Suplemento
viajero cutre de The Adversiter Chronicle
Viaje al veterinario
para cortar las uñas del gato
Al
viajero le ha enjaretado un familiar para que lleve el gato al
veterinario a cortar las uñas, mirarle los oídos y revisarle un ojo
que suele amanecer con algo en el mismo. Lleva el gato en una bolsa
para tal fin, parece una bolsa de deporte en proporciones con
abertura de cremallera en la parte superior y los laterales permiten
ver al gato en la bolsa y que éste a su vez vea el exterior. Son
casi siete kilos de gato que se supone medio anestesiado por obra y
gracia de una pastilla para tal fin que se le administró en casa
hace dos horas, tiempo necesario para que haga efecto y esté dócil
con el veterinario, pero el viajero siente al gato moverse, primero
levemente. Anda el viajero precavido porque al administrarle la
pastilla sedante le clavo una uña a la dueña en el dedo...
El
viajero entra en la clínica veterinaria a pocos metros y una cuesta
del domicilio del gato y su dueña. A la izquierda hay una pequeña
recepción con mostrador igual de pequeño, diminuto sería más
apropiado, a la derecha la salita de espera y al frente el pasillo
que lleva a la consulta y otras dependencias. El viajero pasa a la
sala de espera, hay un televisor apagado y en un lateral estantes con
pienso y productos para gatos y perros. El viajero se levanta porque
quiere leer un folleto que habla de indicios de enfermedad en los
gatos y mete un ligero puntapié a un objeto en el suelo no visto
previamente. El viajero observa con pasmo y espanto que se trata de
un bebedero de plástico con agua, sin duda destinado a calmar la sed
de algún felpudo con patas que espera su turno y se ha derramado
algo de líquido dejando un rastro de charquitos de agua en el suelo.
El viajero, azorado, comprueba que no hay cámaras testigas del
suceso y que el tipo en la recepción que parece estar arreglando
algo en el ordenador tampoco se ha percatado, volviendo el viajero a
sentarse como si no hubiera pasado nada...
El
viajero entra con la bolsa del gato a un pequeño despacho de
consulta, hay una mesa metálica y se dispone a sacar el gato que
parece aún más espabilado que antes y que obliga al viajero a
sujetarle con firmeza el pescuezo y con la otra mano las patas
traseras de las que emergen las uñas amenazadoramente si bien la
veterinaria puede proceder a cortar las uñas, de forma rápida
porque es evidente que el gato está intentando revolverse. Terminada
la operación de corte de uñas, le revisa los oídos que no
presentan nada anómalo y el misterio del ojo puede ser el polvo de
la arena utilizada en su cajón para hacer las necesidades comunes a
gatos y personas...
El
viajero sale de la clínica veterinaria y echa un vistazo a la calle
mientras siente al gato menearse en la bolsa, no frenéticamente pero
sí de forma insistente y desea llegar, abrir la bolsa y que salga a
sus actividades gatunas saliendo de la vida del viajero, que cruza la
calle y se encamina hacia...
Pero
ése, ya es otro viaje.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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