The Adversiter Chronicle

miércoles, 9 de septiembre de 2026

"El sermón de la pradera", por el padre I. N. Mundicia

Una sección del padre I. N. Mundicia en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Se clausura el albergue de peregrinos parroquial

Finalmente, queridos feligreses, el albergue de peregrinos parroquial que con tanta ilusión se puso en marcha esta primavera, me veo en la triste obligación de clausurar por motivos que detallaré y espero acabar con las habladurías de las que estoy enterado por el confesionario y que sólo buscan, por lo visto, que se me vuelva a abrir doble expediente secreto por parte del arzobispado agitando para ello la demagogia y la falsedad del grupo municipal PODRECEMOS, que ni progresismo ni hostias en vinagre. Me consta que el párroco auxiliar, el padre Genaro, dedicó muchas horas de su tiempo libre en adecentar la cuadra parroquial y convertirla en un moderno, humilde sí, pero moderno con todas las comodidades que precisa un peregrino y que, como peregrino, tampoco puede exigir lujos más allá de un buen catre, una buena ducha y descansar los pies. Sé por el confesionario que se habla de malos olores, mobiliario poco apropiado para un albergue de peregrinos parroquial y encontrarse objetos sospechosos...

Comenzaré por los malos olores, achacables en un primer momento a restos aromáticos de cuando el albergue de peregrinos parroquial era la cuadra parroquial. El padre Genaro, que fue vigilante de pasillo en el seminario, realizó una pequeña investigación llegando a la conclusión de que no podía ser restos de aroma a estiércol porque hacía décadas que la cuadra parroquial no se utilizaba para estabular ganado vacuno. El párroco auxiliar detectó que los malos olores, lejos de ser de estiércol era más bien olor a pies, concretamente los pies del Salustiano que se encargaba del albergue de peregrinos parroquial durante la noche. Se pensó de primeras que la cosa era más propia de los pies sudados de los peregrinos, pero desde que se inauguró sólo han pasado noche tres y dos de ellos hacían la peregrinación en pareja, pero persistía ese tufo, casi asfixia, mezcla de queso cabrales y calcetín revenido. Paso al tema del mobiliario inapropiado, bien es cierto que a la hora de dotar de mobiliario el albergue de peregrinos parroquial el padre Genaro solicitó de la generosidad de la parroquia. Del cepillo no se sacó ni para comprar el felpudo de la entrada y fue el dueño del hotel a la salida de la rotonda de la autovía quien generosamente donó el mobiliario de tres habitaciones que estaban siendo sometidas a una renovación. Estoy de acuerdo que los coloridos tonos chillones en rojo, rosa y negro parecen más propios de un hotel vacacional, pero a caballo regalado no se le mira el diente y al mobiliario donado no se le mira el color, más propio de un burdel filipino como apuntó Amancio, que fue marino mercante y sabe de las cosas filipinas. Los lamparones en los colchones similares a ciertos fluidos corporales, pues el cabrón del monaguillo que se le ordenó adecentar un poco el mobiliario se ve que no limpió los colchones, lamparones que de todas formas un peregrino cansado y sudado como que tampoco pone remilgos y por el precio de la estancia tampoco es para exigir cual finolis en el Hotel Ritz...

En cuanto a objetos sospechosos que apuntó el párroco auxiliar en su inocente ignorancia de las cosas mundanas, decir que se trata de preservativos, concretamente cinco y todos evidentemente usados en su momento. Bueno, en estos tiempos confusos y de epidemias es normal que las parejas que se alojaron en las habitaciones que eran de hotel pues que usen este tipo de cosas en sus relaciones sexuales. La culpa es del monaguillo que no adecentó como Dios manda y el padre Genaro le ordenó que adecentara. De todas formas, el albergue era una ruina, así que a tomar por el culo, no dudo que en el siglo VI la parroquia estuviera a rebosar de peregrinos, pero desde el siglo VII los únicos peregrinos que pasan por aquí es porque se han extraviado u bien algún gracioso les indicó mal. Y decirle al grupo municipal de PODRECEMOS que el albergue para peregrinos parroquial no se convertirá en centro de acogida de inmigrantes con fondos europeos y mas cara que espalda. Si tan progresistas de puertas abiertas son, que abran las puertas de su casa, que hay concejales que no vistieron camisa y zapatos hasta que salieron elegidos concejales. Además, tampoco hay inmigrantes en la parroquia porque la industria del cebollín y los champiñones no requiere mano de obra inmigrante salvo los ilegales empadronados, y buenos clientes por cierto del economato de la tienda parroquial, no simples máquinas expendedoras con afán lucrativo como afirma el grupo municipal PODRECEMOS. 

Ir en paz y dejar de tocar los cojones con el albergue, los condones usados y el olor a pies, que estoy harto de vuestro afán criticón por criticar, en especial Severanda que parece estar muy enterada también de los burdeles filipinos ya que tanto se le llenó la boca de habladurías calumniosas sobre el mobiliario del albergue, sé que es raro un espejo en el techo pero venía con el lote y debe venir bien para coger la postura de forma que te gires y no te caigas de la cama, no se me ocurre otro motivo para poner un espejo en el techo sobre la cama, no se me ocurre...
AMEN

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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