Las calendas navideñas
siempre tienen un momento de barruntar en las neuronas al albur de la
mezcla de nostalgia con añoranza de las ausencias y la ilusión para
que la magia siga existiendo en la infancia que siempre son signo de
esperanza...
Y de la esperanza me dio
por barruntar y barruntando barruntando llegué a ninguna parte,
porque la esperanza siempre es que algo termina y algo comienza, el
típico bucle que es una constante. Hoy la actualidad es un buen
ejemplo, todos los dictadores se aúpan en el poder porque la plebe,
la muchedumbre y hasta las altas esferas tienen esperanza de un poco
de orden aunque sea a costa del desorden. Cuando transcurre un tiempo
y el tiempo, surge la esperanza de acabar con la dictadura y comenzar
de nuevo en paz hasta que la paz vuelve a ser motivo de esperanza
para que todo acabe y comience algo nuevo...
En realidad es el cuento
de la buena pipa de siempre y el final que es esperanza para unos es
desesperanza para otros que tienen la esperanza de que les dejen
tiempo a escapar tras recoger ganancias y bagajes, huyendo con la
esperanza de que la esperanza de quienes reclamarán justicia quede
en nada...
Tras barruntar lo
barruntado, medité sobre mis esperanzas y vinieron al recuerdo un
puñado de ellas que al final no cuajaron aunque sí me motivaron en
su momento, lo cual es normal en todo hijo e hija de vecino y sólo
el entorno dicta si las esperanzas son de sobrevivir, de progresar o
de morir. Sigo teniendo esperanzas como ir de crucero que naufraga y
me pagan otro crucero gratis de indemnización, que voy a pagar y me
han invitado e incluso que un día tendré techumbre en el acantilado
para dormir bajo techo en una cama y no bajo tierra en un saco de
dormir, que así si llueve cala menos...
El caso es que hasta nos
venden esperanzas de todo tipo y pelaje como religiones, ideologías,
teorías variopintas y mestizajes varios prometiendo llegar al
objetivo de nuestras esperanzas, siempre pagando de una forma u otra
el precio que nunca nos dicen mientras mantenemos la esperanza...
Hasta la muerte la
disfrazamos de esperanza en un Más Allá glorioso y entre nubes
celestiales o la esperanza de no arder en los fuegos perpetuos del
averno...
Y cuando no hay esperanza,
mueren los sueños.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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