The Adversiter Chronicle

jueves, 10 de septiembre de 2026

"Manual del Buen Comer", por el profesor T. A. Rambaina

Con la colaboración del profesor T. A. Rambaina 
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

APERITIVO HORNEADO DE MAÍZ CON SABOR A QUESO

Hoy tratamos sobre un auténtico manjar para frikis de los aperitivos procesados industrialmente como es la variante con sabor a queso del mítico `gusanito´ de toda la vida. Se le ama con pasión o se le odia a muerte, pero el gusanito con sabor a queso tiene una legión fiel de consumidores y casi otra tanta que acaba renegando de ellos durante meses hasta que le entran unas ganas incontenibles de consumir gusanito con sabor a queso. Sus detractores, la mayoría ortodoxos del gusanito clásico de maíz, afirman que comer aperitivo horneado con sabor a queso es sucio, lleno de cosas artificiales y su olor acaba provocando arcadas. Mitos, leyendas o verdades, nadie mejor que nuestro asesor para estos asuntos y que nos resuelva las dudas...

-¿Por qué fascinan o se odian los aperitivos horneados de maíz con sabor a queso, ein?

-Es una cuestión de sensibilidad olfativa. Estamos ante el típico aperitivo horneado de maíz, el gusanito de toda la vida y que con distintas marcas blancas se comercializan. Un alimento que a nadie despierta rechazo y en su momento formó parte básica de menús críticos para una crisis. Pero está el factor olor a queso, y es que estamos ante el mismo caso que los quesos que pueden ser más o menos curados y de más o menos intensidad aromática. Quienes no soportan olor a pies, jamás se meteran en la boca un gusanito con sabor a queso ni cualquier otro aperitivo procesado industrialmente con sabor a queso. En la parte opuesta, los millones de consumidores que gustan de un queso curado y su aroma intenso no ven que se meten en la boca un calcetín usado o la deda gorda del pie de alguien a quien le huelen los pies. Es una cuestión psicológica pero relacionada con la sensiblidad olfativa y no altera el valor alimenticio del aperitivo horneado de maíz con forma de gusanito de toda la vida. No hay que ser un cerdo que gusta de oler a pies sudados y sí gustar de los quesos fuertes desde un punto de vista aromático.

-¿De donde sale el sabor a queso si no lleva queso?

-El producto ofrece lo que es, un aperitivo horneado de maíz con sabor, no dice con queso. No es baladí, en una bolsa de 80 gramos hay un contenido de queso del 6% y luego aromas a base de lactosa. Es que el olfato es un universo en cada persona, reitero que hay quien huele el producto y le viene a la mente la repulsiva imagen de pie oloroso. Hay mujeres que desarrollan una fobia olfativa al estar embarazadas pese a que les gusta desde niñas, pero es un olor que instintivamente rechaza la psique porque es un olor desagradable y lo relaciona como insano desarrollando una fobia preventiva para proteger al bebé. No lleva nada especialmente reseñable que no lleve el gusanito de toda la vida sin sabor a nada salvo la nada del maíz. Las grasas son niveles normales en este tipo de aperitivos procesados industrialmente, lleva unos saludables 2,7 gramos de fibra alimentaria que siempre se agradece a la hora de aflojar intestinos y nada menos que 5,7 gramos de proteínas y unos saludables 1,3 gramos de sal. La diferencia es el sentido del olfato y su sensibilidad.

-Dicen que son sucios...

-Forman parte de su encanto, cuando nos chupamos los dedos comiendo langostinos o costillas se ve hasta como infalible señal de que está para chuparse los dedos. Es evidente que si ponemos una fuente de aperitivos horneados de maíz con sabor a queso en cuencos para una fiesta infantil, el rastro de pegotes de granulado en cristales, cortinas y muebles es inevitable porque, aunque no lo parezca, es un alimento para adultos desde un punto de vista cochino. Lo que ocurre que hay legión de consumidores que gustan de comer estos aperitivos procesados industrialmente tumbados viendo la tele o momento reposado de lectura y con los de sabor a queso y sus restos granulados en los dedos no se puede evitar tener que ir a lavar las manos o se dejará mando a distancia, hojas del libro u revista y mobiliario pringado de restos. Lo de chuparse los dedos empeorará la cosa porque el granulado se vuelve un grumo pegajoso con la saliva y cualquier cosa que toquemos, salvo que sepamos usar los pies con destreza manual, dejará un evidente rastro. Se juega mucho en la publicidad de este tipo de aperitivos procesados industrialmente con sabor a queso con el tema de chuparse los dedos o dejar rastros por la casa, pero para quien tenga la desgracia de limpiar después, le aseguro que se acuerda de las madres y difuntos de quien dejó los rastros.

-Por no hablar de incontenibles ganas de orinar en ese momento y que te pille las manos con restos...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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