnos, contando jefes y oficiales, en la Universidad. En principio podía contarse con ellos aunque se encontraron dos obstáculos: uno, menor, residente en la falta de entusiasmo para la tarea por parte de algunos de esos militares y otro, técnico, ya que la mayoría daban clases o estaban matriculados en horarios de tarde o nocturno en razón de su jornada laboral y en esas franjas lectivas la conflictividad era mucho menor o incluso nula. Los problemas se incubaban y se producían por las mañanas."

Transición...
"No sólo los comunistas y su legalización centraban la atención de Adolfo Suárez y sus servicios de inteligencia. El 3 de septiembre de 1976, un empresario catalán, Manuel Ortiz, que había desempeñado en los años sesenta el cargo de director general del Instituto de Moneda Extranjera, visita al vicepresidente Alfonso Osorio. Como catalán de prestigio tiene estrecha relación con Josep Tarradellas, quien le ha confiado su interés por participar en el proceso español hacia la democracia. La oferta se presenta como muy interesante, por lo que Osorio se lo comunica inmediatamente a Suárez. Únicamente se establecen tres condiciones previas para iniciar conversaciones: que Tarradellas acate de forma explícita la unidad de España (nada de declaraciones ambiguas), que asuma la monarquía y que haga una declaración expresa de estos dos principios. El líder catalán está de acuerdo. Su imagen es buena como jefe en el exilio aunque hubiera sido elegido en la parquedad casi irrelevante de unos teóricos compromisarios con respaldos inconcretos. Por otra parte, ha surgido desde una larga oposición al franquismo la figura muy definida de Jordi Pujol. Suárez duda. Quiere tener una idea lo más nítida posible de Tarradellas y para ello envía a Cassinello para que le visite y le informe. Cassinello se entrevista con el líder catalán en su casa francesa y le impresiona. Su informe a Suárez es incluso emotivo: `Tarradellas irradia dignidad. Tiene algo de unción sacerdotal o de paternidad. Todo le viene de una lejana historia y así los acontecimientos nuevos son siempre, para él, recuerdos de otros ya superados. Afabilidad. Vivía una emoción esperada y constantemente repetía que ese día era un día histórico. Hay que meterse en su casa, donde todo es pobreza, para entender su dignidad. La Banca Catalana le montaría un palacio, pero él vive en una llanura fría del centro de Francia, con una calefacción tibia, sin baño, con muebles que ya no usan los suboficiales y sólo el lujo de una buena biblioteca y un tocadiscos. Únase una hija subnormal y una esposa callada´. Está claro que Tarradellas se ha ganado a Cassinello."

El Reino de Marruecos...
"En la Casa aún se recuerda con espanto el conflicto diplomático surgido en febrero de 1999, cuando una revista española (Interviú) publicó que estaba aumentando la producción de hachís marroquí, vinculando a la Casa Real de Marruecos con la distribución de esta droga en España. Hasta aquí, todo normal. Lo peor es que el reportaje de Interviú decía basarse en un documento del CESID (que se reproducía). Los servicios marroquíes consideraron que el documento era auténtico y culparon al Gobierno español de haberlo filtrado a la revista del grupo Z, propiedad de Antonio Asensio. La consecuencia inmediata: un parón en las negociaciones pesqueras -gran arma de Rabat frente a España- y un revuelo diplomático al suspender abruptamente el entonces ministro de Exteriores, Abdelatif Filali, un seminario conjunto sobre la transición española, que iba a inaugurar en Rabat el canciller español Abel Matutes."

Libro que narra los orígenes del actual CNI desde sus embrionarios inicios hasta el año 2000 conociendo la semblanza de quienes fueron sus directores y cómo afrontaron el reto de crear de la nada unos servicios de inteligencia homologables al de sus similares occidentales. También un recorrido por la historia reciente de España que hará las delicias de quienes gusten de saber de las historias que esconde la Historia y que no suelen figurar en las grandes crónicas salvo citar fechas y momentos que fueron punto de inflexión. Y lectura de rabiosa actualidad donde el Reino de Marruecos ha efectuado un ataque híbrido a la soberanía española invadiendo la ciudad de Ceuta y el CNI y los demás servicios de información son acusados por el Gobierno de negligencia y defendiendo la inocencia marroquí, un mundo al revés que sería peor sin un CNI que hace bien su trabajo de gran vasallo por los intereses de España aunque, como ahora, no tenga buen señor, presidente en este caso...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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