Una sección del
padre I. N. Mundicia en
exclusiva para The Adversiter Chronicle
Se clausura el albergue
de peregrinos parroquial
Finalmente,
queridos feligreses, el albergue de peregrinos parroquial que con
tanta ilusión se puso en marcha esta primavera, me veo en la triste
obligación de clausurar por motivos que detallaré y espero acabar
con las habladurías de las que estoy enterado por el confesionario y
que sólo buscan, por lo visto, que se me vuelva a abrir doble
expediente secreto por parte del arzobispado agitando para ello la
demagogia y la falsedad del grupo municipal PODRECEMOS, que ni
progresismo ni hostias en vinagre. Me consta que el párroco
auxiliar, el padre Genaro, dedicó muchas horas de su tiempo libre en
adecentar la cuadra parroquial y convertirla en un moderno, humilde
sí, pero moderno con todas las comodidades que precisa un peregrino
y que, como peregrino, tampoco puede exigir lujos más allá de un
buen catre, una buena ducha y descansar los pies. Sé por el
confesionario que se habla de malos olores, mobiliario poco apropiado
para un albergue de peregrinos parroquial y encontrarse objetos
sospechosos...
Comenzaré
por los malos olores, achacables en un primer momento a restos
aromáticos de cuando el albergue de peregrinos parroquial era la
cuadra parroquial. El padre Genaro, que fue vigilante de pasillo en
el seminario, realizó una pequeña investigación llegando a la
conclusión de que no podía ser restos de aroma a estiércol porque
hacía décadas que la cuadra parroquial no se utilizaba para
estabular ganado vacuno. El párroco auxiliar detectó que los malos
olores, lejos de ser de estiércol era más bien olor a pies,
concretamente los pies del Salustiano que se encargaba del albergue
de peregrinos parroquial durante la noche. Se pensó de primeras que
la cosa era más propia de los pies sudados de los peregrinos, pero
desde que se inauguró sólo han pasado noche tres y dos de ellos
hacían la peregrinación en pareja, pero persistía ese tufo, casi
asfixia, mezcla de queso cabrales y calcetín revenido. Paso al tema
del mobiliario inapropiado, bien es cierto que a la hora de dotar de
mobiliario el albergue de peregrinos parroquial el padre Genaro
solicitó de la generosidad de la parroquia. Del cepillo no se sacó
ni para comprar el felpudo de la entrada y fue el dueño del hotel a
la salida de la rotonda de la autovía quien generosamente donó el
mobiliario de tres habitaciones que estaban siendo sometidas a una
renovación. Estoy de acuerdo que los coloridos tonos chillones en
rojo, rosa y negro parecen más propios de un hotel vacacional, pero
a caballo regalado no se le mira el diente y al mobiliario donado no
se le mira el color, más propio de un burdel filipino como apuntó
Amancio, que fue marino mercante y sabe de las cosas filipinas. Los
lamparones en los colchones similares a ciertos fluidos corporales,
pues el cabrón del monaguillo que se le ordenó adecentar un poco el
mobiliario se ve que no limpió los colchones, lamparones que de
todas formas un peregrino cansado y sudado como que tampoco pone
remilgos y por el precio de la estancia tampoco es para exigir cual
finolis en el Hotel Ritz...
En
cuanto a objetos sospechosos que apuntó el párroco auxiliar en su
inocente ignorancia de las cosas mundanas, decir que se trata de
preservativos, concretamente cinco y todos evidentemente usados en su
momento. Bueno, en estos tiempos confusos y de epidemias es normal
que las parejas que se alojaron en las habitaciones que eran de hotel
pues que usen este tipo de cosas en sus relaciones sexuales. La culpa
es del monaguillo que no adecentó como Dios manda y el padre Genaro
le ordenó que adecentara. De todas formas, el albergue era una ruina, así
que a tomar por el culo, no dudo que en el siglo VI la parroquia
estuviera a rebosar de peregrinos, pero desde el siglo VII los únicos
peregrinos que pasan por aquí es porque se han extraviado u bien
algún gracioso les indicó mal. Y decirle al grupo municipal de
PODRECEMOS que el albergue para peregrinos parroquial no se
convertirá en centro de acogida de inmigrantes con fondos europeos y
mas cara que espalda. Si tan progresistas de puertas abiertas son,
que abran las puertas de su casa, que hay concejales que no vistieron
camisa y zapatos hasta que salieron elegidos concejales. Además,
tampoco hay inmigrantes en la parroquia porque la industria del
cebollín y los champiñones no requiere mano de obra inmigrante
salvo los ilegales empadronados, y buenos clientes por cierto del
economato de la tienda parroquial, no simples máquinas expendedoras
con afán lucrativo como afirma el grupo municipal PODRECEMOS.
Ir
en paz y dejar de tocar los cojones con el albergue, los condones
usados y el olor a pies, que estoy harto de vuestro afán criticón
por criticar, en especial Severanda que parece estar muy enterada
también de los burdeles filipinos ya que tanto se le llenó la boca de
habladurías calumniosas sobre el mobiliario del albergue, sé que es
raro un espejo en el techo pero venía con el lote y debe venir bien
para coger la postura de forma que te gires y no te caigas de la
cama, no se me ocurre otro motivo para poner un espejo en el techo
sobre la cama, no se me ocurre...
AMEN
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org







No hay comentarios:
Publicar un comentario