Suplemento
cinematográfico cutre de The Adversiter
Chronicle
DEPRISA DEPRISA (1981)
Hay
en el cine del orbe hispano un género genuino español denominado
por los expertos como `cine quinqui´, un género que nació como
denuncia social de la España marginal, jóvenes sin futuro de
barriadas periféricas en las grandes ciudades alejadas de la
sociedad que caminaba rumbo a la democracia tras la noche de la
dictadura. Conviviendo con las drogas, cometiendo pequeños robos y
el sueño de cambiar de vida, atrapados en una espiral sin salida.
Aparcamos trastos de faena nada más fichar para subir al despacho
del gerente bien provistos de birras frías y pistachos para visionar
la que posiblemente sea la más cinematográfica del género que
arrancó de la mano del director José Antonio de la Loma en 1977 con
la película Perros
Callejeros.
Otro director, Eloy de la Iglesia, rodaría otro título mítico del
género como es El
Pico
de 1980, un género que captó el interés del público porque eran
también reflejos de una sociedad que se enfrentaba al problema de la
drogadicción y la consiguiente inseguridad ciudadana, el morbo de
ver los ambientes marginales y el día a día de quienes se tildaban
como delincuentes y que no eran más que jóvenes atrapados en la
marginalidad con la escuela de la calle y la necesidad de dinero para
pagarse su adicción. Cuando un director consagrado como Carlos
Saura, que firma también el guion, rueda esta película en 1981 como
coproducción hispano-francesa, sorprende a público y crítica
porque contando lo mismo y siguiendo la estética quinqui en el
montaje pero con un halo de película de siempre que le valió ser
rentable en taquilla y admirada por la crítica logrando el Oso de
Oro a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de
Berlín en 1981...
La
trama es simple, un grupo de amigos del barrio que viven de realizar
atracos a mano armada de poca monta, uno de ellos se enrolla con una
chica que trabaja de camarera en el bar del barrio y la suma a la
pandilla de delincuentes a la que se adapta de manera innata soñando
en conseguir el dinero suficiente para comprar un piso. Por el camino,
un rastro delictivo que pretenden culminar con el atraco a una
sucursal bancaria que les permita vivir una nueva vida. Carlos Saura
dota a la película del aire clásico de la pareja de delincuentes
que sueñan empezar una nueva vida pero que se ven atrapados en un
círculo de violencia del que no pueden salir. Es también una
historia de amor clásica, de amistad de juventud y de cine quinqui,
todo ello con el envoltorio de una película, algo alejada de la
denuncia social, hay escenas costumbristas que no se dan en ningún
otro título del género, el consumo de drogas no se exagera, forma
parte de la rutina diaria y hay un mayor estudio de los personajes a
nivel personal como la atracción pirómana de uno de los
protagonistas, todos ellos ajenos al mundo de la actuación pero bien
dirigidos por Carlos Saura.
Pero
dejémonos de rollos y vayamos al motivo de que esta película sea
única en su género y la verdadera razón de que vuelves a
visionarla cada cierto tiempo. La razón es la protagonista, Berta
Socuéllamos que enamora a la cámara, al espectador, al apuntador y a
todo el mundo mundial. Hermosa y sensual en esa frontera juvenil de
la mujer. Cuando aparece en plano todo queda eclipsado y ajeno, sólo
deseas seguir viendo su rostro, suspirando por otra escena donde
aparezca. Sencillamente divina, pero divina. No nos cabe duda al
equipo de cata cinematográfica de que el valor de la película
reside en ella, vamos que en Berlín debieron quedar prendados porque te
enamora, una atracción magnética que hace que la vista se fije en
ella y se pase olímpicamente del resto de la película, ya agotado el
género en la capacidad de sorprender con lo del rollo marginal y ver
cómo se meten un chute o unas rayas, ella es la protagonista
absoluta, de parar la imagen y deleitarse, sin formas ni maneras
pecaminosas, en su belleza, en su encanto aunque se ponga bigote...
En
resumen, que si eres nativo u indígena digital puedes acercarte al
género con esta película sin la crudeza de otros títulos, si eres
friki del género es una imprescindible y si te gusta el cine tienes
una versión hispana de una historia de amor entre delincuentes y una
de atracos. Y una vez que la veas, caerás enamorado de la chica
protagonista como te enamora Sean Young de replicante. Película para
paladear con el aire cutre del género pero una calidad
cinematográfica resaltada sobre el aspecto documental y de denuncia
social del resto de títulos...Pero
Berta Socuéllamos está divina, sencillamente divina.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org






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