Suplemento
literato cutre de The Adversiter
Chronicle
Autor:
Joaquín Bardavío, Pilar
Cernuda y Fernando Jáuregui
Editorial:
Plaza & Janés Editores,
S. A.
Edición:
Primera edición, mayo de
2000
Cuando pensamos en servicios secretos y espionaje nos
vienen a la mente los servicios secretos del Reino Unido, de la CIA y
del KGB en el marco temporal del siglo XX y con servicios como el
británico de solera y más de un siglo de experiencia. En el orbe
hispano y más concretamente en España no surge la voluntad de crear
servicios de inteligencia como sucedió en otros países del entorno
europeo, hay esbozos durante la guerra contra el invasor napoleónico
pero no es en realidad hasta la Guerra Civil y la posterior dictadura
franquista vencedora del conflicto quien crearía unos servicios
secretos, en principio no para proteger de enemigos exteriores si no
para combatir en régimen interno a los opositores al dictador Franco
y con la llegada de la democracia sí comenzaron a forjar unos
auténticos servicios de inteligencia homologables con los de los
países aliados. Además, el reciente ataque híbrido a la soberanía
en dos ciudades españolas donde las autoridades gubernamentales
acusan al Centro Nacional de Inteligencia de no haber podido prever y
dar aviso de lo que iba a suceder pone la actualidad sobre el CNI y
es un momento ideal para conocer su historia, que como toda historia
de espías, resulta fascinante y atractiva desde sus inicios hasta el
año 2000...
Joaquín Bardavío es autor, entre otros, de libros que
se contaron entre los diez más vendidos el año de su publicación.
Como miembro del desaparecido diario Madrid, ha sido editorialista,
corresponsal de guerra y enviado especial a más de treinta países
de los cinco continentes.
Pilar Cernuda, periodista dedicada fundamentalmente a la
información política ha colaborado en distintos medios en sus más
de veinte años de ejercicio profesional, tanto en prensa escrita
como en radio y televisión así como escritora de libros de
actualidad política.
Fernando Jáuregui ha trabajado, en los últimos treinta
años, en numerosos medios escritos, radiofónicos y televisivos. Ha
publicado catorce libros, doce de ellos sobre historia contemporánea.
Datos del año 2.000 y autores solventes para narrar con
estilo ágil y bisturí de periodismo de raza. Sin más preámbulos,
unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura:
Antecedentes...
"
Los servicios de Información en España, de manera más o menos
tecnificada, quizé encuentran su protohistoria en la guerra de la
Independencia frente al voraz anexionismo de Napoleón, a raíz de
1808 si nos saltamos unos conatos en tiempos de Godoy a través de un
grupo de licenciados de entre sus guardias de Corps y otras acciones
en épocas anteriores de las que apenas existen documentos. Porque es
razonable pensar que, por ejemplo, Felipe II tenía informadores en
el Imperio o que los Tercios de Flandes tenían infiltrados en el
enemigo. Durante la Guerra de Independencia (1808-1814), la Junta
Suprema Gubernativa del Reino, con residencia en Cádiz, sintió la
necesidad de crear unos canales informativos con una doble vertiente:
conocer de alguna manera los planes y movimientos del enemigo y
coordinar las juntas provinciales, núcleos del ejército regular
incomunicados entre sí. Para ello fue comisionado Eusebio Bardaxí,
superintendente general de Correos y Postas de España e Indias,
quien tejió una red de `delegados de zona´ en territorio ocupado
por los bonapartistas. Un elevado número de ellos trabajaba de
alguna manera para el servicio de Correos y Postas y así podían
interceptar envíos de correspondencia e informarse de las
intenciones y operaciones enemigas."
1939: la primera agencia de inteligencia...
"En
agosto de 1939 desaparece el Ministerio de Defensa y se crean tres
ministerios militares: Ejército, Marina y Aire. El día 8 de ese
mismo mes, se organiza legalmente el Alto Estado Mayor, con la
pretendida misión de coordinar esos departamentos y de constituirse
en un órgano de información con dependencia directa del jefe del
Estado. Solamente información, aunque, naturalmente, más orientada
al interior -lo que equivale a control de disidentes- que al
exterior, hay que tener en cuenta, sin embargo, que los servicios no
entraron nuca directamente en tareas represivas: ello correspondió
más bien, inicialmente, a la Falange, la Policía, la Guardia Civil
y, en último término, a otros estamentos de los ejércitos. Y
también hay que considerar que los servicios de Inteligencia se
irían sofisticando y tecnificando con el paso de los años, cuando
la mirada al exterior se fue haciendo más necesaria. El Alto, como
se le conocerá en esferas militares y políticas, estuvo siempre
bajo el mando de un general de gran prestigio, que sería teniente
general cuando tras la posguerra ese empleo se nutrió con un número
suficiente de generales de tres estrellas que ocuparían las nueve
regiones militares con la denominación de capitanes generales, más
los mandos de Canarias y Baleares, a los que se sumaban diversos
cargos como el de presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar,
director general de la Guardia Civil, hasta llegar a un número de
diecisiete en activo. Hasta que, avanzada la transición, se redujo a
diez. El primer jefe del Alto es el general Jorge Vigón."
Infiltrarse
en los ambientes universitarios contestatarios...
"En
el inicio, cuando el servicio era una simple unidad antisubversiva en
la Universidad, sólo había seis personas como integrantes de la
organización. Y enseguida se irían incorporando, tanto en Madrid
como en provincias, otros jefes y oficiales primero del Ejército y
luego de Marina y Aire. Los primeros fueron reclutados con la ayuda
de una carta del jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente
general González Camino, dirigida a todos los capitanes generales,
en la que les pedía el máximo apoyo y discreción. Los procesos de
selección se hacían además por `señaladores´, personas que
recomiendan a otras y se llevan a cabo de manera especialmente
cautelosa en cuanto se trata de la captación de infiltrados en
organizaciones consideradas de cáracter subversivo. En mayo de 1970,
apenas año y medio después de su creación, el servicio ya contaba
con cuatrocientos colaboradores en toda España, la mayoría no eran
profesionales, en el sentido de que no cobraban, sino que se les
anotaban sus méritos para posibles promociones personales. A través
del Servicio de Estadística Militar se supo que había al menos 131
profesores y 370 alumnos, contando jefes y oficiales, en la
Universidad. En principio podía contarse con ellos aunque se
encontraron dos obstáculos: uno, menor, residente en la falta de
entusiasmo para la tarea por parte de algunos de esos militares y
otro, técnico, ya que la mayoría daban clases o estaban
matriculados en horarios de tarde o nocturno en razón de su jornada
laboral y en esas franjas lectivas la conflictividad era mucho menor
o incluso nula. Los problemas se incubaban y se producían por las
mañanas."
Transición...
"No
sólo los comunistas y su legalización centraban la atención de
Adolfo Suárez y sus servicios de inteligencia. El 3 de septiembre de
1976, un empresario catalán, Manuel Ortiz, que había desempeñado
en los años sesenta el cargo de director general del Instituto de
Moneda Extranjera, visita al vicepresidente Alfonso Osorio. Como
catalán de prestigio tiene estrecha relación con Josep Tarradellas,
quien le ha confiado su interés por participar en el proceso español
hacia la democracia. La oferta se presenta como muy interesante, por
lo que Osorio se lo comunica inmediatamente a Suárez. Únicamente se
establecen tres condiciones previas para iniciar conversaciones: que
Tarradellas acate de forma explícita la unidad de España (nada de
declaraciones ambiguas), que asuma la monarquía y que haga una
declaración expresa de estos dos principios. El líder catalán está
de acuerdo. Su imagen es buena como jefe en el exilio aunque hubiera
sido elegido en la parquedad casi irrelevante de unos teóricos
compromisarios con respaldos inconcretos. Por otra parte, ha surgido
desde una larga oposición al franquismo la figura muy definida de
Jordi Pujol. Suárez duda. Quiere tener una idea lo más nítida
posible de Tarradellas y para ello envía a Cassinello para que le
visite y le informe. Cassinello se entrevista con el líder catalán
en su casa francesa y le impresiona. Su informe a Suárez es incluso
emotivo: `Tarradellas irradia dignidad. Tiene algo de unción
sacerdotal o de paternidad. Todo le viene de una lejana historia y
así los acontecimientos nuevos son siempre, para él, recuerdos de
otros ya superados. Afabilidad. Vivía una emoción esperada y
constantemente repetía que ese día era un día histórico. Hay que
meterse en su casa, donde todo es pobreza, para entender su dignidad.
La Banca Catalana le montaría un palacio, pero él vive en una
llanura fría del centro de Francia, con una calefacción tibia, sin
baño, con muebles que ya no usan los suboficiales y sólo el lujo de
una buena biblioteca y un tocadiscos. Únase una hija subnormal y una
esposa callada´. Está claro que Tarradellas se ha ganado a
Cassinello."
El
Reino de Marruecos...
"En
la Casa aún se recuerda con espanto el conflicto diplomático
surgido en febrero de 1999, cuando una revista española (Interviú)
publicó que estaba aumentando la producción de hachís marroquí,
vinculando a la Casa Real de Marruecos con la distribución de esta
droga en España. Hasta aquí, todo normal. Lo peor es que el
reportaje de Interviú decía basarse en un documento del CESID (que
se reproducía). Los servicios marroquíes consideraron que el
documento era auténtico y culparon al Gobierno español de haberlo
filtrado a la revista del grupo Z, propiedad de Antonio Asensio. La
consecuencia inmediata: un parón en las negociaciones pesqueras -gran
arma de Rabat frente a España- y un revuelo diplomático al
suspender abruptamente el entonces ministro de Exteriores, Abdelatif
Filali, un seminario conjunto sobre la transición española, que iba
a inaugurar en Rabat el canciller español Abel Matutes."
Libro
que narra los orígenes del actual CNI desde sus embrionarios inicios
hasta el año 2000 conociendo la semblanza de quienes fueron sus
directores y cómo afrontaron el reto de crear de la nada unos
servicios de inteligencia homologables al de sus similares
occidentales. También un recorrido por la historia reciente de
España que hará las delicias de quienes gusten de saber de las
historias que esconde la Historia y que no suelen figurar en las
grandes crónicas salvo citar fechas y momentos que fueron punto de
inflexión. Y lectura de rabiosa actualidad donde el Reino de
Marruecos ha efectuado un ataque híbrido a la soberanía española
invadiendo la ciudad de Ceuta y el CNI y los demás servicios de
información son acusados por el Gobierno de negligencia y
defendiendo la inocencia marroquí, un mundo al revés que sería
peor sin un CNI que hace bien su trabajo de gran vasallo por los
intereses de España aunque, como ahora, no tenga buen señor,
presidente en este caso...
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org











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