The Adversiter Chronicle

domingo, 27 de septiembre de 2026

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre

Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje al veterinario para cortar las uñas del gato

Al viajero le ha enjaretado un familiar para que lleve el gato al veterinario a cortar las uñas, mirarle los oídos y revisarle un ojo que suele amanecer con algo en el mismo. Lleva el gato en una bolsa para tal fin, parece una bolsa de deporte en proporciones con abertura de cremallera en la parte superior y los laterales permiten ver al gato en la bolsa y que éste a su vez vea el exterior. Son casi siete kilos de gato que se supone medio anestesiado por obra y gracia de una pastilla para tal fin que se le administró en casa hace dos horas, tiempo necesario para que haga efecto y esté dócil con el veterinario, pero el viajero siente al gato moverse, primero levemente. Anda el viajero precavido porque al administrarle la pastilla sedante le clavo una uña a la dueña en el dedo...
El viajero entra en la clínica veterinaria a pocos metros y una cuesta del domicilio del gato y su dueña. A la izquierda hay una pequeña recepción con mostrador igual de pequeño, diminuto sería más apropiado, a la derecha la salita de espera y al frente el pasillo que lleva a la consulta y otras dependencias. El viajero pasa a la sala de espera, hay un televisor apagado y en un lateral estantes con pienso y productos para gatos y perros. El viajero se levanta porque quiere leer un folleto que habla de indicios de enfermedad en los gatos y mete un ligero puntapié a un objeto en el suelo no visto previamente. El viajero observa con pasmo y espanto que se trata de un bebedero de plástico con agua, sin duda destinado a calmar la sed de algún felpudo con patas que espera su turno y se ha derramado algo de líquido dejando un rastro de charquitos de agua en el suelo. El viajero, azorado, comprueba que no hay cámaras testigas del suceso y que el tipo en la recepción que parece estar arreglando algo en el ordenador tampoco se ha percatado, volviendo el viajero a sentarse como si no hubiera pasado nada...
El viajero entra con la bolsa del gato a un pequeño despacho de consulta, hay una mesa metálica y se dispone a sacar el gato que parece aún más espabilado que antes y que obliga al viajero a sujetarle con firmeza el pescuezo y con la otra mano las patas traseras de las que emergen las uñas amenazadoramente si bien la veterinaria puede proceder a cortar las uñas, de forma rápida porque es evidente que el gato está intentando revolverse. Terminada la operación de corte de uñas, le revisa los oídos que no presentan nada anómalo y el misterio del ojo puede ser el polvo de la arena utilizada en su cajón para hacer las necesidades comunes a gatos y personas...
El viajero sale de la clínica veterinaria y echa un vistazo a la calle mientras siente al gato menearse en la bolsa, no frenéticamente pero sí de forma insistente y desea llegar, abrir la bolsa y que salga a sus actividades gatunas saliendo de la vida del viajero, que cruza la calle y se encamina hacia...
Pero ése, ya es otro viaje.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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